Eduardo Casanova, en la ceremonia de los Premios Goya de 2017
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“Más dinero para hacer nuestras películas. Nuestras películas necesitan dinero. Para que siga existiendo el cine español necesitamos dinero público”. De esta forma, con una difícil mezcla de altanería, soberbia y una pizca de mendicidad, pedía Eduardo Casanova ahora director y hace unos años Fidel en la serie “Aída”, que los españoles pongamos más de nuestro bolsillo para sufragar los costes de todas las películas de producción patria.

Porque, aunque Casanova no lo sepa, o quizá sí esté al tanto pero simplemente le de igual, es que ese “dinero público” que reclama sale de los impuestos de los ciudadanos. Una parte de nuestro salario que se destina, queramos o no, a financiar proyectos que sirvan, en teoría, de interés común al conjunto de la sociedad española.

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Cien millones de euros se reservaron en los Presupuestos Generales el Estado de 2019 a la cinematografía, un 20,1% más que el año anterior. Cien millones de los cuales otros creadores de cultura, como músicos o escritores, no ven ni un céntimo para lanzar un disco o editar un libro respectivamente. Aun así, parece que es poco.

Tampoco reciben nada, ni músicos ni escritores, de las contribuciones obligatorias que las televisiones privadas deben donar por mandato de la Ley General de Comunicación Audiovisual a los cineastas. Nada menos que el 3% de los ingresos anuales de cada operador. Atresmedia ingresó en 2018 1.042 millones de euros, podéis hacer vosotros mismos el cálculo. No es suficiente.

Lo que parece olvidar Casanova es que cuando decidió hacer “Pieles”, su ópera prima, fue simple y llanamente porque le dio la gana. Tenía un sueño, que puede gustar más o menos, y la llevo a cabo. Bravo. Pero del mismo modo que yo no pido dinero público para tener un ordenador mejor y escribir más rápido mis artículos, que nadie tenga la desfachatez de exigir subvenciones por hacer su trabajo. Y más cuando ya las reciben.

Esto no es, en ningún caso, un alegato contra el mundo del celuloide. De hecho, el séptimo arte es una excelente forma de difundir la cultura española dentro y fuera de nuestras fronteras. Pero que sea el Estado el que decida qué película financia y cuál no. Porque no está de más recordar que 14.663 espectadores para una película con un millón de presupuestos difícilmente puede considerarse de interés público. Sí, estoy hablando de “Pieles”.

Hay muchas formas de conseguir fondos para rodar una película. Si es buena, te los darán, igual que a cualquier proyecto de otras características que sea atractivo para quien quiera gastarse sus ahorros apostando por ti. Eso sí, no pidas ni un euro a quien no sabes si quiere dártelo, porque eso se llama robar.

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