Quienes hayáis ido algún verano a daros un chapuzón al Pantano de San Juan, seguro que habréis reparado en las enormes antenas que se erigen en el término municipal de Robledo de Chavela y que parecen sacadas de una película de Hollywood.

Y lo cierto es que podrían servir perfectamente como escenario de rodaje de la tercera parte de Independence Day o de una superproducción de ciencia ficción, ya que desde 1961 esas inmensas moles metálicas, pertenecientes al Complejo de Comunicaciones con el Espacio Profundo de Madrid, se encargan de escuchar los sonidos procedentes de los puntos más lejanos del universo.

Se trata de hecho de las únicas instalaciones de la NASA en España, y forman parte, junto a los complejos de Canberra (Australia) y Goldstone (EE.UU.) de la “Red del Espacio Profundo”, un sistema internacional de antenas de radio que sirven como apoyo a misiones interplanetarias de naves espaciales, de las observaciones de astronomía de radio y del radar para la exploración del Sistema Solar y del espacio.



El MDSCC (por sus siglas en inglés, Madrid Deep Space Communications Complex) está formado por un total de seis antenas, con las siguientes dimensiones: una de 70 metros (DSS-63), tres de 34 metros (DSS-65, DSS-54 y DSS-55), y otra de 26 metros (DSS-66). A éstas hay que sumar la más antigua de estas antenas, la DSS-61, que se utiliza en la actualidad para proyectos docentes y en especial para el PARTNER, que lleva a cabo estudios de emisión continua de diferentes fuentes de radio, como la de Júpiter focalizándose asimismo en el estudio de variables rayos X binarios, en colaboración con la Universidad de Barcelona.

Como no podía ser de otra manera, el complejo ubicado en el norte de Madrid ha jugado un papel fundamental a lo largo de toda la historia espacial. El mítico vuelo del Apolo XI en 1969, el primero que llevó una misión tripulada a la Luna, fue seguida de manera minuciosa desde este punto. Incluso el propio Neil Armstrong llegó a afirmar que “Sin las vitales comunicaciones mantenidas entre el Apolo XI y la estación madrileña de Robledo de Chavela, nuestro aterrizaje en la Luna no habría sido posible”. El resto de misiones Apolo contaron igualmente con el apoyo de estas antenas.

El Complejo de Comunicaciones con el Espacio Profundo de Madrid también recibe las señales de casi todas las misiones espaciales, como de la sonda Mars Express (que transmite datos de su órbita en torno a Marte) o de las dos naves “Voyager”, que partieron en los años setenta en búsqueda del infinito y que ya se encuentran en los confines del Sistema Solar.

A pesar de todo este aura de misterio, es posible visitar el MDSCC para descubrir un poco más acerca de este sorprendente lugar y sobre los secretos de las estrellas. Eventos periódicos, exposiciones y visitas guiadas convierten un lugar único en nuestro país en un espacio idóneo para saber un poco más sobre lo desconocido.




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