Soy una humilde abogada del turno de oficio de Madrid, autónoma, bueno no, mutualista, porque cuando yo me di de alta en el Ilustre Colegio de Madrid, tan sólo cabía la opción de darte de alta en la Mutualidad de la abogacía, que lleva una semana encerrada en su casa, como miles de españoles, con un hijo de 9 años, y que ha tenido que echar el cierre a cal y canto a su despacho, y que con cero ingresos va a tener que hacer frente a las cuotas colegiales del ICAM, a las cuotas de la Mutualidad, y a todos los impuestos por los que tenemos que tributar, y todo ello sin poder recibir ni una sola ayuda por parte del gobierno ya que en el maravilloso Real Decreto nada dice de nosotros dejándonos con el culo al aire en estos momentos tan, tan… no encuentro nombre para describir esta horrenda situación.

Nos dejamos la piel en nuestras guardias, incluso muchas veces jugándonos la vida, y todo por el módico precio de 3 € a a hora. Nunca se nos ha reconocido nuestro trabajo, y menos aún económicamente, pero hemos seguido al pie del cañón porque esto es vocacional.



Nos hemos quejado, pero hemos seguido estando ahí, hemos ido a manifestaciones sin conseguir nada, y hemos seguido estando ahí, hemos estado sin cobrar durante más de un año y medio, y hemos seguido estando ahí, prestando nuestros servicios y sacando adelante la justicia gratuita, pero esto, lo de ahora es diferente, pedimos que se nos escuche, que no nos den la espalda, que arrimen el hombro, que entiendan que con nuestros despachos cerrados, sin clientes y con cero ingresos, no podemos pagar las cuotas colegiales, ni las cuotas de nuestra mutua de la abogacía, ni la hipoteca, ni impuestos y que un aplazamiento no nos ayuda en nada, tan solo nos hace endeudarnos más, pedimos que se nos exima de esas obligaciones y que se nos ayude como al resto de los españoles, que también somos ciudadanos de primera y tenemos derecho a que se nos reconozca una mínima prestación para poder subsistir en este infierno. Que bastante tenemos con enfrentarnos muertos de miedo, cada día con ese cruel visitante que salió de la nada y está devastando el mundo, como para además tener que pensar que nos vamos a quedar en la más penosa de las indigencias viendo como lo poco que tenemos se lo llevan nuestros colegios, mutuas y Estado.

Por todo eso, inicié hace unos días una petición en la plataforma CHANGE.ORG pidiendo a nuestro Gobierno que no nos abandone, y que tenga en cuenta nuestras peticiones.

No nos dejen solos, nosotros también somos ciudadanos de primera.

María Amparo Martínez Marián

Abogada de trincheras




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