La melé social

Hace pocos días, en el Pleno de la Asamblea de Madrid, hacía referencia a la necesidad de que toda la sociedad haga un pacto social para salir juntos de la crisis social y económica a la que nos ha arrastrado la pandemia del COVID-19. En esta especie de melé multisectorial, todos los jugadores tenemos que estar coordinados para empujar tanto en la misma dirección.

Si hablamos de transporte de los madrileños, no podemos limitarnos a incluir en nuestra alineación a los jugadores de este sector. Es cierto que aquí deben salir las empresas públicas y las instituciones a empujar en primer lugar. Empresas como RENFE Cercanías, Metro de Madrid o la EMT tienen la responsabilidad de estar en la primera línea, pero no solo. Representantes públicos, compañías privadas, trabajadores y sindicatos deben entender también las nuevas reglas de juego, que nos obligan a trabajar unidos, dejando de lado los intereses de parte. 

El sector del transporte discrecional por carretera está sufriendo de forma brutal los efectos de la pandemia. Su integración para realizar servicios en la actual red interurbana podría ser una solución, como, por ejemplo, haciendo de lanzaderas desde los municipios donde actualmente tenemos mayor porcentaje de ocupación. De igual forma, este nuevo equipo de juego podría identificar esos pequeños núcleos poblacionales cuyos censos no permiten un sistema regular de transporte y cuya demanda podría ser absorbida con un servicio de taxi y/o VTC ad hoc.

Evidentemente, todo este modelo requiere un esfuerzo tanto financiero como de organización que no puede ser asumido en exclusividad por la Administración ni puede ser financiado a base de freír a familias y empresas a impuestos, como pretenden algunos. Ese es el motivo por el que necesitamos involucrar al sector privado, facilitando la inversión y la colaboración mutuas.

Pero vamos más lejos. Cada empresa, cada pyme y cada corporación que emplee trabajadores debe asumir su responsabilidad. Los horarios de entrada y salida escalonados, el incremento del teletrabajo, los acuerdos para el traslado de personal en el nuevo sistema de transporte público, el fomento de la intermodalidad, la potenciación a través de los municipios del uso del coche compartido y toda propuesta viable que incremente de forma sostenible nuestra oferta global de movilidad suman en esta tarea.

¿Lo consideramos suficiente? Rotundamente NO. Si este equipo, si este esfuerzo común de la sociedad no cuenta con el respaldo, con la mayor colaboración posible en el espectro político, nuestras posibilidades de éxito caen de forma dramática.  En Ciudadanos entendemos que no es el momento de enzarzarnos en batallas partidistas, ni buscar réditos electorales. En lugar de buscar la confrontación, proponemos el inicio de la colaboración.

Las formaciones políticas mayoritarias de la Asamblea de Madrid deberían centrarse en aportar, en dar soluciones lejos de los extremos para salir de esta crisis todos juntos, dejando a un lado los populismos de todo tipo que solo alientan los problemas y nunca dicen cómo resolverlos.

El equipo contrario, el equipo del COVID-19, de la crisis económica y social, viene empujando fuerte. De nosotros depende poder pararlo juntos, ganar esta melé y este partido. Madrid es más fuerte, Madrid es mejor equipo.