¿Qué hicimos y qué pudimos hacer?

El escenario posterior al COVID-19 nos obliga a poner sobre la mesa todo el talento, la capacidad y la resiliencia de todos y cada uno de los madrileños para poder afrontar la recuperación. Que esta crisis comenzase siendo sanitaria y en cuestión de días se sumasen sus vertientes social y económica nos da idea de las extraordinarias dimensiones de esta gravísima situación. Por ello, no podemos añadir a las anteriores una crisis política que serían tan grave como triste, pues demostraría que no estamos a la altura de nuestros ciudadanos.

A falta de un liderazgo político claro y decidido, nuestra primera reacción como país fue buscar responsabilidades por falta de previsión. Nadie quiere cerrar ese capítulo sin investigarlo, pero no es útil dilapidar energía en este momento porque nos va a hacer falta para salir de esta. Ahora necesitamos más que nunca mentes con nuevas ideas, que pongan esfuerzo y trabajo y remen para desarrollar nuevas iniciativas, porque no podemos aceptar las viejas recetas sin más, ni estancarnos en los mismos reproches.

Es normal expresar la inquietud y el miedo. Protestar es una necesidad entendible, aunque ya no podemos demorar más nuestro particular duelo porque se lo debemos a todas las personas que han perdido la vida. Pero también les debemos el hecho de unirnos para salir adelante y no dejarnos llevar por la ira. La Historia de España tiene suficientes capítulos trágicos, como para haber aprendido que el enfrentamiento nos hace retroceder y el acuerdo nos impulsa a avanzar.

El liderazgo que exigimos de nuestros gobernantes nos obliga a entender que esta cuestión solo se puede abordar a través de grandes pactos que requieren consenso. La política debe cuidar su reputación para poder formar parte de la solución y no seguir siendo el problema. En este contexto, en Ciudadanos mantenemos nuestro empeño en sumar con quienes quieran trabajar, todos juntos, superando las diferencias que puedan existir y pensando únicamente en el bien común.

Construir es mucho más difícil que destruir, pero también es más beneficioso. Por esose requieren muchas más personas y mucho más talento. La respuesta no está en la vieja división izquierda-derecha ni en enfrentar entre “buenos y malos” buscando culpables, sino en aceptar nuestra propia responsabilidad para con el futuro.

Cuando hagamos ese examen de conciencia, tendremos que responder a una pregunta: ¿Qué hice y qué pude hacer? Lo fácil es dividir apelando a nuestros miedos y a las tripas. Lo responsable es lo contrario: buscar los puntos de encuentro para que la recuperación social y económica no deje a nadie atrás.

En Ciudadanos tenemos claro que esta es nuestra hoja de ruta.Sacar nuestra Comunidad y nuestro país adelante es la única opción posible y responsable.  Quienes quieran unirse en este desafiante viaje y llegar al mismo destino, siempre serán bienvenidos con nosotros.