Celaá nos vuelve locos

«Todo cuerpo es reflejo de su cabeza», esta afirmación la podemos aplicar a cualquier realidad, positiva o negativa, pero si pensamos en la Ministra de Educación, Isabel Celaá, nos viene al pelo, esta mujer nos vuelve locos. 

Los continuos cambios de sus recomendaciones, directrices, instrucciones sobre las distancias de seguridad entre alumnos, sus declaraciones confusas en los medios de comunicación, etc.,   que emite la ministra, está volviendo locos a los responsables de la Consejerías de Educación de las 17 Autonomías, las que, a su vez, transmiten intranquilidad y desasosiego a los colegios y, por tanto, a las familias.

El curso ha terminado y los alumnos, salvo los que tienen que pasar por el examen de acceso a la universidad, están de vacaciones, pero, los padres no saben cuándo empiezan las clases en el curso 2020/21.

No me atrevería a dar recomendaciones ni asesorar a colegios en materia organizativa, mientras no se calle el Ministerio de Educación del Gobierno de España. Cualquier toma de decisión hoy, puede quedar obsoleta mañana.

Efectivamente, no hay cabeza, no hay sentido común, no se piensa en las familias. 

El cuerpo educativo en España,  desde hace décadas antepone la ideología a cualquier actividad docente y pedagógica suprimiendo el derecho a la educación en libertad.

El mundo educativo, el cuerpo educativo es complejísimo y requiere directrices claras, sencillas, directas y de fácil aplicación. Precisamente lo que no ocurre desde que Celaá llegó al Ministerio, disparate tras disparate, ausencia de criterio y lanzar brindis al sol continuamente. 

El objetivo de esta mujer y su equipo, el mismo de la nefasta LOE de Rodriguez Zapatero, es dar el golpe de gracia a la Familia usando, maléficamente, un arma tan poderosa como es la Educación, intentando poner en marcha la LOMLOE que acaba de iniciar su camino en las Cartes.

Señora ministra: los padres son los responsables de sus hijos, las matemáticas son esenciales, mantener y mejorar la educación especial es imprescindible y evidente, la escuela de iniciativa social permite defender el derecho de los padres a elegir la formación de sus hijos, se debe eliminar el adoctrinamiento en la escuela como principal colaboradora y aliada de los padres en la educación integral de sus hijos.

Es necesario un pacto educativo de todas las fuerzas políticas españolas para generar una Ley de educación duradera en el tiempo y no volver locos con los continuos cambios a los diferentes agentes educativos, muy especialmente a las FAMILIAS.  

En pleno siglo XXI, España no puede permitirse más retrocesos en cualquier área, pero de modo particular en el educativo.