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Un grupo de investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) han detectado en un experimento social que el uso del teléfono multiplica la exposición a mensajes difamatorios en los jóvenes y “diluye su coherencia moral” al descontextualizar su recepción.

Los autores del estudio, Isidoro Arroyo-Almaraz y Raúl Gómez-Diaz, han investigado sobre el ciberacoso y sobre el porqué se ha producido un aumento a través de los teléfonos móviles que favorecen la presencia permanente en la red de este problema.

El informe, publicado en la revista de ciencias sociales ‘Prisma Social’, refuta que “el móvil multiplica la exposición a mensajes difamatorios y contribuye a diluir la coherencia moral, inhibiendo que las actitudes previas ante este fenómeno, formadas a través del aprendizaje, funcionen como cortafuegos”.

Para el estudio de la URJC se ha requerido la participación de 40 jóvenes a los que presentaron cosos de mensajes difamatorios en grupo y en solitario. Los sujetos que tienen una alta identificación con los personajes de los mensajes se muestran coherentes, pero cambia cuando se presenta un bajo nivel de identificación.

“El contexto de recepción del mensaje y el medio (teléfono inteligente) aumentan la incoherencia moral de la respuesta ante un mensaje difamatorio”, señala Arroyo. Además, el investigador añade que la labilidad impide que salgan sentimientos morales de culpa, ya que tampoco hay un tiempo para la reflexión.

“Los receptores descubren súbitamente, al ser preguntados, que su conducta podría ser reprobada socialmente. Circunstancia que solo se produce presencialmente y no cuando se actúa en solitario”, ha recalcado el investigador de la URJC.

Cuando los mensajes se contestan en solitario y a través del Smartphone, las respuestas son menos coherentes.

“Hay una pérdida de coherencia moral, que aumenta el riesgo de que algunos sujetos se inhiban ante el acoso, difundiendo dichos mensajes y con ello, multiplicado la exposición a estos mensajes a terceros”, señala Arroyo.

El estudio concluye con que los mensajes no generan una activación emocional distinta a un mensaje neutro y tampoco existe relación empática con la “identificación con los personajes difamatorios”.