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La Comunidad de Madrid, en permanente alerta ante los rebrotes que se están sucediendo en toda España y en la propia región, acaba de anunciar su nueva Estrategia frente a la Covid-19 para que “Madrid no se pare”.

No son pocas las medidas que se pondrán en marcha en la Comunidad, algunas ya aplicadas en otros territorios, como la obligatoriedad de llevar mascarilla en todo momento o la limitación a 10 personas de las reuniones privadas, así como otras más novedosas, que, a la espera de su entrada en vigor, se antojan, cuanto menos discutibles.

Porque es obvio que nadie puede “poner un pero” a que se contraten más rastreadores (se alcanzarán los 360), la realización masiva de test serológicos y PCR o la habilitación, por si acaso, de dos pabellones en IFEMA ante una eventual segunda ola. Sin embargo, es difícil buscar consenso en las dos medidas más polémicas de este plan: la cartilla Covid-19 y el registro (con DNI) de las personas que acudan a las terrazas.

Empezando por la que afecta especialmente a bares y restaurante, y tal y como ya han afirmado desde la asociación Hostelería Madrid, no tiene mucho sentido que tengas que identificarte para tomarte un café. El cliente se lo pensaría dos veces antes de sentarse, ya que no deja de ser un trámite “engorroso”, e incrementará por supuesto el tiempo de espera.

Y si ya hay posiciones encontradas con esta decisión, qué decir de la “cartilla”. En su comparecencia, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, informó de que de momento es un “proyecto experimental” y que en ningún caso vería la luz hasta septiembre. Un documento que valdría para reflejar si la persona ha pasado la enfermedad, si tiene anticuerpos o si se ha efectuado alguna prueba PCR.

Aunque según el Gobierno servirá para “demostrar quiénes en estos momentos no pueden contagiar ni ser contagiados y pueden volver a la normalidad y proteger al vulnerable”, lo cierto es que no deja de ser una medida discriminatoria para aquellos que aún no han pasado (y sobrevivido) por el mal trago del coronavirus. ¿Pedirán las empresas esta cartilla a la hora de decidirse a contratar a uno u otro candidato en una entrevista? ¿Habrá locales de ocio solo para “inmunizados”? El panorama que se abre ante esta iniciativa es inquietante, ya que puede dar pie a situaciones que incluso se alejan de la legalidad.

El virus ha supuesto un proceso de reinvención para todos, y de tomar decisiones que pueden “molestar” a los ciudadanos. Pero una vez que ya nos hemos hecho a la idea de que nos tocará vivir con el freno de mano echado durante un tiempo, dejémonos de “soluciones” que pueden alterar, sin necesidad, el ya frágil ecosistema social que nos ha dejado la pandemia.