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Las denuncias por acoso escolar en las aulas de la Comunidad de Madrid se han reducido hasta un 60%, desde las 179 registradas en el curso 2015/16 hasta las 105 del curso 2018/19.

Así se desprende del IV Informe Anual sobre Convivencia y Acoso Escolar que analiza los resultados del Plan para la Lucha contra esta lacra que se puso en marcha en 2015. El informe se basa en los datos recabados a través de la Inspección Educativa de la Consejería y del test SociEscuela, una herramienta para obtener una evaluación del clima social de las aulas y detectar riesgos potenciales de acoso.

El test, incluido en el estudio presentado por el consejero de Educación y Juventud, Enrique Ossorio, ha sido realizado por 186.309 alumnos de 1.043 centros. El porcentaje general de potencial acoso escolar ha disminuido en nuestra región, pasando de un 3% en el curso 2015/16 a un 1% en el curso 2018/19, lo que supone un descenso del 66,6%.

Según ha asegurado Ossorio, los datos son «buenos» y dejan ver que «avanzamos en la buena dirección», pero el objetivo del Gobierno es que haya «0 niños acosados«, y para ello se van a seguir tomando medidas.

De los casos detectados por Inspección Educativa, en el curso 2018/2019 el acoso se produjo en espacios físicos en un 86,67% de las ocasiones, mientras que el ciberacoso se dio en el 13,33% restante. Precisamente, la Comunidad de Madrid no permitirá el uso de teléfonos móviles en las aulas de los colegios e institutos de la región desde el próximo curso escolar 2020/21 con el propósito de mejorar los resultados académicos de los alumnos madrileños, especialmente de aquellos que tienen mayores problemas con el estudio, y también enfocada a luchar contra el ciberacoso y el bullying en los centros docentes madrileños.

De acuerdo con el informe, en 41 casos registrados (39,05%) en el curso 2018/19 fueron los padres los que denunciaron la situación; en 38 ocasiones (36,19%) los centros; en 18 casos (17,14%) las víctimas; los compañeros de la víctima lo hicieron en 6 (5,71%); y los restantes 2 casos (1,91%) en otras circunstancias.

En relación con la autoría, el acoso fue individual en 45 casos (42,86%) y grupal en 60 (57,14%), mientras que en el 82,86% de las veces el acosador formaba parte del mismo curso que la víctima y sólo en un 18,17 % de ellos pertenecía a cursos diferentes al de la víctima.

El consejero de Educación y Juventud ha destacado la importancia de la participación de los centros educativos de SociEscuela, un test que sirve para obtener una foto del clima social de las aulas y, de esta forma, detectar si hay o pudiera haber algún alumno en situación de riesgo potencial de acoso e intervenir de forma inmediata.

Desde su primera edición, el número de colegios e institutos participantes se ha incrementado un 54,84%, ya que de los 471 centros del curso 2015/16 se ha pasado a los 1.043 del 2018/19. Asimismo, se ha realizado un seguimiento a 214 centros que han formado parte en las cuatro ediciones de SociEscuela y han desarrollado programas de mejora de la convivencia y han conseguido reducir un 67,91% el número de potenciales víctimas de acoso escolar. Del potencial riesgo de acoso, un 2,68%, detectado en el curso 2015/16 se ha pasado al 1,39% en el 2016/17; un 1,03% en el 2017/18; y un 0,86%, en el curso 2018/19.

En cuanto a los 1.043 centros participantes durante el curso 2018/19, el porcentaje general de alumnos que presentan indicadores de potencial acoso escolar se sitúa en un 1 % y el porcentaje de alumnos en riesgo potencial se sitúa en un 2,2 % considerando todos los tipos de acoso de forma global (física, verbal, social y ciberacoso).

Esta cifra se sitúa en un 1,4 % en Educación Primaria y va disminuyendo hasta el 0,7% en ESO y 0,7% en Bachillerato y FP básica y de Grado Medio. Los marcadores de potencial acoso escolar muestran los niveles más elevados en 4° y 5° de Educación Primaria y disminuyen a lo largo de 6° de Educación Primaria y de toda la Educación Secundaria, donde tienden a estabilizarse.

Asimismo, el ciberacoso ha disminuido notablemente en los cursos de Educación Primaria y se mantiene estable a lo largo de la ESO. Además de los datos de acoso escolar, esta investigación permite conocer información indispensable para la intervención como, por ejemplo, el origen de los potenciales acosadores, de los que el 46,79% formaban parte exclusivamente del grupo de clase, en el 21,83% de los casos eran parte de la misma y también de otra, y en el 31,38% son de otras aulas.

Los resultados de SociEscuela también mostraron que los estudiantes madrileños pertenecientes al grupo de alumnos con necesidad específica de apoyo educativo (ACNEAE) presentaban cuatro veces más acoso escolar. También indica SociEscuela que el 21,32% (un 0,24 % más respecto al curso 2017/18) de las potenciales víctimas de acoso escolar manifiestan que no han hablado nada de su situación con su familia, mientras el 33,4% indica que habían hablado algo o poco con sus familias.

Las potenciales víctimas de acoso escolar que han hablado bastante o mucho con sus familias han aumentado un 0,19% en el 2018/19. Estos datos son relevantes, ya que su mejora favorecería una intervención precoz la posibilidad de que disminuyan las consecuencias en las potenciales víctimas de acoso escolar.