Aproximadamente 300 personas sin mascarilla, sin respetar la distancia de seguridad y sobrepasando el horario permitido. Ésta es la escena que se encontró la Policía Municipal de Madrid el sábado pasado la sala La Riviera, lugar elegido para celebrar un concierto que terminó en desalojo.

La Policía Municipal ha explicado que varios agentes municipales, encargados de controlar el tráfico de vehículos y asistentes a la salida de este concierto, encontraron a grupos de personas fumando en los alrededores y sin guardar la distancia de seguridad.



Ante esta situación los policías procedieron a entrar en el interior de la sala para comprobar que se cumplían con las medidas impuestas por la Consejería de Sanidad. Dentro se celebraba un concierto de un conocido pinchadiscos, que debía finalizar a las once de la noche y contaba con la asistencia de unas 300 personas.

A pesar de que la sala había puesto sillas en la pista de baile, con el distanciamiento oportuno, la gente se encontraba bailando y las barras donde se expedía bebidas estaban llenas. En ninguno de los dos casos se cumplían las medidas y normativas relativas a la COVID-19, ya que nadie mantenía la distancia de seguridad y la mayoría no utilizaba mascarillas.

Todas estas circunstancias, unidas al hecho de que se había superado el horario establecido para la finalización del concierto, obligó a los agentes a desalojar el local, de manera ordenada y sin incidentes.

La Policía Municipal explica que en esta actuación contó en todo momento con la colaboración del encargado del local y del equipo de seguridad, quedando la sala cerrada al público.

Los agentes realizaron informe y acta en materia de la Ley de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas (LEPAR) para dar conocimiento de lo acontecido a los Técnicos de la Junta Municipal del Distrito y a las Unidades de especialización de Policía Judicial por si de dicha acción pudiera derivarse un ilícito penal. 




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