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El PIB español podría contraerse un 11,5% en 2020 y crecer un 6% en 2021, según el último informe ‘Situación España’ de BBVA Research, presentado este miércoles por Jorge Sicilia, director de BBVA Research y economista jefe de BBVA; Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico; y Miguel Cardoso, economista jefe para España. Así, aunque la previsión de contracción para 2020 se mantiene, se estima que durante el último trimestre del año se registrará una desaceleración mayor a la esperada como consecuencia, principalmente, del deterioro de la situación sanitaria, tanto en España como en el resto de Europa, que lleva a revisar a la baja en un punto porcentual (pp) la previsión de crecimiento del PIB para 2021.

La caída de los niveles de actividad sobrepasó el 20% en el primer semestre del año respecto al cierre de 2019, pero “se estima que la recuperación en el tercer trimestre (+14% trimestral) ha sido algo más intensa de lo previsto”. “Este mayor crecimiento durante el periodo estival se debe en parte por una atípica concentración de los cambios en el gasto en bienes producidos a nivel nacional”, apuntan los economistas de BBVA. Sin embargo, “el último trimestre del año registrará una desaceleración hasta el 2,0%, mayor a lo esperada”, tal y como señala el informe ‘Situación España’ del cuarto trimestre de 2020.

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Según las estimaciones presentadas este miércoles, la flexibilización de las restricciones para contener la pandemia y las políticas implantadas para sostener los ingresos de los hogares, mantener el empleo e impulsar el crédito y la liquidez de las empresas, han conseguido una reactivación generalizada de los distintos componentes de la demanda interna y externa. De hecho, el consumo de las familias podría haber mostrado un crecimiento incluso mayor al del PIB (+17% en el trimestre).

El informe también concluye que durante el tercer trimestre se habría producido un crecimiento notable en las exportaciones de bienes (+20% en el trimestre) y en las de servicios no turísticos (+25% en el trimestre). Entretanto, el gasto en consumo público, que sorprendió con un débil avance durante el segundo trimestre del año (+0,3%), podría haber repuntado en el tercero (+4%), debido al impulso fiscal en marcha, a consecuencia del gasto que se habría realizado para contener la pandemia y la preparación del año escolar.

El impacto que pueda tener la segunda ola de contagios en la economía europea y en la española amenaza con una notable ralentización del crecimiento a corto plazo. En España, diversos indicadores muestran que la mejora puede estar perdiendo fuerza. Este es el caso del gasto con tarjeta de BBVA o en TPV de BBVA, que ha pasado de crecer un 4% interanual en promedio durante el mes de agosto a un 2,1% en la primera quincena de octubre. Este debilitamiento ha sido particularmente importante en aquellas provincias con mayor incidencia de contagios, o en sectores especialmente expuestos a la pandemia, como el turístico, el del ocio o el de la restauración. Además, otros indicadores, como la afiliación a la Seguridad Social, las ventas de automóviles o los indicadores de confianza, muestran también que el impulso ha ido a menos durante los meses de agosto y septiembre.

“La misma incertidumbre que afecta al gasto en consumo estaría detrás de una menor recuperación de la inversión”, señala el servicio de estudios de BBVA. La culminación de los proyectos, el ajuste estructural que se está observando en algunos sectores y el aumento de la incertidumbre como consecuencia de los rebrotes estarían llevando a una recuperación más lenta que en el resto de agregados de la demanda interna. Esta lentitud en el avance de la formación bruta de capital es algo que posiblemente se mantenga durante la primera parte de 2021.

Miguel Cardoso, economista jefe para España, en conferencia con Jorge Sicilia, director de BBVA Research y economista jefe de BBVA; Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico.

En relación a la economía europea, BBVA Research resalta que el incremento de la incidencia de casos de COVID-19 durante las últimas semanas ha llevado a un aumento en la incertidumbre. Esto se refleja particularmente en un punto de inflexión (a peor) en las encuestas sobre la evolución de la actividad económica en Europa. De consolidarse estas expectativas, también se asistirá a una desaceleración de las exportaciones españolas al cierre del año.

Respecto a la política económica, BBVA Research considera que “los impulsos a la demanda interna pueden estar comenzando a perder fuelle”. La política del Banco Central Europeo (BCE), las garantías ofrecidas por el sector público a través del ICO, junto con la buena posición de partida de empresas y del sector bancario, habrían llevado a un incremento del saldo de crédito a las empresas. Sin embargo, desde el mes de julio las nuevas operaciones de crédito caen con fuerza respecto al mismo periodo del año anterior. Para los economistas del servicio de estudios “es necesario que el BCE mantenga la disposición a extender los distintos programas de compras de activos, tanto en tiempo como en tamaño”. De ser necesario, “el BCE debería también flexibilizar las condiciones de sus TLTRO y revisar las del sistema de escalonamiento en la remuneración del exceso de liquidez para impedir cualquier efecto negativo sobre la oferta de crédito”, argumentan.

Asimismo, BBVA Research asegura que “la prórroga de las medidas de protección de rentas era una condición necesaria para continuar evitando la destrucción de empleo, por lo que la extensión de los ERTE es bienvenida”. El número de personas en ERTE ha ido en descenso. En todo caso, la nueva tipología de ERTE engloba una amplia casuística sectorial, por lo que no se prevé una reducción adicional significativa de su cobertura, que en último término dependerá de la evolución de la pandemia. Sin embargo, los cambios anunciados no abordan algunas de las ausencias de la regulación vigente que restan efectividad a los ERTE y podrían dañar el tejido empresarial y agravar la pérdida futura de empleo, si las empresas que han presentado un expediente se ven en la necesidad de reestructurar sus plantillas.

En su informe, BBVA Research considera que más de seis meses después de la implementación de las políticas de apoyo al ingreso de los hogares y de mantenimiento del empleo, el impacto podría estar debilitándose. Aunque se estima como suficiente el estímulo fiscal anunciado para los próximos años, una vez que se hayan utilizado los recursos del fondo Next Generation EU (NGEU), estos podrían llegar con cierto retraso. El Gobierno calcula que el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Economía Española supondrá un crecimiento adicional acumulado de entre 7 y 8 puntos porcentuales más de PIB durante los próximos tres años. “Esta previsión es factible si España es capaz de acceder con buenos proyectos a los fondos europeos disponibles y ejecutarlos plenamente, aunque se ubica en el rango optimista de las estimaciones de BBVA Research (entre los 4,5 y 7,5 puntos porcentuales)”, señalan los economistas de BBVA.

Con todo, los riesgos sobre el escenario económico en España continúan centrados en la evolución de la pandemia, en el efecto del NGEU y en las reformas que se puedan acometer para lidiar con las debilidades estructurales de la economía, además de las consecuencias de la crisis.

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