/ 30 julio 2021

Soto del Real, la cárcel sin mujeres

Soto del Real, la cárcel sin mujeres

Año 1997. Casi 400 mujeres cumplen condena en la cárcel de Soto del Real, el conocido centro penitenciario de la Comunidad de Madrid ubicado a los pies de la Sierra. Una cifra muy elevada, que se explica porque, junto a Meco, era el único lugar con módulos para el género femenino. Ha sido la cifra más alta desde la inauguración del centro en 1995, pero nunca había sido tan baja como ahora: cero.

Pese a que era una decisión barruntada desde hace tiempo, la pandemia por coronavirus ha sido el detonante para tomar este fin de semana la decisión de trasladar a las 21 reclusas que actualmente ocupaban el módulo para mujeres a otras cárceles cercanas, como son la de Meco, Estremera y la abulense Brieva. Y es que este será habilitado como aislamiento para reclusos contagiados o sospechosos de Covid-19.

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Interior de la cárcel de Ávila. Foto: Instituciones Penitenciarias

Desde la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias se ha argumentado que este cambio, como decimos, ya estaba pensado. No tenía mucho sentido que solo 21 reclusas ocuparan un módulo que tiene capacidad para 140 internos, además del hecho de que no es una situación idónea para las propias presas convivir con un número tan reducido.

En sus veinticinco años de historia, Soto del Real siempre ha contado con reclusas e incluso con guardería para los hijos de las presas hasta que sus bebés cumplieran tres años, permaneciendo abierta hasta 2011.

El módulo de mujeres de Soto del Real pasó a un primer plano de actualidad cuando en mayo de 2018 ingresó Rosalía Iglesias, mujer del extestorero del PP Luis Bárcenas, si bien apenas estuvo 24 horas, ya que abonó la fianza de 200.000 euros que le impuso la Audiencia Nacional para eludir la cárcel.

Ahora que el Tribunal Supremo ha confirmado la sentencia del caso Gürtel y ha ratificado la prisión para Rosalía Iglesias (12 años y 11 meses frente a los 15 años le impuso la Audiencia), deberá ingresar en un centro penitenciario que no será Soto, en el que sí cumple condena su marido.

Desde el centro reiteran que no es definitivo el cierre del módulo y que, normalizada la situación, se podría volver a abrir esta dependencia. Sea como fuere, en Soto del Real ya no se escuchan, un cuarto de siglo después, voces femeninas.

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