Foto: Alsa
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El primer autobús público sin conductor de España ya circula desde este martes por el campus de la Universidad Autónoma de Madrid, si bien, debido en buena parte a las condiciones meteorológicas, ha tenido un estreno ligeramente accidentado.

El vehículo, cuando apenas llevaba dos horas de circulación, frenó en un momento dado y la conductora del coche que iba detrás no pudo hacerlo a tiempo por su parte para evitar el impacto por alcance de su turismo. Por fortuna, todo quedó en un susto y, según confirmó el Consorcio Regional de Transportes, «ni la conductora del coche ni nadie del autobús han resultado lastimados».

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Se trata de una mera anécdota que no debe empañar lo que supone este viaje inaugural de un modelo que podrá ser de aplicación en un futuro para hospitales, movilidad de última milla o para uso turístico en cascos históricos de ciudades.

Es cien por cien eléctrico y circula a 20 kilómetros por hora, por el momento con un asistente a la conducción, pero con la previsión de que en unos meses pueda recorrer de manera totalmente autónoma los 3,7 kilómetros del itinerario circular que une la estación de Cercanías de Cantoblanco con distintas instalaciones del campus.

Durante los meses de enero y febrero el EZ10 funcionó a modo de prueba en el campus universitario, “con las incertidumbres propias” del ensayo y la adaptación por parte de los conductores a cuestiones como la prioridad del autobús, “que también son parte de esta investigación para que luego se pueda implementar en otras localidades”, indica Atrio.

Aunque el fin último del proyecto es la investigación de esta nueva forma de movilidad, las 12 plazas del autobús sin conductor, reducidas a 7 por la limitación de aforos, ya están disponibles de 7.45 a 16.00 horas.

El proyecto piloto del vehículo autónomo es fruto de un convenio firmado, el pasado mes de enero, entre el Consorcio Regional de Transportes de Madrid, la Universidad Autónoma de Madrid, la Dirección General de Tráfico y el operador de movilidad ALSA. Se trata del primer bus autónomo, cien por cien eléctrico, que va a realizar transporte en un entorno universitario, en tráfico abierto y dentro del sistema de transporte público de la Comunidad de Madrid.

Primer viaje de un autobús público sin conductor en España... con percance 1
Foto: Comunidad de Madrid

El vicerrector de Campus y Sostenibilidad de la Universidad Autónoma de Madrid, Santiago Atrio, ha destacado el papel fundamental de la universidad como motor en la investigación y la innovación para el desarrollo de modelos de movilidad sostenibles, trabajando en estrecha colaboración con instituciones públicas y privadas.

El proyecto piloto del bus autónomo brinda la oportunidad a las administraciones y entidades implicadas de estudiar todas las tecnologías relacionadas con el vehículo, así como las nuevas formas de movilidad sostenible que plantea. Estas innovaciones permitirán avanzar para aplicarlas en el futuro en otras líneas del Consorcio Regional de Transportes de Madrid, así como en otros vehículos

De esta manera, la puesta en marcha de este vehículo permite valorar las ventajas de los sistemas autónomos en entornos cerrados y hallar soluciones a las incidencias que puedan surgir. La Universidad Autónoma de Madrid presta su apoyo tecnológico e innovador para el desarrollo de distintos proyectos de I+D+i vinculados a la iniciativa.

El operador de movilidad Alsa, por su parte, es el encargado de la operación del bus, en lo que constituye la primera experiencia en España de operación de un vehículo autónomo con pasajeros en tráfico abierto, e inscribe este proyecto dentro de su estrategia de innovación para ofrecer soluciones de movilidad cada día más sostenibles y conectadas.

La tecnología que aporta el fabricante del vehículo garantiza la detección de obstáculos que permiten a este bus frenar automáticamente. Más allá de esta innovación se pretende avanzar en sistemas de comunicación del vehículo con los usuarios y sistemas que garanticen la seguridad de los programas operativos del autobús para avanzar en la protección ante posibles ataques informáticos de dichos sistemas de geolocalización.

Otro de los puntos de estudio será la integración de las diferentes tarjetas en un único sistema de validación. Éste es el caso de la tarjeta de transporte público con las de identificación de alumnos y profesores. A todo ello se añade la experiencia de los usuarios y sus valoraciones sobre seguridad, fiabilidad, reducción de la contaminación, etc.

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