La cruzada del Ayuntamiento de Madrid contra los coches más contaminantes cobrará una nueva dimensión el año que viene, con la instalación por parte del Consistorio de cien cámaras en la M-30 para controlar la entrada a la almendra central de los vehículos sin etiqueta ambiental.

Una noticia, adelantada por el diario ABC, que va acorde con el objetivo de la progresiva eliminación de los vehículos sin distintivo ambiental (los de gasolina anteriores al 2000 y los de diésel previos al 2006) en la capital y su perímetro. Cabe recordar que, salvo en el caso de los residentes, tendrán prohibido el acceso y circulación a la mencionada «almendra» desde el 1 de enero de 2022.



A partir del 1 de enero de 2023, los coches sin etiqueta de no residentes de Madrid tampoco podrán circular por la propia M-30 y en 2024 sólo los vecinos podrán usar estos coches en la capital, que quedarán desechados en todos los casos en 2025.

El delegado de Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha añadido en la comisión del ramo celebrada este lunes que en los próximos meses se instalarán otras 25 cámaras en la nueva zona de bajas emisiones de Plaza Elíptica.

De este modo, el Ayuntamiento espera «poder controlar de una manera efectiva la restricción de acceso a esa zona», que estará delimitada por la A-42, entre la avenida de los Poblados y la M-30, y donde no podrán circular turismos ni vehículos de distribución de mercancías sin etiqueta ambiental, salvo en el caso de residentes.




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