En un momento como este, en el que ha quedado demostrado que la inversión en sanidad es siempre necesaria, siempre son bienvenidas las noticias que impliquen mejoras en los centros sanitarios de la Comunidad de Madrid.

Tal y como ha sucedido en el Hospital Ramón y Cajal, donde la Comunidad de Madrid ha renovado la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y le ha sumado 24 puestos nuevos de cuidados críticos dotados con la tecnología más actual, con lo que tiene ahora 79 camas para cuidados críticos e intermedios.



Estas 24 camas nuevas se suman a las 20 de la Unidad de Críticos Quirúrgicos, 13 en la Unidad Coronaria, 8 en la UCI pediátrica, además de 14 de la antigua UCI que debido a la pandemia se van a mantener.

El presupuesto de la inversión para la construcción de esta nueva unidad de 2.100 metros cuadrados ha sido de 4,1 millones de euros y los trabajos han durado siete meses.

El diseño de esta nueva Unidad de 24 nuevos puestos de UCI «está concebido para facilitar la atención al paciente, sus familiares», y a los sanitarios «gracias a un sistema innovador e integrador en el nuevo equipamiento», según indica la Comunidad en una nota.

  • Una UCI más grande y moderna para el Ramón y Cajal 1
  • Una UCI más grande y moderna para el Ramón y Cajal 2
  • Una UCI más grande y moderna para el Ramón y Cajal 3
  • Una UCI más grande y moderna para el Ramón y Cajal 4
  • Una UCI más grande y moderna para el Ramón y Cajal 5
  • Una UCI más grande y moderna para el Ramón y Cajal 6
  • Una UCI más grande y moderna para el Ramón y Cajal 7
  • Una UCI más grande y moderna para el Ramón y Cajal 8

Fotos: Comunidad de Madrid

Los nuevos puestos de UCI se encuentran junto a dos controles de enfermería y están dotados de «puestos de preparación de medicación, zona de sucio y almacenes«, además de una zona de lavado y un panel táctil para poder controlar directamente los parámetros de confort donde se permite la visualización rápida del box.

Las puertas automáticas cuentan con un sistema de Smart Glass que hace que el cristal se vuelva opaco y garantice «la intimidad del paciente», y cada uno de los puestos cuenta con filtros HEPA, tanto en la impulsión como en la extracción; también un diseño que les permite poder «funcionar en depresión o sobrepresión» respecto a las zonas generales, explica la nota.

Las habitaciones están dotadas de iluminación LED, «una para alumbrado ambiente y otra para alumbrado de reconocimiento» y cuentan también con una iluminación indirecta como alumbrado general, así como la entrada de luz natural y una ventana exterior para todos los boxes.

Los boxes, además, están dotados de un sistema de videovigilancia mediante el cual, el paciente está controlado «en todo momento». 




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