/ 15 junio 2021

Metro / La nueva estación de Gran Vía adelanta el futuro del suburbano

Metro / La nueva estación de Gran Vía adelanta el futuro del suburbano

Ya han pasado más de mil días desde que, en agosto de 2018, el último tren parara en la estación de Metro de Gran Vía. Aquel lejano lunes día 20 comenzaban unas obras de remodelación y ampliación que iban a durar menos de un año pero que, después de infinidad de eventualidades (hallazgos de restos arqueológicos incluidos), se han ido dilatando hasta la actualidad.

Sin embargo, todo tiene un final y el de este centro neurálgico de la movilidad madrileña está cada vez más cerca. Los trabajos se han acelerado en los últimos meses y la idea es que los viajeros puedan volver a pisar los andenes este mismo mes de julio.

Los trabajos realizados conllevarán un cambio radical tanto en su arquitectura como en la implantación de nuevas instalaciones, convirtiéndose gracias a los últimos avances tecnológicos en la estación más moderna de toda la red de Metro de Madrid. Un lavado de cara que ha supuesto una inversión de aproximadamente 10 millones de euros.

La nueva estación de Gran Vía contará con un eje vertical con conexión de los distintos niveles del espacio. En el primer nivel se ubicará un nuevo vestíbulo, más amplio y espacioso que el actual, que pasará de 900 a 2.000 metros cuadrados. En un segundo nivel intermedio, que será de paso, se incorporará una “musealización” con los restos arqueológicos aparecidos en las excavaciones. El tercer nivel será una conexión con la línea 5 y la galería de conexión con Renfe Cercanías Sol.

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Imagen: Metro Madrid

Será también un lugar más accesible. Además de nuevas escaleras mecánicas y cuatro nuevos ascensores, los viajeros con movilidad reducida encontrarán dispositivos como sistemas de apertura fácil en puertas, tiras antideslizantes en escaleras fijas, etiquetas braille en los pasamanos, señalización de elementos de accesibilidad, pasamanos a doble altura, interfonos de comunicación adaptados, o pavimentos de tacto visual cerámico para facilitar sus desplazamientos. 

Las instalaciones, como decimos, serán las más modernas de la red suburbana. En este sentido, se habilitarán 14 nuevas máquinas de venta de títulos de transporte, de nueva creación y un diseño rompedor. Estos dispositivos cuentan con grandes pantallas de visualización, la posibilidad de realizar el pago de la operación sin contacto, mejoras en el diseño del interfaz, así como también de acceder al servicio de atención al cliente a través de videollamada.

Los nuevos tornos de entrada tendrán un diseño pensado para ocupar menos espacio, con una interfaz más intuitiva y una pantalla que informará al usuario sobre la validación empleando gráficos y texto, además de Iluminación con LEDs en las puertas, en el lector sin contacto y en el suelo para informar al viajero sobre el resultado de la validación.

Recuperación del templete de la Red de San Luis

La remodelación de la estación de Gran Vía incluye la réplica en superficie del antiguo templete de la Red de San Luis, obra del arquitecto Antonio Palacios. Muchos madrileños aún lo recuerdan, y es que en su momento sirvió de hito de acceso a la antigua estación de Metro. Estará ubicado entre las calles Montera y Gran Vía.

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Imagen: Metro Madrid

Para llevar a cabo este proyecto se ha realizado una labor de investigación histórica de este elemento arquitectónico, que ha permitido analizar las diferentes fases experimentadas por el templete original, desde su construcción en 1920, pasando por la remodelación que experimentó en el año 50 para incluir dos ascensores, hasta llegar al año 70 en el que se desmantela para su traslado a Porriño, localidad de origen del arquitecto Antonio Palacios.

El proyecto se centrará en reproducir formalmente el Templete, a excepción de los restos de la subestructura de cubierta. La reproducción incluirá los ajustes necesarios a las actuales circunstancias que permitan un óptimo comportamiento estructural.

En cuanto a la marquesina, se reproducirán las espectaculares proporciones del proyecto inicial. La gran marquesina estará construida con vidrio y acero y será completamente translúcida permitiendo la entrada de iluminación a través del hueco del ascensor.

Tras unas difíciles actuaciones, muchas de ellas sobre infraestructuras antiguas y un entorno complejo con protección del patrimonio cultural, la estación de Gran Vía empieza a ver, nunca mejor dicho, la luz al final del túnel. Este verano, con Madrid, ojalá, a pleno rendimiento, volveremos a escuchar por la megafonía de Metro eso de “Próxima parada, Gran Vía”.

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