/ 25 julio 2021

Vacaciones en Madrid: Qué ver en una semana

Vacaciones en Madrid: Qué ver en una semana

El verano acaba de llegar y, ¿a quién no le apetece ir de cañas por Madrid?. Con el paso del tiempo, la capital continúa incrementando su patrimonio turístico y ahora es también un lugar deseado para pasar las vacaciones veraniegas. La época estival es un momento perfecto para visitar la ciudad, ya que el bullicio tiende a relajarse y a poner la urbe a nuestra disposición. Es una ciudad moderna y cosmopolita con infinita oferta turística, pero, al mismo tiempo, cualquier pequeña terraza del Madrid de los Austrias o de la Plaza de Lavapiés, se puede convertir en un lugar mágico.

La capital pone a disposición de los turistas el Centro de Turismo de la Plaza Mayor y los cinco quioscos de información turística (Plaza de Callao, Palacio Real, Reina Sofía, Paseo del Prado y Bernabéu), que, el pasado 17 de junio recibieron el Sello Safe Tourism Certified y que hacen de la capital, la primera gran ciudad en conseguir esta distinción en sus oficinas de información turística.

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Primer día: El Paseo del Arte y el Barrio de Las Letras

Si la visita a la ciudad es tan efímera como un solo día, sería muy interesante descubrir el Paseo del Arte, uno de los lugares del mundo con mayor concentración de belleza. En un área de poco más de un kilómetro se reúnen el Museo del Prado, el Thyssen-Bornemisza y el Reina Sofía, que se pueden visitar de forma conjunta con la Tarjeta Paseo del Arte.

En el Prado, considerado por algunos como el mejor museo del mundo, nos esperan los maestros, Goya, El Bosco, Tiziano o Patinir, pero si lo tuyo son las vanguardias puedes disfrutar del ‘Guernica’ de Pablo Picasso y las exposiciones temporales del Museo Reina Sofía. Ida Applebroog, Pep Agut Charlotte Johannesson y el Niño de Elche exponen actualmente sus trabajos en este museo. El Thyssen, otra pinacoteca de obligada visita expone actualmente a Georgia O`Keeffe, considerada una de las máximas representantes del arte norteamericano del siglo XX.

Para completar el día, puedes picotear, cenar o tomar algo en el Barrio de las Letras. Un vino en ‘Vinoteca Moratín’, un encuentro con Japón en ‘Chuka Ramen’, un lugar de encuentro para foodies como es ‘Triciclo’ o un buen pescado gallego en ‘Bistronómika’.

Este verano, y como novedad a las propuestas más clásicas, los visitantes de Madrid podrán disfrutar de MadBeach Club 2021, denominada ‘La mejor experiencia veraniega de Madrid’.

Segundo día: El Madrid de los Austrias

Si tenemos dos días, a estas visitas podemos añadir la parte más histórica de la ciudad, el Madrid de los Austrias. Podemos comenzar el recorrido en la icónica Puerta del Sol y recorrer las calles de alrededor hasta llegar a la Plaza Mayor, cuya construcción, encargada por Felipe II se terminó en 1619. Proyectada como gran mercado, ha sido testigo de bodas reales, autos de fe, corridas de toros e incluso muertes en el cadalso.

De ahí, recorriendo la calle Mayor, podemos dar un paseo hasta el Palacio Real de Madrid, de majestuosas fachadas formadas por grandes pilares toscanos coronados por diversos santos y reyes. En el exterior del Palacio encontramos los jardines, tanto el Campo del Moro como los Jardines de Sabatini, que ofrecen espectaculares vistas del Palacio Real. Allí podemos ver el cambio de guardia, que, aunque no es tan conocido como el de Buckingham es sin duda una curiosidad. El Palacio Real consta de casi 3.000 habitaciones y es tremendamente curioso visitar la Farmacia Real, las habitaciones, el Salón de Columnas y el Salón del Trono.

En el mismo barrio podemos visitar la Plaza de la Villa, cuyo edificio principal, la Casa de la Villa, fue sede del Ayuntamiento de Madrid durante siglos, desde 1693. Otros lugares de interés de este emplazamiento son la Casa y Torre de Lujanes, de estilo gótico mudéjar, el Convento de las Carboneras y la Iglesia del Sacramento.

Otras de las calles históricas de Madrid son la calle Toledo y la calle Segovia. En la primera tenemos multitud de bares, restaurantes y tiendas, el Arco de Cofreros, que comunica la Plaza Mayor con la Colegiata de San Isidro, antigua catedral, antes de construirse La Almudena. Más adelante encontramos el Mercado de la Cebada, en La Latina, uno de los lugares de ocio por excelencia de la capital. Y desde allí, llegamos fácilmente hasta la imponente Basílica de San Francisco el Grande.

Por su parte, la Calle de Segovia une el Manzanares con el Madrid de los Austrias, partiendo del Puente de Segovia y finalizando en la Calle Toledo. En ella, encontramos la Plaza de la Cruz Verde, la Plaza de la Puerta Cerrada y sobre ella el Viaducto de Segovia. La Cuesta de la Vega, que deja a un lado la Cripta de la Catedral de la Almudena y restos de antigua muralla árabe y, muy cerca, la Iglesia de San Pedro el Viejo y la Basílica de San Miguel, obra maestra del barroco. Pero lo que bajo ningún concepto debes perderte es el Jardín de los Príncipes de Anglona, uno de eso lugares secretos de merecida visita.

Tercer día: la Gran Vía, gastronomía y un atardecer inolvidable

Una vez visitado el Palacio Real, muy cerca de allí podemos pararnos a contemplar la Plaza de España, remodelada en los últimos meses, y recorrer la calle Princesa y la Gran Vía en una mañana de compras, terrazas, para terminar visitando el Palacio de Liria. Por esa zona podemos hacernos uno de los mejores selfies de Madrid en el Hotel Riu Plaza de España, que ofrece unas increíbles vistas de la ciudad desde la terraza de su azotea.

Y después es una ‘obligacion’ probar el mejor cocido madrileño en su ciudad de origen. Para ello, te ofrecemos seis propuestas por el centro. Malacatín, en la zona del Rastro; la Taberna La Daniela, que tiene cuatro locales por el centro; Los Galayos, que también ofrece cochinillo y unos estupendos callos; el Lhardy, el más lujoso de la lista; La Bola, otro imprescindible y el Charolés, por si queremos dejarnos ver por San Lorenzo del Escorial.

Después de este festín tradicional podemos acabar el día visitando el Parque del Oeste, que tiene muy cerca el Faro de Moncloa y el Museo de América y alberga lugares tan singulares como el Teleférico, la Escuela de Cerámica o el Templo de Debod. Este, fue un regalo del Gobierno de Egipto al de España durante la construcción de la presa de Asuán. En el lugar donde se encuentra el templo se llevaron a cabo los fusilamientos de los sublevados en el alzamiento del 2 de mayo de 1808 por las tropas de Napoleón, escena retratada en el famoso cuadro de Goya El 3 de mayo en Madrid. Además, ofrece uno de los atardeceres más hermosos de la capital y una foto icónica.

Cuarto día: Los parques de Madrid, Malasaña y Art Decó

Disfrutar de la naturaleza dentro de la ciudad es otro de los privilegios de Madrid, en los dos espacios considerados como pulmones de la capital, el Parque de El Retiro, en pleno centro de la Ciudad y la Casa de Campo. El Retiro, además de ser un lugar emblemático de Madrid, nos permite remar en sus barcas para participar de una tradición madrileña.

Por su parte, la Casa de Campo acoge uno de los parques zoológicos más importantes del mundo, Zoo Aquarium y, si nuestras vacaciones son en familia, encontraremos muy cerca también el Parque de Atracciones.

Llevamos mucho tiempo con restricciones a causa de la pandemia y Madrid acaba de abrir las discotecas y, los bares más nocturnos están abiertos hasta la 1:00 de la madrugada. Este podría ser un buen plan para gente más joven, parejas o amigos a los que les apetezca salir.

La ciudad ofrece una vida noctámbula inigualable en zonas de ocio como Malasaña, Chueca, el Barrio de Las Letras o Princesa, siempre animadas para una noche de marcha. La Gran Vía madrileña nos abre las puertas de numerosas de estas zonas y podemos tomar un buen cóctel en el Museo Chicote, la emblemática coctelería Art Decó que nunca deja de innovar o en cualquiera de las terrazas con piscina que recomendamos en este reportaje.

Quinto día: el Madrid del lujo

Si tenemos más tiempo, a todos estos planes le podemos añadir otros como el turismo de lujo. El denominado Premium Madrid nos permite comer en 20 restaurantes con estrella Michelín, como Saddle de Adolfo Santos o DiverXO de Dabiz Muñoz; ir de compras por el Barrio Salamanca para adquirir prendas de diseñadores y estilistas reconocidos en todo el mundo como Dior, Chanel o Chopard o dar un paseo por las galerías de arte de Madrid, entre las que destacan los grandes pioneros como Galería Biosca (1940), Galería Juana Mordó (1964) o Galería de Arte Kreisler (1965). También tendríamos la opción de visitar Las Rozas Village, un outlet excepcional para este tipo de turismo de compras.

Además, para los muy sibaritas, podemos disfrutar de los últimos estrenos cinematográficos mientras comemos de lujo en la mítica sala de cine Chamberí. O incluso visitar el Sweet Space Museum, situado en el centro comercial ABC Serrano, para una aventura de degustación interactiva que hará las delicias de los más golosos.

Y puesto que estamos en el distrito de Chamberí es muy atractivo visitar la popular calle gastronómica Ponzano, frecuentada a cualquier hora del día, en la que se pueden encontrar sugerentes ofertas culinarias. Por otro lado, se puede dar un paseo gastronómico por la calle Ibiza y sus alrededores, una de las zonas con mayor concentración de tabernas y restaurantes de Madrid.

Y mientras llega el nuevo estadio, si somos fans del Real Madrid, podemos hacer el Tour Bernabéu, con visita al Museo del Real Madrid, vista panorámica del interior del Estadio y la nueva exposición Obras Bernabéu. Y los atléticos, pueden disfrutar también del Tour del Wanda Metropolitano, que además de sumergirnos en la historia del Atlético de Madrid, se ha convertido en un lugar emblemático de la vacunación contra la Covid-19.

Sexto día: Matadero, Mercado de San Miguel y la Cartelera de Gran Vía

El sexto día sería un buen momento para disfrutar de otros parques madrileños como la Quinta de los Molinos, El Capricho, un gran desconocido que esconde el Palacio de los Duques de Osuna y un búnker de la Guerra Civil o recorrer la ribera del Manzanares por Madrid Río, con su Puente de la Arganzuela diseñado por Dominique Perrault, para llegar a otro imprescindible: el Matadero de Madrid.

Construido a principios del siglo XX en estilo neomudéjar, es el antiguo matadero de la ciudad, que se ha reconvertido en un gran espacio multidisciplinar consagrado a la cultura y el ocio. Podemos disfrutar de artes escénicas, cine, música y arte contemporáneo.

Este día sería perfecto para disfrutar de la reciente reapertura del Mercado de San Miguel, para tapear al estilo gourmet. Ostras, hamburguesas de Kobe, mariscos variados; cervezas, caviar, ahumados, pasteles; arroces, paellas y un sinfín de propuestas para beber y comer nos esperan.

Y para terminar el día, Madrid nos ofrece una dilatada oferta teatral. Podemos visitar el Teatro Real, los Teatros del Canal, que ofrecen creación virtual en su Cuarta Sala, conciertos, baile y obras dramáticas. Este verano, por ejemplo, podemos disfrutar por ejemplo de la Pina Bausch Foundation con École Des Sables – Sadler´s Wells. Además la Gran Vía es un bello tapiz de musicales, teatro, comedia y monólogos.

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Séptimo Día: ¿Un domingo en el Rastro?

Los domingos, es un placer perderse callejeando por la Ribera de Curtidores y las vías aledañas para visitar los puestos del imprescindible Rastro de Madrid. Un ritual que nos obliga a tomarnos un aperitivo en La Latina, uno de los barrios más concurridos y ociosos de la capital; hasta la noche, el ambiente está garantizado. Las plazas de Los Carros, La Paja, La Cebada, la ruta de las posadas de la Cava Baja y los Huevos de Lucio nos esperan en este barrio tan cañí.

Por esta zona, y para terminar nuestras vacaciones, podemos aprovechar para conocer el cercano barrio de Lavapiés, un crisol de culturas y tradiciones y un barrio muy castizo, que en las últimas décadas se ha convertido en el área más multicultural de Madrid.

Y para los más aventureros, hay que mencionar algunas zonas del sur de la ciudad, como el Parque Cerro del Tío Pío, con equipamientos deportivos, carril bici, quiosco y mirador, o la Colonia de la Prensa, un sorprendente barrio art-decó construido entre 1913 y 1916 según el diseño del arquitecto Felipe Mario López Blanco. Y cerca del Planetario, en Arganzuela, el Mercado de Productores, comercio sostenible al aire libre con productos de máxima calidad.

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