/ 25 julio 2021

Moraleja de Enmedio conserva 16 hostias ‘milagrosas’

Moraleja de Enmedio conserva 16 hostias ‘milagrosas’

El municipio madrileño de Moraleja de Enmedio celebrará este próximo viernes con una misa, el “hecho portentoso” de que dieciséis hostias consagradas hace 85 años, sigan intactas. Esta situación ha dado lugar a “varios hechos considerados milagrosos” por sus habitantes, según informa la diócesis de Getafe.

Será el obispo electo de Asidonia-Jerez, José Rico Pavés, que fue obispo auxiliar de Getafe durante nueve años, quien presida la eucaristía en la parroquia San Millán, informa la diócesis este miércoles en una nota en la que explica que las hostias “se conservan incorruptas a pesar de la Guerra Civil, la humedad y los traslados”.

Un día antes, el jueves, a las 22:00 horas, se celebrará una “vigilia de adoración” presidida por el párroco Rafael de Tomás y las hostias permanecerán expuestas toda la noche y durante la jornada del viernes, día 16.

Las hostias fueron consagradas el 16 de julio de 1936, en la fiesta del Carmen, dos días antes de que la iglesia fuera cerrada por el comienzo de la Guerra Civil (1936-1939).

Moraleja de Enmedio conserva 16 hostias 'milagrosas' 1

El párroco las rescató el 21 de julio de 1936

Unos días después, el 21 de julio, el párroco, al que se le había permitido celebrar un funeral, aprovechó para sacar a escondidas veinticuatro hostias sobrantes y las entregó para su custodia a las vecinas, una de las cuales las enterró antes de abandonar el pueblo y así permanecieron hasta el final de la guerra.

A la vuelta al pueblo, los vecinos abrieron el cofre y comprobaron como «las veinticuatro formas originales estaban en perfecto estado de conservación». Según la nota, con motivo del aniversario está prevista para septiembre la publicación de un libro que recoge «la extraordinaria historia de las formas incorruptas».

Milagros atribuidos a las hostias

En un principio eran veinticuatro las hostias consagradas pero a lo largo de los años ocho de ellas han sido consumidas por un enfermo y varios obispos quienes «atestiguaron que su forma, su tamaño, su textura y su sabor no habían sufrido ningún daño».

A lo largo de estos 85 años, dice la diócesis, los habitantes del municipio han recogido testimonios de «milagros» como «la salvación de un bebé prematuro que tuvo que ser operado dentro de una incubadora y el de una niña que iba a nacer sin extremidades y vio la luz en óptimas condiciones de salud».

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