/ 7 agosto 2022
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Filomena arrasó con el 12% de la masa arbórea de la capital

Filomena arrasó con el 12% de la masa arbórea de la capital

Aun hoy, ocho meses después del paso de la borrasca Filomena por la Comunidad de Madrid, es posible observar en parques y jardines los efectos de la mayor tormenta de nieve en las últimas décadas en la capital.

Y es que, entre de los innumerables desperfectos que ya han sido subsanados en su mayoría, todavía queda una cicatriz que tardará en cerrarse: la de la destrucción de árboles.

A pesar de que ya se están llevando a cabo proyectos de repoblado, lo cierto es que hay trabajo por hacer, teniendo en cuenta que, según un estudio, Filomena destruyó en torno al 12% de la masa arbórea de la ciudad de la capital, el equivalente a tres kilómetros cuadrados de masa arbórea según un estudio realizado por la empresa tecnológica Cotesa para la Subdirección General de Innovación e Información Urbana del Ayuntamiento de Madrid.

Si tenemos en cuenta que en Madrid hay unos 1,7 millones de árboles, este porcentaje significa la destrucción de aproximadamente 208.000 ejemplares, más de diez veces la superficie boscosa de el Parque de El Retiro.

Más de un tercio de árboles dañados

El estudio de la empresa Cotesa señala que aunque el número de árboles dañados por la borrasca en la ciudad de Madrid superó el 33% del total, “todo parece indicar que una parte de ellos se recuperaron posteriormente”. Asimismo, el informe señala que el centro urbano de la capital perdió casi un 30% de los árboles existentes, frente al 10% de las zonas más alejadas.

El desarrollo metodológico utilizado por Cotesa garantiza, según Cotesa, un grado de fiabilidad superior al 95% y se sustenta en el uso de imágenes de “muy alta resolución multiespectrales” que reflejan la información a lo largo del espectro VIS-NIR en toda su superficie.

Para el estudio, ha seleccionado imágenes satelitales de noviembre de 2020 y de marzo de 2021 (antes y después de Filomena) para comparar escenas limpias de nubes con ángulos adecuados, que han sido ortorrectificadas, mosaicadas y sometidas a todo tipo de correcciones (geométrica, radiométrica, atmosférica y topográfica).

A partir de esas imágenes ha generado índices espectrales que reflejan, entre otras cosas, la vigorosidad de la vegetación, la influencia del suelo desnudo, índices de área foliar, así como modelos digitales del terreno con pares estereoscópicos que permiten representar en 3D los objetos sobre el suelo; entre ellos, los edificios y la vegetación. 

Aun hoy, ocho meses después del paso de la borrasca Filomena por la Comunidad de Madrid, es posible observar en parques y jardines los efectos de la mayor tormenta de nieve en las últimas décadas en la capital.

Y es que, entre de los innumerables desperfectos que ya han sido subsanados en su mayoría, todavía queda una cicatriz que tardará en cerrarse: la de la destrucción de árboles.

A pesar de que ya se están llevando a cabo proyectos de repoblado, lo cierto es que hay trabajo por hacer, teniendo en cuenta que, según un estudio, Filomena destruyó en torno al 12% de la masa arbórea de la ciudad de la capital, el equivalente a tres kilómetros cuadrados de masa arbórea según un estudio realizado por la empresa tecnológica Cotesa para la Subdirección General de Innovación e Información Urbana del Ayuntamiento de Madrid.

Si tenemos en cuenta que en Madrid hay unos 1,7 millones de árboles, este porcentaje significa la destrucción de aproximadamente 208.000 ejemplares, más de diez veces la superficie boscosa de el Parque de El Retiro.

Más de un tercio de árboles dañados

El estudio de la empresa Cotesa señala que aunque el número de árboles dañados por la borrasca en la ciudad de Madrid superó el 33% del total, “todo parece indicar que una parte de ellos se recuperaron posteriormente”. Asimismo, el informe señala que el centro urbano de la capital perdió casi un 30% de los árboles existentes, frente al 10% de las zonas más alejadas.

El desarrollo metodológico utilizado por Cotesa garantiza, según Cotesa, un grado de fiabilidad superior al 95% y se sustenta en el uso de imágenes de “muy alta resolución multiespectrales” que reflejan la información a lo largo del espectro VIS-NIR en toda su superficie.

Para el estudio, ha seleccionado imágenes satelitales de noviembre de 2020 y de marzo de 2021 (antes y después de Filomena) para comparar escenas limpias de nubes con ángulos adecuados, que han sido ortorrectificadas, mosaicadas y sometidas a todo tipo de correcciones (geométrica, radiométrica, atmosférica y topográfica).

A partir de esas imágenes ha generado índices espectrales que reflejan, entre otras cosas, la vigorosidad de la vegetación, la influencia del suelo desnudo, índices de área foliar, así como modelos digitales del terreno con pares estereoscópicos que permiten representar en 3D los objetos sobre el suelo; entre ellos, los edificios y la vegetación. 

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