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Nunca fueron buenos los bandazos en el mar

Nunca fueron buenos los bandazos en el mar

El 8 de mayo de 1561 Felipe II tomó la decisión de establecer la corte real de forma permanente en Madrid, iniciando de esta manera un proceso de transformación que ha perdurado, con sus más y sus menos, hasta el día de hoy. 

A pesar de que la capitalidad se inició en 1561, no fue hasta 1606 cuando se hizo de forma permanente por el bandazo que dio el duque de Lerma trasladando la corte a Valladolid durante cinco años, y no fue hasta la segunda república cuando los españoles oficializamos en la constitución del 31 de una vez por todas la ubicación de la capitalidad de España.

Dicen que nuestro país es el segundo laboratorio político más grande del mundo por detrás de Francia, debido a la enorme cantidad de cambios y circunstancias que han rodeado a nuestra historia moderna. Los españoles hemos pasado por innumerables guerras, conflictos y sistemas políticos diferentes que nos han llevado a redactar hasta ocho constituciones en un periodo de dos siglos, si contamos también el estatuto real de 1834. 

Es innegable la convulsión que hemos vivido a lo largo de estos doscientos años, producto de las tensiones sociales y políticas de España. Como ciudadano, la verdad que me siento privilegiado de vivir en una época como la actual, donde la Constitución del 78, fruto del consenso, está amparando la mayor época de prosperidad y protección de derechos de nuestra historia, derivando en una gran estabilidad aunque las noticias de carácter nacional cada día parezcan ir a peor.  

Pero como bien dice la frase, parece que los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla, y todo el esfuerzo que hizo nuestra generación hace 40 años parece que se está quedando en el olvido. No voy a negar que como político del Partido Popular cambiaría de arriba abajo las políticas que desarrolla Pedro Sánchez al frente de la nación. La descentralización de competencias, el pago de favores a los que quieren destruir España y la nefasta gestión del dinero público parecen ser la tónica de este presidente que un día se levanta afirmando que no puede dormir si pacta con una persona y al día siguiente se abraza con él. 

Ahora, en pleno 2021 y con la que está cayendo, el Presidente del Gobierno dice apostar por la descapitalización de Madrid trasladando instituciones a otros puntos de España. Un intento de bandazo más en nuestra historia sin rigor ninguno. Yo me pregunto, ¿logrará nuestro país mantenerse firme y prosperar como merece de una vez por todas? Me temo, que a pesar del esfuerzo de muchos de nosotros, siempre aparecerá alguno que coja el timón y vuelva a desviar el barco del rumbo, aunque me reconforta saber que si a estas alturas seguimos a flote, poco puede pasarnos ya.

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El 8 de mayo de 1561 Felipe II tomó la decisión de establecer la corte real de forma permanente en Madrid, iniciando de esta manera un proceso de transformación que ha perdurado, con sus más y sus menos, hasta el día de hoy. 

A pesar de que la capitalidad se inició en 1561, no fue hasta 1606 cuando se hizo de forma permanente por el bandazo que dio el duque de Lerma trasladando la corte a Valladolid durante cinco años, y no fue hasta la segunda república cuando los españoles oficializamos en la constitución del 31 de una vez por todas la ubicación de la capitalidad de España.

Dicen que nuestro país es el segundo laboratorio político más grande del mundo por detrás de Francia, debido a la enorme cantidad de cambios y circunstancias que han rodeado a nuestra historia moderna. Los españoles hemos pasado por innumerables guerras, conflictos y sistemas políticos diferentes que nos han llevado a redactar hasta ocho constituciones en un periodo de dos siglos, si contamos también el estatuto real de 1834. 

Es innegable la convulsión que hemos vivido a lo largo de estos doscientos años, producto de las tensiones sociales y políticas de España. Como ciudadano, la verdad que me siento privilegiado de vivir en una época como la actual, donde la Constitución del 78, fruto del consenso, está amparando la mayor época de prosperidad y protección de derechos de nuestra historia, derivando en una gran estabilidad aunque las noticias de carácter nacional cada día parezcan ir a peor.  

Pero como bien dice la frase, parece que los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla, y todo el esfuerzo que hizo nuestra generación hace 40 años parece que se está quedando en el olvido. No voy a negar que como político del Partido Popular cambiaría de arriba abajo las políticas que desarrolla Pedro Sánchez al frente de la nación. La descentralización de competencias, el pago de favores a los que quieren destruir España y la nefasta gestión del dinero público parecen ser la tónica de este presidente que un día se levanta afirmando que no puede dormir si pacta con una persona y al día siguiente se abraza con él. 

Ahora, en pleno 2021 y con la que está cayendo, el Presidente del Gobierno dice apostar por la descapitalización de Madrid trasladando instituciones a otros puntos de España. Un intento de bandazo más en nuestra historia sin rigor ninguno. Yo me pregunto, ¿logrará nuestro país mantenerse firme y prosperar como merece de una vez por todas? Me temo, que a pesar del esfuerzo de muchos de nosotros, siempre aparecerá alguno que coja el timón y vuelva a desviar el barco del rumbo, aunque me reconforta saber que si a estas alturas seguimos a flote, poco puede pasarnos ya.

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A pesar de que la capitalidad se inició en 1561, no fue hasta 1606 cuando se hizo de forma permanente por el bandazo que dio el duque de Lerma trasladando la corte a Valladolid durante cinco años, y no fue hasta la segunda república cuando los españoles oficializamos en la constitución del 31 de una vez por todas la ubicación de la capitalidad de España.

Dicen que nuestro país es el segundo laboratorio político más grande del mundo por detrás de Francia, debido a la enorme cantidad de cambios y circunstancias que han rodeado a nuestra historia moderna. Los españoles hemos pasado por innumerables guerras, conflictos y sistemas políticos diferentes que nos han llevado a redactar hasta ocho constituciones en un periodo de dos siglos, si contamos también el estatuto real de 1834. 

Es innegable la convulsión que hemos vivido a lo largo de estos doscientos años, producto de las tensiones sociales y políticas de España. Como ciudadano, la verdad que me siento privilegiado de vivir en una época como la actual, donde la Constitución del 78, fruto del consenso, está amparando la mayor época de prosperidad y protección de derechos de nuestra historia, derivando en una gran estabilidad aunque las noticias de carácter nacional cada día parezcan ir a peor.  

Pero como bien dice la frase, parece que los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla, y todo el esfuerzo que hizo nuestra generación hace 40 años parece que se está quedando en el olvido. No voy a negar que como político del Partido Popular cambiaría de arriba abajo las políticas que desarrolla Pedro Sánchez al frente de la nación. La descentralización de competencias, el pago de favores a los que quieren destruir España y la nefasta gestión del dinero público parecen ser la tónica de este presidente que un día se levanta afirmando que no puede dormir si pacta con una persona y al día siguiente se abraza con él. 

Ahora, en pleno 2021 y con la que está cayendo, el Presidente del Gobierno dice apostar por la descapitalización de Madrid trasladando instituciones a otros puntos de España. Un intento de bandazo más en nuestra historia sin rigor ninguno. Yo me pregunto, ¿logrará nuestro país mantenerse firme y prosperar como merece de una vez por todas? Me temo, que a pesar del esfuerzo de muchos de nosotros, siempre aparecerá alguno que coja el timón y vuelva a desviar el barco del rumbo, aunque me reconforta saber que si a estas alturas seguimos a flote, poco puede pasarnos ya.

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