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Buenos días, pedimos PERDÓN

Buenos días, pedimos PERDÓN

«Buenos días. Me gustaría en primer lugar agradecer a los medios de comunicación y periodistas independientes, así como influencers de medios digitales, que hayan respondido de manera masiva a esta convocatoria de prensa. Como podrán ver hoy nos acompañan no solo los principales miembros del Gobierno, sino también presidentes de Comunidades Autónomas, así como líderes de las principales fuerzas políticas del país».

«Les hemos convocado para algo completamente inédito en política, pero que debemos asumir no solo por el bien de nuestra nación, sino también por recuperar todo el crédito perdido, y con razón, por las instituciones democráticas. Una democracia no puede constituirse sin la confianza de la ciudadanía, y esa es nuestra principal misión en este momento. Al margen de disputas partidistas, nos une una causa: necesitamos recuperar la confianza de las y los españoles, así como de las y los extranjeros que viven en nuestro país».

«Necesitamos pedirles PERDÓN».

«Les pedimos PERDÓN por haber construido o contribuido a una respuesta desde la sobrerreacción a la crisis de salud pública provocada por la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2. España no ha sido el único país en el mundo que ha actuado así, ni siquiera el que ha aprobado medidas más draconianas, pero no cabe duda de que hemos formado parte de una manera global de reaccionar a la crisis, y que en algunas medidas hemos estado en un lugar destacado en cuanto a su aplicación y observación».

«Les pedimos PERDÓN, por ejemplo, por haberles encerrado en sus casas sin ninguna evidencia epidemiológica de los perjuicios que tendría haber permitido salir a tomar el aire, pasear o practicar deporte al aire libre. Buscamos que se limitara los contactos en los espacios de socialización habitual pero como no teníamos forma de hacer cumplir una medida cuyo cumplimiento habría dependido de factores subjetivos, optamos por la legislación más amplia como era el confinamiento domiciliario. Pedimos PERDÓN por haber sido tan estrictos con las horas de paseo por franja de edad, así como por la evidente contradicción entre haber permitido el paseo de mascotas pero no el de menores de edad».

«Pedimos PERDÓN por haber amparado, consentido y finalmente legislado durante un largo año la obligatoriedad de usar mascarillas en todo momento fuera del domicilio, también en la vía pública y al aire libre. Sabemos, como sabíamos ya entonces, que una medida así en nada afectaba a la expansión del virus, pero fue la manera más precisa que encontramos para garantizar que se cumpliera su obligatoriedad en los espacios interiores. De hecho, desde al menos el mes de agosto de 2021 tenemos constancia de que ni siquiera en interiores existía relación entre uso obligatorio de mascarilla y curvas epidémicas, pero mantuvimos la medida a modo de máxima prevención. Pedimos PERDÓN, por tanto, por los mandatos de mascarillas en general y por haber obligado a su uso en el aire libre, en particular».

«Pedimos PERDÓN por haber aprobado medidas cuyo difícil encaje constitucional ya sabíamos de antemano, como haber prolongado durante seis meses un Estado de Alarma que permitiera mantener normativas como el toque de queda. De hecho, pedimos PERDÓN por los toques de queda, como no podía ser de otra forma. Primero, porque siempre los denominamos restricciones nocturnas de movilidad, y dado que hemos pedido PERDÓN por el confinamiento domiciliario, es coherente hacerlo con esta restricción. Segundo, porque ni antes, ni durante, ni después, ha sido posible recolectar evidencia alguna sobre su impacto en la evolución de la pandemia».

«Pedimos PERDÓN, aún más si cabe, a las niñas y a los niños de nuestro país, a los que hemos mantenido en un sinfín de medidas que nunca tuvieron base científica; medidas que prosiguieron aun cuando sus mayores ya caminábamos hacia escenarios de cierta normalidad. No existe criterio epidemiológico alguno que respalde o ratifique la fijación con mascarillas y separación en los recreos, máxime cuando esos mismos niños se juntaban fuera de la escuela como y cuando creían oportuno. Les pedimos PERDÓN y nos comprometemos a que nunca más, ningún gobierno futuro, aplique sobre niñas y niños distopías que forman más parte de los miedos y supercherías de sus mayores que de evidencia científica alguna».

«Pedimos PERDÓN por la falta de transparencia en lo relativo a la composición y deliberaciones de los comités de expertos que nos asesoraron para la toma de decisiones. Pedimos PERDÓN por haber contribuido con ello al descrédito, así como a la generación de todo tipo de especulaciones que, sin ser ciertas, han sido legítimas. Entendemos que hayan elaborado estas ideas cuando nos vieron aprobar, por ejemplo, pasaportes COVID para acceder a determinados espacios. Ni la ciudadanía, ni nadie en sus cabales, puede entender que se autorice la entrada a quien pueda ser infeccioso aunque esté vacunado, y se prohíba a quien esté completamente sano pero no se haya vacunado».

«Pedimos PERDÓN, en suma, por no haber confiado en las y los ciudadanos. Por haber considerado que nunca serían capaces de cumplir determinadas recomendaciones que contribuyeran a aplanar la curva y reducir el impacto hospitalario, y haber sustituido todo ello por infinidad de leyes y normativas de obligación y prohibición».

«Pedimos PERDÓN por el impacto psicológico de todas estas medidas, en doble sentido. En primer lugar, por haber multiplicado a cifras escandalosas los casos de atención por depresiones y otras afecciones psicológicas, que tienen su reflejo más amargo en las tasas de intento de suicidio, hasta 10 veces superiores a las de la época prepandemia. En segundo lugar, por haber generado dinámicas de vigilancia ciudadana, desconfianza mutua y cumplimiento obsesivo con determinadas medidas que se extienden hasta nuestros días. Sabemos que tenemos una gran responsabilidad en ello y pedimos PERDÓN».

«Pedimos PERDÓN por la ruina que estas medidas han ocasionado a millones de familias que han perdido sus negocios o sus trabajos, y con ellos millones de sueños, expectativas y esperanzas, y deseamos que puedan ser recuperados a la mayor brevedad posible».

«Y por ello, en definitiva, pedimos PERDÓN por no habernos disculpado con anterioridad. No hay proceso de recuperación que pueda ser completo sin esta asunción colectiva de responsabilidades. Lo único que podemos decir en nuestra defensa es que hicimos cuanto creímos que era necesario para superar la situación. Pero es cierto que nos pudo, sobre todo, el pánico a que se nos afeara un mayor impacto pandémico porque hubiéramos sido demasiado laxos con las medidas».

Este es el único mensaje de cualquier líder político que una persona decente esperaría oír en lo que le quede de vida. Sin este mensaje, las opciones electorales que quedan por delante se reducen a solo una: el voto nulo. La única opción por la cual NADIE renuncia a su derecho a elegir a sus representantes, a la vez que muestra su repulsa por todos ellos.

Mensaje que me gustaría hacer llegar a los principales fontaneros políticos de nuestro país.

Imagen portada: lamoncloa.gob.es

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