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Hugo Domínguez: talento y trabajo para emocionar con el violonchelo

Hugo Domínguez: talento y trabajo para emocionar con el violonchelo

Ser un virtuoso de un instrumento musical requiere un talento innato… y mucho esfuerzo. Una combinación que posee Hugo Domínguez, un jovencito de catorce años de San Agustín de Guadalix que lleva una década haciendo sonar su violonchelo con la maestría de un adulto curtido en mil conciertos. Una pasión que le ha llevado a cosechar gran cantidad de premios y reconocimientos, tanto a nivel nacional como internacional, además de mostrarle el camino para un futuro profesional entre cuerdas y partituras.

Hemos charlado con este impecable chelista, así como con su madre, María José, para saber un poco más sobre su corta (pero intensa) trayectoria musical y sus aspiraciones.

¿Cuándo y cómo empieza tu afición por la música? ¿Sabrías identificar ese momento en el que viste claro que querías tocar un instrumento musical?

Cuando era más pequeño, recuerdo ir en el coche con mi padre, escuchando temas de grupos de los años ochenta, como ABBA, Pink Floyd, The Beatles… y darme cuenta de la facilidad para entenderlas y el entusiasmo con las que les prestaba atención. Es ahí donde descubrí que llevaba la música dentro de mí. En mi familia no había ningún musico, por lo que mis preferencias musicales, siendo tan pequeño, extrañaban bastante a mis padres. Siempre me decían (comenta riéndose) «que pertenecía a otra época».

Me gustaban los instrumentos de cuerda porque sonaban mas fuertes y me parecían mas grandes, me sentía identificado. El contrabajo era el de mayor tamaño, pero mi madre no quería hacer una inversión tan elevada…, así que me convencieron para ir a por el «hermano menor».

Cuando uno es niño, siempre piensa en la guitarra eléctrica, en la batería… ¿Qué es lo que te atrajo del violonchelo más allá de lo que comentas del contrabajo?

Recuerdo el momento en el que escuché, por primera vez, tocar el chelo a mí primera profesora. La manera en que se movían sus dedos por las cuerdas, emitiendo cada una de ellas un sonido distinto en función de lo que hiciera con las manos. Me entusiasmó el hecho de «poder hacer música con un arco y con tus propios dedos». 

Quien nos iba a decir que Lucía Díez le dejaría tanta huella, como persona y como profesora , compartiendo junto a nuestro hijo tantas enseñanzas y tanto amor por el violonchelo, dice María José.

¿Qué sensación te genera tocar el violonchelo?

¡Todas las sensaciones del mundo!. Cuando estoy contento, cuando estoy triste, cuando estoy enfadado… el chelo siempre es mi mejor amigo. Ambos somos inseparables. Cuando quiero hablar y no me salen las palabras, mi chelo habla a través de mí, y siempre me hace sentir bien.

Cuando tocas… ¿en qué o quién buscas inspiración? ¿Qué es lo que te dice «me apetece tocar por esto»?

No hay un motivo por el que me apetezca tocar, es algo con lo que se nace. Tocar en un escenario y para el publico es el mejor reconocimiento. Porque con el instrumento transmites emociones y sentimientos; tus vivencias y situaciones te hacen madurar y, a la hora de tocar, el público lo siente. 

Sobre este punto, la madre de Hugo nos comenta que «El violonchelo es una prolongación de si mismo». «Hugo tiene magia y sus dedos son imanes, consigue poner la piel de gallina tanto a la persona de la primera fila como hacer que la persona del final suelte una lagrimita de emoción», explica.

«Actúo como si estuviera en casa y solo pienso en disfrutar»

Sin embargo, eres capaz de tocar ante un público en directo y eso no todo el mundo está preparado para hacerlo. ¿Cómo describes interpretar ante miles de personas que están pendientes de ti?

Pues lo resumo en una palabra: FELICIDAD. El momento en que el publico se pone de pie y te aplaude y pienso que ya se ha acabado digo «qué pena», porque estoy deseando volver a empezar y volver a tocar.

Aún eres muy joven, pero… ¿ya tienes algún sueño?

Llevo nueve años estudiando muchas horas diariamente, formándome con los mejores profesores. Mi sueño es poder estudiar en La Prestigosa Escuela de Música Reina Sofia de Madrid. En la actualidad me forma el profesor Mikolaj Konopelsky, y es una gran suerte tenerle a mi lado como profesor y como persona, guiándome y enseñándome día a día.

El próximo 23 de marzo son las pruebas de acceso, mi profesor me ha preparado muy bien y yo he trabajado mucho, pero soy consciente que se presentan a las pruebas los mejores talentos violonchelísticos internacionales. Aunque, simplemente el poder estar ahí, ya es para mí un gran lujo.

¿Cuál es el escenario en el que más te gustaría interpretar?

La sala en la que más me gustaría tocar es en el Carnegie Hall. Ojalá algún día, sea posible, con mucho trabajo y esfuerzo. ¡Me encantaría!.

Hugo Domínguez: talento y trabajo para emocionar con el violonchelo 1

Son muchos los reconocimientos nacionales e internacionales que has conseguido. ¿Cuál dirías que es el que más ilusión te ha hecho?

Sin lugar a dudas, el mayor privilegio ha sido tocar como Solista en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional en la Gala de Navidad. Fue algo maravilloso. Asimismo, conseguir la Beca AIE, siendo seleccionado como uno de los mejores artistas e interpretes de España, me hizo sentir muy afortunado. 

Por otro lado, ser el solista de la Camerata de la joven orquesta de la Comunidad de Madrid (Jorcam), me hace sentir con mucha responsabilidad y, conseguir el premio de Fin de Grado y ser el ganador del Concurso de solistas del conservatorio Arturo Soria, fue por supuesto también un gran orgullo.

Igual que lo fue ser seleccionado en el Certamen Intercentros Melómano de Madrid.

¿Cómo compaginas la música con tus estudios de 2º de la ESO?

Tengo la suerte de poder contar en el instituto con magníficos profesores que son, sobre todo, magníficas personas. Además, tengo muy buenos compañeros que me ayudan, me pasan apuntes si falto, o me explican la materia si no he podido asistir a clase.

María José nos cuenta que en la actualidad, sin el apoyo de los profesores y compañeros del IES de San Agustín del Guadalix, Hugo no podría hacer lo que hace. «A veces tiene que faltar a clase, tienen que cambiarle los días de los exámenes si se ha ausentado… Todo esto, a nivel de logística, es muy difícil». Por eso, María José envía un cálido saludo de agradecimiento al instituto: «Esto es un esfuerzo de todos: familia, profesores, instituto, compañeros… y, al final, se trata de un éxito compartido».

¿Ves tu futuro profesional enfocado al mundo de la música o te atraen otras posibilidades?

A veces lo pienso y no podría ser otra cosa que músico, la música vibra dentro de mí y sale a través del instrumento.

Mará José nos dice que «a los 4 o 5 años, cuando le preguntaban qué quería ser de mayor, nos decía que dar conciertos por el mundo’«.

Cuando el violonchelo te lo permite, ¿A qué te gusta dedicar tu tiempo libre?

Me encanta  hacer deporte, «Mens sana in corpore sano». Tengo muy buenos amigos y, cuando tengo algún ratito durante el fin de semana, me acompañan y vamos al polideportivo.

Y, para terminar ¿Cuál es tu sitio favorito de Madrid en general?

Sin lugar a dudas, donde vivimos, San Agustín de Guadalix. Aquí nos ayuda todo el mundo, nos sentimos apoyados y queridos. Nuestra vida está aquí. ¡Estamos rodeados de buenas personas y tenemos paz!. San Agustín es nuestro sitio de referencia para todo.

Tal y como me han dicho alguna vez, «Hugo somos todos».

Si queréis saber más sobre este pequeño gran artista, no dejéis de seguir su cuenta en Instagram, @hugodominguez_cellist

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