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El pasado martes muchos se llevaron una gran decepción. A pocas semanas de que se celebren las elecciones generales las partes más interesadas en esta contienda vieron como se desvanecía la oportunidad de que la ex secretaria de Correa ratificará todo lo que había dicho en unas grabaciones de casi 4 horas, para ser exactos 3 horas y casi 40 minutos, y se llevara por delante al presidente del Senado.

Unas declaraciones por las que ahora los medios de comunicación muestran cierta sorpresa porque Mayca Jiménez no confirmara lo poco que dijo en tan larga conversación, de lo que tan sólo se puede extraer 2 o 3 minutos de acusaciones contra dirigentes populares, esto es, dos o tres titulares y poco más. Un detalle que no es menor, pues desvela el gran desconocimiento de la trama de esta recepcionista que, 10 años después, era obligada por Ana Garrido a hacer memoria con sus constantes preguntas de las que obtuvo muy poca «chicha».

Unas imputaciones, las de la charla, que en el momento que fueron grabadas ya eran «vox populi» en la prensa, con lo que nada relevante aportaba la señora que no se supiera por otros medios. De hecho, la propia Mayca en el diálogo mantenido lo reconoce. Pero, además, si alguien se hubiera escuchado el relato de la «recepcionista» se hubiera percatado que tenía un escaso conocimiento del grupo de Correa, pues ella misma ofrece datos tan inexactos como que «Mari Carmen», la mujer de Correa, trabajaba en un Ayuntamiento en el que nunca lo hizo, pues el único Consistorio en el que estuvo fue en el de Majadahonda con Pepe Peñas, a la postre, quien desataría el vendaval Gürtel por el que también él ha sido arrollado.

Con fallos garrafales de ese tipo, no se entiende el pasmo ahora con el que reciben que Mayca haya argüido «fanfarronería» y «copas de más» para, ella misma, deslegitimar una conversación sobre la que sobrevuelan muchas mentiras, como que la ex secretaria de Correa mandara un SMS a Ana Garrido, la funcionaria que le grabó de forma subrepticia, indicándole que tenía miedo y se cambiaba de domicilio tras la publicación de la misma, algo que Garrido podía haber refutado de forma tan sencilla como mostrando el mencionado SMS que citó en las televisiones cuando fueron publicados los audios.

Lo más curioso es que todos aquellos que quisieron otorgar importancia a éstos y trataron de otorgar la máxima significación a la principal actriz de este rocambolesco capítulo de la trama Gürtel, que por infinito, comienza a ofrecer relatos esperpénticos de personajes que, a través de la picaresca, quieren sacar algún beneficio de la misma, ahora deslegitiman a Mayca por declarar lo que le vino en gana. Garrido, ayer en La Sexta, recurrió al miedo o al saber «qué le han ofrecido» para reprocharle el ridículo en el que ahora se encuentra inmersa y del que no sabe cómo escapar, una vez también que el diario La Razón ha publicado que ésta recibió cobros de instituciones gobernadas por imputados en la trama con los que estuvo alguna vez de fiesta, como PaneroAlfonso Bosch o Tomás Martín Morales, como muestra el audio que ella misma hizo y donde se sincera con Mayca, como ha publicado La Gaceta.

Unas grabaciones que rozan el ridículo porque en ellas se escucha mear a la propia Garrido y los detalles más importantes son los atributos físicos y sociales de algunos miembros de la pandilla de la Gürtel como Crespo o «El Bigotes». Es más, hasta a algún periodista bien conocido, como es el caso de Pepe Oneto, sale, como anécdota, en esas grabaciones, en las que Mayca indica que «le tiró los trastos», algo por lo que obviamente nadie le preguntó pero que quizás hubiera tenido cabida en alguna revista «del corazón».

Grabaciones de envergadura, qué duda cabe, «ironía on». No obstante, algún valor tendrían cuando la persona que las entregó en comisaría, la ex pareja sentimental de Garrido, denunció que hasta 10.000 euros le habían sido ofrecidos por ellas por parte de un edil de la oposición de Boadilla del Monte, Ángel Galindo, también abogado de José Luis Peñas. Curiosamente, sobre este último, hoy imputado en la trama por un informe de la UDEF en 2014 pero que aún no lo estaba en 2013 (año de las grabaciones), es sobre quien Mayca más habla, a quien acusa de destapar el «Gürtel» para «salvarse el pellejo», como señalan los artículos antes citados.

Un dato que sí es verosímil a la luz de que en ese momento la implicación de Peñas en la trama era desconocida, sobre todo si se tiene en cuenta el halo de santidad que le sobrevolaba por haber sido el primero en presentar grabaciones contra Correa Crespo. Y es que Mayca, en las declaraciones de ayer, no negó todo, sí no que hubo partes de la conversación que sí reconoció, pero no lo que más interesaba, y es que «Pío también estaba metido en el ajo», que era el ingrediente que se necesitaba para añadir más sabor a unas próximas elecciones que, dicho sea de paso, ya no necesitan el Gürtel para presagiar una debacle popular.

Unos audios que, finalmente, no aportan nada a la causa, ni lo iban hacer, porque Mayca Jiménez en todo momento reconoce que «no tiene pruebas de lo que está contando» a la propia Garrido, quien a pesar de ello en varios momentos de la conversación le propone un «bussiness» editorial para sacar dinero:

– “Podemos escribir un libro sobre todo esto, sin documentación, como si fuera una novela. Yo pienso, a mí esta gente me ha causado una deuda económica”.

– “Yo es que ya le dije a Paco (en referencia al ex concejal de Boadilla que las puso en contacto), esta chica (en referencia a Mayca) y yo podíamos escribir un libro, y por lo menos le sacábamos a este asunto pasta. ¿Tú nunca has pensado de verdad en cómo sacar pasta a todo esto?» (pregunta a Mayca).

– “De esto he de resarcirme económicamente, porque no sabes la de dinero que yo he perdido con esto, de bajada de sueldo, de tener que hipotercarme para comprar un coche por 1000 euros en Costa Rica por el que tuve que pedir un crédito de cinco años…(…) Si yo de algún modo puedo restablecer mi situación económica de alguna manera, lo voy hacer(…) Yo de esto si he pensado que hay que sacar una película, un libro o algo que a mí me aporte dinero».

Quizás por la ley del «karma», estos audios sólo van a acabar afectando a la funcionaria que le grabó sin su consentimiento, Ana Garrido, que no estaba entre sus intenciones filtrar la conversación pero que su ex pareja, Juan Carlos, sí consideró oportuno entregar a la Policía porque podían tener relevancia para la causa, y porque en el dispositivo electrónico donde se encontraban las mismas había también documentación del Consistorio que la misma había robado y que podían ser perjudiciales para ella, y las grabaciones originales, no las retocadas, que realizó a su jefe de Juventud en el Ayuntamiento para denunciar al Consistorio por mobbing y exigirle a éste una indemnización de 185.000 euros en 2013.

Un libro era poco rentable, el negocio editorial pasa por malos momentos, y muy complicado, sobre todo con la poca información que la recepcionista de Correa realmente tenía. Quizás por ello acabó Garrido acudiendo al despacho de Cristina Almeida para conseguir su despido e indemnización, «que es lo que estoy deseando», reconoce a Mayka. Una sinceridad que podrá acabar teniendo tan sólo efectos para ella, pues su denuncia por «mobbing» está a la espera de una decisión del Supremo, que a la luz de todas estas grabaciones, donde se demuestra sus verdaderos móviles, queda muy deslegitimada. Por ello, ayer empezó ya a no creer en la Justicia. El karma no falla. ¿Y el periodismo?
 


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