Tiempo de lectura 3 minutos

Se estima que el porcentaje de pacientes con dolor crónico puede llegar al 20% de la población, cifra que aumenta más todavía en pacientes de edad avanzada o aquellos que han sido intervenidos por cualquier motivo  y que no han encontrado el resultado esperado.
 
En ocasiones, el tratamiento del dolor es abordado por el propio médico de familia. Otras veces son especialistas, como el oncólogo o el neurólogo, los que se encargan de intentar paliarlo, pero es desde las Unidades del Dolor desde donde se realiza un abordaje más integral de las necesidades terapéuticas de los pacientes a los que no se ha podido controlar, tras haber suministrado todas las opciones terapéuticas disponibles sin éxito.
 
Somos los expertos que en ellas trabajamos, la mayoría especialistas en Anestesiología, los que nos preocupamos por escuchar atentamente al paciente cuando llega por primera vez a la consulta. Un paso importantísimo para poder analizar después, de forma exhaustiva, cada caso concreto, dedicarle todo el tiempo que sea necesario y ofrecer la terapia idónea para paliar o mitigar la intensidad de su dolor con el objetivo final de mejorar su calidad de vida.
 

QUÉ PATOLOGÍAS SE TRATAN

 
Las consultas más frecuentes que trata una Unidad del Dolor, como la del Hospital Nuestra Señora del Rosario, son las relacionadas con la columna lumbar, a veces en pacientes ya operados, y las referidas a otros trastornos osteomusculares.
 
Le siguen en frecuencia los procesos articulares degenerativos y reumáticos graves, dolor oncológico, neuralgias (postherpética, del trigémino, etc.), fibromialgia, cefaleas, algias faciales, dolor regional complejo (distrofia simpática), isquemia de miembros inferiores, dolor perineal y derivado de la patología de suelo pélvico, y dolor central, entre otros.
 
Para el abordaje de estos dolores, se requiere de un tratamiento multidisciplinar, por lo que estas Unidades están formadas por médicos de distintas especialidades familiarizados con técnicas intervencionistas punteras que utilizan la farmacología existente para reducir o aliviar el dolor.
 
Otro aspecto muy importante es también la realización de pruebas diagnósticas por parte de Radiología, así como de Neurofisiología, especialidades con las que la relación será constante, fluida y muy enriquecedora, redundando todo ello en un claro beneficio para el paciente.
 

TRATAMIENTOS 

En cuanto a los tratamientos aplicados en una Unidad del Dolor, los más habituales son los farmacológicos. Utilizamos los analgésicos (antiinflamatorios y derivados de los opioides) y otros medicamentos que producen analgesia por otros mecanismos de acción (antidepresivos, antiepilépticos, antiarrítmicos,  esteroides y  simpaticolíticos) con el objetivo de hacer desaparecer el dolor sin producir efectos secundarios.
 
Pero también utilizamos técnicas intervencionistas, que tratan de evitar que la señal del estímulo doloroso llegue al cerebro. Entre ellas, las más habituales y específicas de una Unidad del Dolor son las técnicas de neuromodulación, que se realizan en quirófano y, generalmente, se aplican en pacientes que no han respondido al tratamiento médico inicial.
 
Entre estas técnicas se cuentan:

  • Bloqueos nerviosos, consistentes en una inyección de diferentes medicamentos en la proximidad de un nervio o un plexo nervioso, como la inyección epidural de esteroides en ciertos casos de ciática.
  • Estimulación Eléctrica Transcutánea, por la que se aplica electricidad en la piel para producir un alivio del dolor.
  • Lesiones por Radiofrecuencia y Radiofrecuencia Pulsada, mediante las que se aplica calor (entre 42º y 80º C) en un nervio periférico, espinal o incluso en un ganglio, lo que produce un alivio del dolor de semanas o meses de duración  –es uno de los tratamientos más eficaces para ciertos tipos de dolor crónico, sobre todo en pacientes con dolor en la columna cervical o lumbar.
  • Estimulación Medular, que forma parte del último escalón dentro del arsenal terapéutico contra el dolor. 

No podemos dejar de mencionar el que es el tratamiento analgésico más potente, la Infusión Intratecal, que consiste en la colocación de un catéter en la médula (en el sistema nervioso) para la infusión de analgésicos (morfina, fentanilo, bupivacaína, etc.) de forma continuada.  El catéter se conecta a una bomba o sistema de infusión, que está lleno del medicamento elegido. Todo este sistema se coloca debajo de la piel, lo que permite al paciente una gran autonomía. Eso sí, la bomba debe rellenarse antes de que se agote, lo que se hace mediante una simple punción en el Hospital de Día. Este tratamiento solo se aplica cuando todos los otros tratamientos no han podido ofrecer un alivio importante en enfermos con dolor crónico y rebelde.
 
Todo para poder proporcionar a las personas que padecen un dolor crónico una mejor calidad de vida que les permita seguir disfrutando, en la medida de lo posible, de sus rutinas.
 
Dr. Ángel Alonso, especialista en Anestesiología y Reanimación de la Unidad del Dolor del Hospital Nuestra Señora del Rosario.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Acepto la política de privacidad *