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En la madrugada de el próximo domingo 31 de marzo se efectuará el cambio de hora al ‘horario de verano’. A las 2 serán las 3. Un cambio que genera desórdenes en la salud de algunos ciudadanos, pero que también tendría importantes consecuencias en caso de eliminarse.

El cambio de hora de este mes podría haber sido el último de los países de la Unión Europea. La Comisión Europea valoraba la posibilidad de establecer un horario fijo y evitar el cambio de hora cada seis meses y las implicaciones que esto tiene. Sin embargo, la decisión no ha encontrado todo el apoyo y la posibilidad de terminar con el cambio de hora se ha pospuesto hasta, por lo menos, 2021.

Pero, ¿qué pasaría si este sábado no cambiáramos la hora? La primera consecuencia y que todo el mundo notaría es que durante la primavera y el verano anochecería mucho más pronto, además, amanecería mucho antes. Por ejemplo, el 24 de junio, día de San Juan, que tradicionalmente se ha dicho que es el más largo del año, en Madrid amanecería a las 5:45 y anochecería a las 20:49. Esto contrasta mucho con el horario al que estamos acostumbrados, con el amanecer a las 6:45 y el ocaso a las 21:49. Por tanto, pocos días de verano anochecería en la capital después de las 20:45 y sería imposible ver luz natural después de las 21 horas.

El pasado mes de octubre, ante el cambio de hora, se hizo público este cuadro elaborado por el Instituto Geográfico Nacional para el 2019 en el que se puede consultar la hora del amanecer y el ocaso en cualquier fecha y ciudad española con el cambio de hora y con el ‘horario de invierno’.

La cuestión acerca de qué horario es preferible ha llevado también al debate acerca del cambio de hora. La Comisión Europea planteaba la posibilidad de que cada país eligiera entre ‘horario de verano’ u ‘horario de invierno’ según sus características y circunstancias geográficas. España, de tener que elegir, escogería el horario de invierno con las variaciones ya mencionadas. No se contempla por los expertos como opción de quedarse con el horario de verano e ir dos horas por delante del sol durante todo el año, ya que en invierno amanecería en Madrid casi a las 9 de la mañana. Eso sí, en diciembre anochecería en torno a las 19 horas.

A FAVOR DEL CAMBIO DE HORA

A favor del cambio de hora se sitúan aquellos que apuntan a este tipo de cuestiones como son las horas de luz en relación con el consumo energético. La crisis del petróleo de 1973 llevó a que la Comunidad Económica Europea implantara el cambio de hora para mejorar el ahorro energético y, en consecuencia, el ahorro económico. Sin embargo, muchos estudios que se han llevado a cabo estos años, incluido el de la Comisión Europea apuntan a que el cambio de hora tienen un efecto prácticamente indetectable en el ahorro energético.

Los que defienden mantener el cambio de hora se basan en las alteraciones en las horas de luz. Consideran que un cambio artificial como es el cambio de hora es lo más natural para que el cuerpo pueda adaptarse a los cambios de luz solar. Además, cabe mencionar el caso de algunos países como Chile que solo un año después de terminar con el cambio horario, volvió a implantarlo.

EN CONTRA DEL CAMBIO DE HORA

En contra del cambio de hora se posicionan muchos más, hasta un 80% de los ciudadanos que participaron en la encuesta de la UE que proponía su supresión. De un lado, en esta postura, se sitúan los que defienden que no supone un ahorro energético notable, pero sí que afecta de forma llamativa a la salud. El ‘horario de invierno’ es el que más se adapta a al reloj biológico, cuando se cambia la hora no cambia la rutina, lo que implica despertarse una hora antes, cambiar la rutina del sueño, la rutina de trabajo, etc. Es un efecto similar al jet-lag y supone una desregulación en la secreción de la melatonina. Esto se traduce en cansancio, fatiga e irritabilidad, sobre todo en niños y mayores.

Otros argumentos pasan por los estudios que confirman que entrar y salir del trabajo de día aumenta de forma notable la productividad. Lo mismo ocurre en el caso de los escolares, con un mayor rendimiento intelectual en las horas de luz. Por el momento, no parece haber un acuerdo acerca de la cuestión, por lo que el cambio de hora se mantendrá, al menos, durante las próximas citas con el reloj.

Sobre sus repercusiones medioambientales no hay consenso, pero sí que tendrá lugar, pocas horas antes de este cambio de hora «La hora del planeta». Un evento que pretende reducir la contaminación que se produce de forma continua en el mundo a través del apagado de luces durante una hora.

MADRID APAGARÁ LA LUZ DE LOS EDIFICIOS EN LA HORA DEL PLANETA

Un año más Madrid se suma a La Hora del Planeta, impulsada por la organización WWF con un doble objetivo: concienciar sobre la urgencia de actuar ante el cambio climático y también llamar la atención sobre la acelerada pérdida de biodiversidad y la destrucción de la naturaleza. Por este motivo, en esta ocasión, el Ayuntamiento no solo apagará sus edificios más emblemáticos de 20.30 a 21.30 horas, sino que previamente se encenderán en color verde.

Bajo el lema ‘Apaga por la naturaleza en la Hora del Planeta’, el Palacio de Cibeles, la Puerta de Alcalá, la fuente de Cibeles y la de Neptuno se unen al resto de los edificios que dejarán de iluminarse en todo el mundo el próximo sábado día 30.

Como novedad, este año el Ayuntamiento de Madrid también sumará a esta iniciativa los edificios de la Plaza de la Villa, situada dentro del perímetro de la Zona de Bajas Emisiones, Madrid Central. La anterior sede principal del consistorio apagará todas sus luces para subrayar la importancia de implantar medidas que sean efectivas para actuar frente al cambio climático y mejorar la calidad de vida de la ciudadanía.


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