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Los temidos dos años: ¿cómo poner límites a las rabietas?

Los temidos dos años: ¿cómo poner límites a las rabietas?

«A esta edad les cuesta gestionar las emociones, ya que su cerebro todavía no está preparado para ello. Lo que nos da lugar a las tan conocidas y temidas rabietas…»

Los temidos dos años: ¿cómo poner límites a las rabietas? 1

Durante una rabieta es importante generar un ambiente tranquilo a su alrededor, transmitir seguridad y calma. No es momento de dialogar ni de esperar a que atiendan a razones… están enfadados/as y necesitan tiempo para que fluya esa emoción. Los niños también tienen derecho a enfadarse o tener un mal momento…o ¿es que a nosotros no nos pasa?

Y de repente llega el día en el que Marina dice que NO quiere recoger los juguetes…cuando sus papás se disponen a cambiarle el pañal, grita y patalea con fuerza….y ahora cuando llega el momento de irse a dormir, se niega a tumbarse en la cuna y pide seguir jugando en el salón… Todo ello ante el asombro y preocupación de sus padres.

¿Qué le está pasando a Marina?, ¿por qué de repente llora de la manera en que lo hace?, ¿por qué ha comenzado a decir que NO ante todo?

Lo que le sucede a Marina es que está evolucionando, sigue lo que marca su desarrollo evolutivo: Descubrir y hacer valer su propia independencia.

Alrededor de los dos años los niños/as desarrollan la capacidad para pensar por sí mismos/as y por lo tanto, tomar sus propias decisiones. Cómo por ejemplo: elegir la cena, decidir qué ropa ponerse, descubrir que prefieren cruzar la calle sin darle la mano a sus papás o qué lugar ocupan en el sofá.  Por lo que se vuelven muy mandones/as y no les gusta nada que les lleven la contraria. Una de las características de esta transición es la baja tolerancia a la frustración.

Además, de repente les encanta hacer cosas solos/as y descubrir su autonomía al respecto. En esta etapa es habitual escuchar la frase “yo solito mamá” o “tú no papá”. Disfrutan comiendo solos/as,  ponerse los zapatos, subirse al tobogán sin que nadie les sujete, etc. Les cuesta aceptar la ayuda del adulto y esto puede ocasionar algún berrinche. 

Nuestros pequeños/as están descubriendo y desarrollando su propia personalidad, son los primeros cimientos. Es la base. Pero no pueden hacerlo solos/as, necesitan el apoyo y coherencia de sus padres quienes les harán de guía. Son necesarios los límites como “organizadores de vida”, para mostrarles que a veces tenemos que saber esperar, que debemos ser respetuosos/as con los demás, que a veces es necesario saber pedir perdón, que es conveniente aprender a compartir (aunque pueda ocasionarnos algún enfado…). Porque los límites “siempre están aún sin estarlo”. Si no, ¿por qué cuando llegamos a la cola del supermercado, nos colocamos los últimos y esperamos el turno pacientes?

A esta edad les cuesta gestionar las emociones, ya que su cerebro todavía no está preparado para ello. Lo que nos da lugar a las tan conocidas y temidas rabietas…que no son más que una forma inmadura de expresar frustración, propio de la edad. Ante este tipo de conductas lo más recomendable es trabajar desde la ACEPTACIÓN y el ACOMPAÑAMIENTO.

Aceptar la rabieta con naturalidad y sin acritud por nuestra parte, ya que sabemos que no pueden ni saben hacerlo de otra manera. Y esperar a que pase el “chaparrón”, dándoles tiempo para expresarse y evitando intervenir. Es conveniente recordarles que “cuando se sientan más tranquilos, estaremos aquí para escucharles “, o simplemente repetir la palabra “calma”. Con una actitud serena pero segura por nuestra parte.

Pero…”después de la tormenta siempre llega la calma” y una vez que nuestro pequeño/a comienza a serenarse, es el momento de darnos un gran abrazo, sonreír y continuar hacia delante. Es un momento nuevo y no hay por qué andar recordando lo que ha sucedido. Los niños/as viven en el presente… aprendamos de ellos/as ☺. PORQUE APRENDER A SER INDEPENDIENTE, IMPLICA SABER PENSAR POR SÍ MISMO/A.

Nuria Campins Frau es la orientadora pedagógica de la Escuela Infantil El Osito.

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Los temidos dos años: ¿cómo poner límites a las rabietas? 2

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Y de repente llega el día en el que Marina dice que NO quiere recoger los juguetes…cuando sus papás se disponen a cambiarle el pañal, grita y patalea con fuerza….y ahora cuando llega el momento de irse a dormir, se niega a tumbarse en la cuna y pide seguir jugando en el salón… Todo ello ante el asombro y preocupación de sus padres.

¿Qué le está pasando a Marina?, ¿por qué de repente llora de la manera en que lo hace?, ¿por qué ha comenzado a decir que NO ante todo?

Lo que le sucede a Marina es que está evolucionando, sigue lo que marca su desarrollo evolutivo: Descubrir y hacer valer su propia independencia.

Alrededor de los dos años los niños/as desarrollan la capacidad para pensar por sí mismos/as y por lo tanto, tomar sus propias decisiones. Cómo por ejemplo: elegir la cena, decidir qué ropa ponerse, descubrir que prefieren cruzar la calle sin darle la mano a sus papás o qué lugar ocupan en el sofá.  Por lo que se vuelven muy mandones/as y no les gusta nada que les lleven la contraria. Una de las características de esta transición es la baja tolerancia a la frustración.

Además, de repente les encanta hacer cosas solos/as y descubrir su autonomía al respecto. En esta etapa es habitual escuchar la frase “yo solito mamá” o “tú no papá”. Disfrutan comiendo solos/as,  ponerse los zapatos, subirse al tobogán sin que nadie les sujete, etc. Les cuesta aceptar la ayuda del adulto y esto puede ocasionar algún berrinche. 

Nuestros pequeños/as están descubriendo y desarrollando su propia personalidad, son los primeros cimientos. Es la base. Pero no pueden hacerlo solos/as, necesitan el apoyo y coherencia de sus padres quienes les harán de guía. Son necesarios los límites como “organizadores de vida”, para mostrarles que a veces tenemos que saber esperar, que debemos ser respetuosos/as con los demás, que a veces es necesario saber pedir perdón, que es conveniente aprender a compartir (aunque pueda ocasionarnos algún enfado…). Porque los límites “siempre están aún sin estarlo”. Si no, ¿por qué cuando llegamos a la cola del supermercado, nos colocamos los últimos y esperamos el turno pacientes?

A esta edad les cuesta gestionar las emociones, ya que su cerebro todavía no está preparado para ello. Lo que nos da lugar a las tan conocidas y temidas rabietas…que no son más que una forma inmadura de expresar frustración, propio de la edad. Ante este tipo de conductas lo más recomendable es trabajar desde la ACEPTACIÓN y el ACOMPAÑAMIENTO.

Aceptar la rabieta con naturalidad y sin acritud por nuestra parte, ya que sabemos que no pueden ni saben hacerlo de otra manera. Y esperar a que pase el “chaparrón”, dándoles tiempo para expresarse y evitando intervenir. Es conveniente recordarles que “cuando se sientan más tranquilos, estaremos aquí para escucharles “, o simplemente repetir la palabra “calma”. Con una actitud serena pero segura por nuestra parte.

Pero…”después de la tormenta siempre llega la calma” y una vez que nuestro pequeño/a comienza a serenarse, es el momento de darnos un gran abrazo, sonreír y continuar hacia delante. Es un momento nuevo y no hay por qué andar recordando lo que ha sucedido. Los niños/as viven en el presente… aprendamos de ellos/as ☺. PORQUE APRENDER A SER INDEPENDIENTE, IMPLICA SABER PENSAR POR SÍ MISMO/A.

Nuria Campins Frau es la orientadora pedagógica de la Escuela Infantil El Osito.

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«A esta edad les cuesta gestionar las emociones, ya que su cerebro todavía no está preparado para ello. Lo que nos da lugar a las tan conocidas y temidas rabietas…»

Los temidos dos años: ¿cómo poner límites a las rabietas? 3

Durante una rabieta es importante generar un ambiente tranquilo a su alrededor, transmitir seguridad y calma. No es momento de dialogar ni de esperar a que atiendan a razones… están enfadados/as y necesitan tiempo para que fluya esa emoción. Los niños también tienen derecho a enfadarse o tener un mal momento…o ¿es que a nosotros no nos pasa?

Y de repente llega el día en el que Marina dice que NO quiere recoger los juguetes…cuando sus papás se disponen a cambiarle el pañal, grita y patalea con fuerza….y ahora cuando llega el momento de irse a dormir, se niega a tumbarse en la cuna y pide seguir jugando en el salón… Todo ello ante el asombro y preocupación de sus padres.

¿Qué le está pasando a Marina?, ¿por qué de repente llora de la manera en que lo hace?, ¿por qué ha comenzado a decir que NO ante todo?

Lo que le sucede a Marina es que está evolucionando, sigue lo que marca su desarrollo evolutivo: Descubrir y hacer valer su propia independencia.

Alrededor de los dos años los niños/as desarrollan la capacidad para pensar por sí mismos/as y por lo tanto, tomar sus propias decisiones. Cómo por ejemplo: elegir la cena, decidir qué ropa ponerse, descubrir que prefieren cruzar la calle sin darle la mano a sus papás o qué lugar ocupan en el sofá.  Por lo que se vuelven muy mandones/as y no les gusta nada que les lleven la contraria. Una de las características de esta transición es la baja tolerancia a la frustración.

Además, de repente les encanta hacer cosas solos/as y descubrir su autonomía al respecto. En esta etapa es habitual escuchar la frase “yo solito mamá” o “tú no papá”. Disfrutan comiendo solos/as,  ponerse los zapatos, subirse al tobogán sin que nadie les sujete, etc. Les cuesta aceptar la ayuda del adulto y esto puede ocasionar algún berrinche. 

Nuestros pequeños/as están descubriendo y desarrollando su propia personalidad, son los primeros cimientos. Es la base. Pero no pueden hacerlo solos/as, necesitan el apoyo y coherencia de sus padres quienes les harán de guía. Son necesarios los límites como “organizadores de vida”, para mostrarles que a veces tenemos que saber esperar, que debemos ser respetuosos/as con los demás, que a veces es necesario saber pedir perdón, que es conveniente aprender a compartir (aunque pueda ocasionarnos algún enfado…). Porque los límites “siempre están aún sin estarlo”. Si no, ¿por qué cuando llegamos a la cola del supermercado, nos colocamos los últimos y esperamos el turno pacientes?

A esta edad les cuesta gestionar las emociones, ya que su cerebro todavía no está preparado para ello. Lo que nos da lugar a las tan conocidas y temidas rabietas…que no son más que una forma inmadura de expresar frustración, propio de la edad. Ante este tipo de conductas lo más recomendable es trabajar desde la ACEPTACIÓN y el ACOMPAÑAMIENTO.

Aceptar la rabieta con naturalidad y sin acritud por nuestra parte, ya que sabemos que no pueden ni saben hacerlo de otra manera. Y esperar a que pase el “chaparrón”, dándoles tiempo para expresarse y evitando intervenir. Es conveniente recordarles que “cuando se sientan más tranquilos, estaremos aquí para escucharles “, o simplemente repetir la palabra “calma”. Con una actitud serena pero segura por nuestra parte.

Pero…”después de la tormenta siempre llega la calma” y una vez que nuestro pequeño/a comienza a serenarse, es el momento de darnos un gran abrazo, sonreír y continuar hacia delante. Es un momento nuevo y no hay por qué andar recordando lo que ha sucedido. Los niños/as viven en el presente… aprendamos de ellos/as ☺. PORQUE APRENDER A SER INDEPENDIENTE, IMPLICA SABER PENSAR POR SÍ MISMO/A.

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