/ 14 agosto 2022
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Madrid desde el tranvía

Madrid desde el tranvía

Hace ya algunos años, concretamente 12, que el Metro Ligero forma parte ineludible del paisaje de la periferia de Madrid. Es uno de los medios de transporte favoritos de los vecinos de localidades como Alcorcón o Boadilla del Monte, que encuentran en esta suerte de tren la forma perfecta para desplazarse desde sus casas a la capital de forma cómoda, rápida y barata. Su llegada supuso, además de una gran noticia, un flash en la memoria de todos aquellos madrileños que aún recuerdan la época, no tan lejana, en la que los tranvías recorrían las calles principales de la villa del Manzares.

Madrid desde el tranvía 1

Porque Madrid tuvo tranvía durante más de cien años, desde 1871 hasta 1972. Y de hecho fue esta ciudad la primera de la España peninsular en contar con este tipo de servicio. Nació siendo un coche arrastrado por mulas que partía de la calle de Serrano y llegaba hasta el barrio de Poza a través de la calle de Alcalá y la Puerta del Sol. Cada uno de los 24 coches que formaban la línea tenía capacidad para 24 personas, de la cuales ocho tenían que ir al descubierto.

Tres años después, en 1874, surgió otra línea que conectaba la Plaza Mayor con “los Carabancheles”. No quedó ahí la cosa, y en un plazo muy corto de tiempo la expansión fue mayúscula, abriéndose líneas a los diferentes mercados, a Leganés (inaugurada en 1879, siendo la primera a vapor), al Hipódromo, que entonces estaba en la actual ubicación del complejo de Nuevos Ministerios o a Prosperidad. Y en sólo 28 años, se pasaba de la tracción animal a la electricidad.

Fue a partir del siglo XX cuando comenzaron a generalizarse estas líneas eléctricas, primero con los “canarios” y luego con los “cangrejos” (sobrenombres que se dio a los vehículos por su color, amarillo y rojo respectivamente), lo que llevó a la desaparición definitiva de los convoyes empujados por mulas en 1906. Lo que sí continuó vigente fue el vapor, utilizado para tramos de largo recorrido como el de Vallecas, El Pardo o el ya mencionado de Leganés.

En la segunda década de la pasada centuria el tranvía ya era el medio de transporte principal de Madrid, compaginando el servicio de pasajeros con el de mercancías. Esa diversificación y la cada vez más creciente demanda llevaron al colapso de algunas líneas en no pocas ocasiones, y la llegada del Metro comenzó, sin prisa pero sin pausa, a provocar un trasvase de pasajeros que se acentuaría aún más con la generalización de los autobuses urbanos después de la Guerra Civil. Si bien el tranvía fue capaz de convivir con el resto de “competidores” durante décadas, poco a poco vio cómo le ganaban terreno, hasta que firmó su último trayecto el 1 de junio de 1972.

Más allá del Metro Ligero, ha habido algunos intentos por recuperarlo e incluso en Parla hay un servicio regular de tranvía, así como en grandes urbes de nuestro país como Barcelona. No parece fácil en cualquier caso que volvamos a ver a corto plazo este medio de transporte atravesando la Gran Vía. Tendremos que conformarnos con las postales de ese Madrid que ya no existe.

Hace ya algunos años, concretamente 12, que el Metro Ligero forma parte ineludible del paisaje de la periferia de Madrid. Es uno de los medios de transporte favoritos de los vecinos de localidades como Alcorcón o Boadilla del Monte, que encuentran en esta suerte de tren la forma perfecta para desplazarse desde sus casas a la capital de forma cómoda, rápida y barata. Su llegada supuso, además de una gran noticia, un flash en la memoria de todos aquellos madrileños que aún recuerdan la época, no tan lejana, en la que los tranvías recorrían las calles principales de la villa del Manzares.

Madrid desde el tranvía 2

Porque Madrid tuvo tranvía durante más de cien años, desde 1871 hasta 1972. Y de hecho fue esta ciudad la primera de la España peninsular en contar con este tipo de servicio. Nació siendo un coche arrastrado por mulas que partía de la calle de Serrano y llegaba hasta el barrio de Poza a través de la calle de Alcalá y la Puerta del Sol. Cada uno de los 24 coches que formaban la línea tenía capacidad para 24 personas, de la cuales ocho tenían que ir al descubierto.

Tres años después, en 1874, surgió otra línea que conectaba la Plaza Mayor con “los Carabancheles”. No quedó ahí la cosa, y en un plazo muy corto de tiempo la expansión fue mayúscula, abriéndose líneas a los diferentes mercados, a Leganés (inaugurada en 1879, siendo la primera a vapor), al Hipódromo, que entonces estaba en la actual ubicación del complejo de Nuevos Ministerios o a Prosperidad. Y en sólo 28 años, se pasaba de la tracción animal a la electricidad.

Fue a partir del siglo XX cuando comenzaron a generalizarse estas líneas eléctricas, primero con los “canarios” y luego con los “cangrejos” (sobrenombres que se dio a los vehículos por su color, amarillo y rojo respectivamente), lo que llevó a la desaparición definitiva de los convoyes empujados por mulas en 1906. Lo que sí continuó vigente fue el vapor, utilizado para tramos de largo recorrido como el de Vallecas, El Pardo o el ya mencionado de Leganés.

En la segunda década de la pasada centuria el tranvía ya era el medio de transporte principal de Madrid, compaginando el servicio de pasajeros con el de mercancías. Esa diversificación y la cada vez más creciente demanda llevaron al colapso de algunas líneas en no pocas ocasiones, y la llegada del Metro comenzó, sin prisa pero sin pausa, a provocar un trasvase de pasajeros que se acentuaría aún más con la generalización de los autobuses urbanos después de la Guerra Civil. Si bien el tranvía fue capaz de convivir con el resto de “competidores” durante décadas, poco a poco vio cómo le ganaban terreno, hasta que firmó su último trayecto el 1 de junio de 1972.

Más allá del Metro Ligero, ha habido algunos intentos por recuperarlo e incluso en Parla hay un servicio regular de tranvía, así como en grandes urbes de nuestro país como Barcelona. No parece fácil en cualquier caso que volvamos a ver a corto plazo este medio de transporte atravesando la Gran Vía. Tendremos que conformarnos con las postales de ese Madrid que ya no existe.

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