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Investigadores de la Universidad Complutense de Madrid han detectado síntomas de ansiedad en un 54% de los parados, mientras que el 46% tiene signos de depresión y uno de cada dos muestra niveles de bienestar bajos o muy bajos.

Son los resultados de un estudio pionero realizado por el equipo de investigación E-Motion Lab de la Complutense sobre el impacto psicológico del paro a corto y largo plazo, dirigido a avanzar en la promoción de la salud mental de estas personas.

Según este innovador proyecto, titulado ‘Adapt‘, el desempleo tiene «un gran impacto que va más allá de las dramáticas dificultades económicas y sociales generadas» por la pérdida del trabajo, al incrementar el riesgo de padecer problemas psicológicos, explica la universidad en una nota.

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Para entender los factores implicados y realizar intervenciones efectivas de prevención y atención temprana, el equipo dirigido por el Profesor Álvaro Sánchez colabora con agencias municipales y entes sociales de la Comunidad de Madrid en la implementación de nuevas tecnologías de evaluación psicológica.

En la muestra evaluada hasta ahora, se hallaron condiciones «clínicamente significativas de depresión en un 46% y de ansiedad en un 54% de los evaluados, cifras muy preocupantes, que están muy por encima de las prevalencias medias para estas problemáticas en la población general».

Asimismo, el 50% de los evaluados hasta el momento indican niveles de bienestar bajo o muy bajo y se presentan numerosos perfiles de riesgo en el manejo del estrés asociado al desempleo y de regulación emocional desadaptativa.

Hasta un 36% indica sentir que tiene poco o ningún control sobre el estrés derivado de su situación; un 54% responde al estrés con pensamientos negativos repetitivos a menudo o casi siempre, y hasta un 67% manifiesta dificultades en el uso de estrategias de refocalización de pensamiento hacia aspectos positivos.

De ahí la necesidad de «nuevas acciones para conocer en profundidad los factores que predicen un mejor funcionamiento y ajuste temprano» de las personas ante el desempleo, que favorezcan un mejor ajuste psicológico y puedan facilitar «una mayor probabilidad de reincorporación al mercado laboral».

Estos factores van desde procesos cognitivos, de regulación emocional, manejo del estrés así como factores motivacionales, para los cuales «aún no se cuenta con investigación exhaustiva acerca de su papel» en los procesos de ajuste al desempleo.

Para cubrir esta carencia, el equipo ha desarrollado nuevas aplicaciones móviles que permiten hacer evaluaciones basadas en tiempo de reacción para evaluar procesos funcionamiento cognitivo en la vida diaria.

Los usuarios utilizan los nuevos programas para monitorizar su funcionamiento cognitivo y estados psicológicos a diario y mediante seguimientos en los meses posteriores a la pérdida del empleo.

Ello proporcionará información crucial para la detección temprana de personas en riesgo de desarrollar problemas psicológicos.

El objetivo es favorecer «una mayor probabilidad de reincorporación laboral así como la reducción de las altas tasas de problemas psicológicos observadas» en parados de larga duración. 

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