/ 26 febrero 2024

Vuelven a Arganda los escudos de la Casa del Rey después de 400 años

Los escudos pertenecían a la casa de recreo que tenía en Arganda del Rey Hans Khevenhüller, Embajador Imperial de la Corte de Felipe II y Felipe III

Vuelven a Arganda los escudos de la Casa del Rey después de 400 años

Los escudos pertenecían a la casa de recreo que tenía en Arganda del Rey Hans Khevenhüller, Embajador Imperial de la Corte de Felipe II y Felipe III

Los escudos pertenecían a la casa de recreo que tenía en Arganda del Rey Hans Khevenhüller, Embajador Imperial de la Corte de Felipe II y Felipe III

El Museo Nacional del Prado y el Ayuntamiento de Arganda del Rey, han firmado un convenio-contrato de depósito de dos obras pertenecientes a la colección estable del Museo del Prado que proceden de la antigua casa de recreo que tenía en Arganda Hans Khevenhüller, Embajador Imperial en la Corte de Felipe II y Felipe III, para su depósito temporal en el Centro Municipal ‘Montserrat Caballé’ de Arganda del Rey.

Se trata en concreto de dos importantes piezas cerámicas con las armas heráldicas de la familia Khevenhüller que flanqueaban la puerta de acceso al patio interior de la casa, que contaba con un zócalo de la misma forma, dibujo y tonos cromáticos de cerámica de Talavera de la Reina. Son dos azulejos que formaban parte de la heterogénea colección de arte que Pedro Fernández Durán tenía en su domicilio de la calle Claudio Coello y que legó al Museo del Prado en 1931.

Dos piezas únicas que regresan a Arganda

Desde esa fecha no se habían asociado en ningún momento con Arganda del Rey y permanecían entre los fondos no expuestos del Museo del Prado, tampoco aparecen en estudios históricos publicados sobre la Casa del Rey. Una situación que ha cambiado, y no ha sido de modo casual, todo comenzó en la primavera de 2015, cuando el Ayuntamiento decide realizar una intervención arqueológica en el espacio que ocupaba el patio interior de la casa, hoy plaza. El objetivo era intentar localizar la antigua fuente con esculturas de la casa del Embajador Khevenhüller. El resultado fue sorprendente, aparecieron trazas del jardín y de la propia fuente, que permitieron la reconstrucción fidedigna que hoy podemos disfrutar, y lo que con el tiempo ha resultado de capital importancia, dos pequeños fragmentos de cerámica del siglo XVI. A partir de esos dos pequeños restos se ha realizado una labor de investigación por técnicos municipales en colaboración con conservadores del Ministerio de Cultura, y se ha llegado a la conclusión que coinciden en forma, color y tamaño con los dos azulejos heráldicos. No hay duda, en Arganda estaban en 1597, en un precioso patio renacentista, y a Arganda ahora vuelven como depósito, gracias a la generosidad del Museo del Prado, dos piezas únicas de un patrimonio desaparecido que sale nuevamente a la luz.

Vuelven a Arganda los escudos de la Casa del Rey después de 400 años 1

Características de las obras

Las obras cedidas en depósito por el Museo Nacional del Prado, representan el escudo de armas de la familia Khevenhüller rodeado por el collar de la orden del Toisón de Oro. El hecho de que el Embajador Hans Khevenhüller decidiera situar dos escudos de armas en el patio de su casa, frente a la fuente, responde al gusto de la época por la utilización de la heráldica como exaltación del poder de la familia y como signo de distinción social, aunque el Embajador tenía otro motivo, mostrar que el rey Felipe II le había concedido el collar de la Orden del Toisón de Oro, al que solo los monarcas y unos pocos elegidos podían acceder.

Los dos azulejos responden al gusto por la cerámica de Talavera impulsado en el reinado de Felipe II. Su gran técnica y las innovadoras decoraciones sobre vidriado, con su característico blanco lechoso, pintado con azul, amarillo y naranja, hicieron que la azulejería de Talavera, citada por Cervantes, Lope de Vega y Tirso de Molina, estuviera presente en numerosas edificaciones de la época.

Extender su presencia y visibilidad

La cesión de este depósito al Ayuntamiento de Arganda del Rey está incluida en el programa ‘Prado Extendido’, con el que el Museo del Prado pretende extender la presencia y visibilidad de su colección en todo el territorio nacional.

Está previsto que los dos azulejos sean expuestos en una vitrina de la sala de exposiciones del Archivo de la Ciudad en el Centro Municipal ‘Montserrat Caballé’ a partir de la segunda quincena de septiembre.

El Museo Nacional del Prado y el Ayuntamiento de Arganda del Rey, han firmado un convenio-contrato de depósito de dos obras pertenecientes a la colección estable del Museo del Prado que proceden de la antigua casa de recreo que tenía en Arganda Hans Khevenhüller, Embajador Imperial en la Corte de Felipe II y Felipe III, para su depósito temporal en el Centro Municipal ‘Montserrat Caballé’ de Arganda del Rey.

Se trata en concreto de dos importantes piezas cerámicas con las armas heráldicas de la familia Khevenhüller que flanqueaban la puerta de acceso al patio interior de la casa, que contaba con un zócalo de la misma forma, dibujo y tonos cromáticos de cerámica de Talavera de la Reina. Son dos azulejos que formaban parte de la heterogénea colección de arte que Pedro Fernández Durán tenía en su domicilio de la calle Claudio Coello y que legó al Museo del Prado en 1931.

Dos piezas únicas que regresan a Arganda

Desde esa fecha no se habían asociado en ningún momento con Arganda del Rey y permanecían entre los fondos no expuestos del Museo del Prado, tampoco aparecen en estudios históricos publicados sobre la Casa del Rey. Una situación que ha cambiado, y no ha sido de modo casual, todo comenzó en la primavera de 2015, cuando el Ayuntamiento decide realizar una intervención arqueológica en el espacio que ocupaba el patio interior de la casa, hoy plaza. El objetivo era intentar localizar la antigua fuente con esculturas de la casa del Embajador Khevenhüller. El resultado fue sorprendente, aparecieron trazas del jardín y de la propia fuente, que permitieron la reconstrucción fidedigna que hoy podemos disfrutar, y lo que con el tiempo ha resultado de capital importancia, dos pequeños fragmentos de cerámica del siglo XVI. A partir de esos dos pequeños restos se ha realizado una labor de investigación por técnicos municipales en colaboración con conservadores del Ministerio de Cultura, y se ha llegado a la conclusión que coinciden en forma, color y tamaño con los dos azulejos heráldicos. No hay duda, en Arganda estaban en 1597, en un precioso patio renacentista, y a Arganda ahora vuelven como depósito, gracias a la generosidad del Museo del Prado, dos piezas únicas de un patrimonio desaparecido que sale nuevamente a la luz.

Vuelven a Arganda los escudos de la Casa del Rey después de 400 años 2

Características de las obras

Las obras cedidas en depósito por el Museo Nacional del Prado, representan el escudo de armas de la familia Khevenhüller rodeado por el collar de la orden del Toisón de Oro. El hecho de que el Embajador Hans Khevenhüller decidiera situar dos escudos de armas en el patio de su casa, frente a la fuente, responde al gusto de la época por la utilización de la heráldica como exaltación del poder de la familia y como signo de distinción social, aunque el Embajador tenía otro motivo, mostrar que el rey Felipe II le había concedido el collar de la Orden del Toisón de Oro, al que solo los monarcas y unos pocos elegidos podían acceder.

Los dos azulejos responden al gusto por la cerámica de Talavera impulsado en el reinado de Felipe II. Su gran técnica y las innovadoras decoraciones sobre vidriado, con su característico blanco lechoso, pintado con azul, amarillo y naranja, hicieron que la azulejería de Talavera, citada por Cervantes, Lope de Vega y Tirso de Molina, estuviera presente en numerosas edificaciones de la época.

Extender su presencia y visibilidad

La cesión de este depósito al Ayuntamiento de Arganda del Rey está incluida en el programa ‘Prado Extendido’, con el que el Museo del Prado pretende extender la presencia y visibilidad de su colección en todo el territorio nacional.

Está previsto que los dos azulejos sean expuestos en una vitrina de la sala de exposiciones del Archivo de la Ciudad en el Centro Municipal ‘Montserrat Caballé’ a partir de la segunda quincena de septiembre.

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