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La película del Hotel Rusia, el primer cine de Madrid

El 13 de mayo de 1896 en Carrera de San Jerónimo, 32, se llevó a cabo la primera proyección pública del cinematógrafo en España

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Muchos son los amantes del cine en Madrid, una ciudad que siempre ha estado muy ligada al séptimo arte. Sin embargo, no todo el mundo sabe cómo empezó la fiebre cinematográfica en la capital. Sí que es más conocido que la Gran Vía ha acogido muchos cines en el pasado, pero la primera sala de la historia de Madrid no estuvo en esta avenida.

En la histórica Carrera de San Jerónimo, 32 se situaba el Hotel Rusia. Este lugar tuvo el privilegio de ser el primer «cine» de Madrid. Fue erigido en 1866 y estaba en la esquina con la calle de Ventura de la Vega. El edificio se estableció en 1869, en el entonces número 34, que por entonces era el Gran Hotel de Rusia.

Hotel Rusia

La primera proyección en Madrid, el 13 de mayo de 1896

La característica más sobresaliente del establecimiento fue la planta baja, donde se establecieron varios comercios, siendo uno de los más reconocidos el bazar de bisutería y perfumería conocido como «Los Diamantes Americanos». Cuando este local se mudó a la calle Arenal en 1892, los dueños del hotel inauguraron un salón comedor, adornado e iluminado con luz eléctrica. Aquí fue donde el 13 de mayo de 1896 se llevó a cabo la primera proyección pública del cinematógrafo en España, en un evento planificado para presentar las «imágenes en movimiento» a invitados especiales y representantes de los medios locales, quienes difundirían el evento en los días posteriores.

El cinematógrafo de los hermanos Lumière

La película del Hotel Rusia, el primer cine de Madrid 1


Los hermanos Louis y Auguste Lumière transformaron la industria y el arte de la imagen al introducir de manera sucesiva la fotografía instantánea, el cine y el autocromo en color.

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Con la creciente popularidad de los dispositivos ópticos, las presentaciones audiovisuales se volvieron una tendencia, y se otorgaron patentes a inventores como Louis Leprince y Thomas Edison, acelerando así la carrera hacia el cine. Posteriormente, Louis Lumière encontró la solución con su invención, el «cinematógrafo». Este dispositivo constaba de una caja de madera equipada con un objetivo y una película de 35 milímetros perforada. Girando una manivela, se capturaban instantáneas que formaban secuencias, que no excedían un minuto de duración, y luego se proyectaban en una pantalla.

Primera proyección en el Salón Indio del Gran Café de París

A partir de principios de 1894, los hermanos Lumière comenzaron a experimentar con su nueva cámara. Situada frente a la entrada principal de su propia fábrica, capturaron el final de la jornada laboral mediante la manivela. Así, crearon tres versiones de la película «Salida de la fábrica Lumière» antes de proyectarla públicamente por primera vez el 28 de diciembre de 1895 en el conocido Salón Indio del Gran Café de París.

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Alexandre Promio, un joven fotógrafo francés, acudió a esta primera proyección realizada por los hermanos Lumière y quedó fascinado por el cinematógrafo. Empezó a trabajar para ellos y le encargaron filmar las distintas ciudades del mundo y así mostrar este nuevo invento.

Alexandre Promio mostró el cine a Madrid

Promio alquiló el salón comedor del Hotel Rusia para preparar un espectáculo que cambiaría la percepción de los madrileños para siempre. Toda la sala se cubrió de negro, transformando las paredes y las cortinas de las ventanas. Al fondo se colocó una gran pantalla blanca donde se proyectarían diez películas de unos veinte minutos cada una. En esa primera exhibición, se presentó «Maniobras de Artillería de Vicálvaro», filmada por Promio con el permiso de la reina regente, a pesar de la falta de entusiasmo de los militares.

La invención que permitía capturar el movimiento de la vida real, como señalaban los periódicos de la época sobre el cinematógrafo, causó una gran impresión. A partir de la primera proyección pública para la prensa el 13 de mayo, todos aquellos que podían pagar una peseta estaban dispuestos a asistir a sesiones que se llevaban a cabo de 10:00 a 12:00 horas, de 15:00 a 19:00 horas y de 21:00 a 23:00 horas para presenciar este fenómeno.

Las calles y habitantes de Madrid se convertirán así en personajes comunes en las películas, ofreciendo un registro visual que transporta al Madrid de principios de siglo, mostrando a adultos y niños mirando a la cámara con curiosidad.

Algunas proyecciones

En este evento se presentaron todas las películas filmadas en 1895 como «Batalla de nieve», «Los baños de Diana», «Salida de los obreros de la fábrica», en la que los hermanos Lumière proyectaron los 46 segundos más importantes de la historia del cine, «La llegada del tren» o «El regador regado», considerada la primera película cómica de la historia del cine.

Cabe destacar que la reacción de los espectadores de aquella época al ver aquellas producciones fueron de todo tipo. Desde risas al ver a los hombres caminar rápidamente hasta sustos al ver a los caballos de carruajes y ómnibus acercarse velozmente, lo que hacía que la audiencia se encogiera en sus sillas creyendo que serían arrollados, como recordó una espectadora en 1946 sobre la primera proyección.

El cine Lumière mantuvo sus puertas abiertas en los sótanos del hotel Rusia por varios meses. En febrero de 1897, se vio obligado a disminuir a la mitad el costo de las entradas y posteriormente comenzó a presentar sus proyecciones en diferentes teatros de Madrid.

Dos placas conmemorativas

En la fachada del edificio de la carrera de San Jerónimo, 32 (anteriormente 34), hay dos placas conmemorativas de la primera exhibición pública de cinematógrafo en Madrid, pero con información incorrecta. Ambas indican incorrectamente que la proyección tuvo lugar el 15 y 14 de mayo de 1896, pero en realidad fue el día 13.

Aunque el Hotel Rusia ha desaparecido en gran parte, todavía perdura lo que en su día fue el cine. El edificio ahora funciona como un centro de salud pública, pero en él se conservan molduras y columnas del antiguo hotel, además de un mural en homenaje al cine que ha sido creado, y que se puede ver en la siguiente imagen cómo se conserva tras el paso de los años.

La película del Hotel Rusia, el primer cine de Madrid 4

Madrid se merece el reconocimiento como primera ciudad española y una de las pioneras en Europa en presentar el cine, una ciudad con numerosos espacios utilizados como escenarios de rodaje, sirviendo como rutas turísticas y otras actividades de divulgación y promoción de su rico patrimonio audiovisual.

La proyección de Alexandre Promio en nuestra ciudad dejó una profunda huella en los corazones de millones de madrileños que quedaron tan sorprendidos como maravillados por este nuevo género de comunicación y con la grandeza de este arte que había llegado para quedarse.






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