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Ciencia pretenciosa

"me han ido sacando de mi especie de fundamentalismo científico: para mí todo lo que dijera la ciencia era “palabra de dios”"

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El título es sensacionalista. No pienso que la ciencia sea pretenciosa… pero sí le quería, tal vez pretenciosamente, decir yo cuatro cosas a la ciencia.

Sobre la Inteligencia Artificial, tema sobre el que se habla de frenarla, lo que le diría es, precisamente, que adelante; incluso aprisa.

El futuro pinta mal por nosotros mismos. Es la humanidad la que está echando tierra a su propia tumba, tras décadas de sacar toda la porquería de debajo de la corteza y repartirla por arriba de ésta… y sobrepoblando y arrasando todo.

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Es decir, que la singularidad en la IA, caso de salir mal, como mucho simplemente aceleraría un poco nuestra destrucción. Pero si sale bien, tal vez sea nuestra salvación. El riesgo vale la pena.

Sí le diría en otro tono a la ciencia que se ande con más cuidado cuando nos habla del pasado, porque ya nos ha colado muchas, y le resta credibilidad. A mí de hecho son estas cosas las que me han ido sacando de mi especie de fundamentalismo científico: para mí todo lo que dijera la ciencia era “palabra de dios”… pero uno se va fijando en los límites de la ciencia, y en que hay cosas que sencillamente nunca va a alcanzar.

No sé si también es cosa de la edad, del irse parando a pensar en que la única certeza que tenemos al nacer es la de que vamos a morir… pero ni siquiera está claro lo que supone morir, y eso ni te lo explica la ciencia, ni la filosofía ni mucho menos la religión, por más que, del mismo modo que no se puede probar la existencia de Dios, tampoco se puede probar su inexistencia… algo que aprovechan las distintas religiones para querer imponer (ahí sí: pretenciosamente) que Dios es como dicen ellos… y se matan por tener la razón.

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Desde sus ramas como la antropología o la arqueología, la ciencia habla de tropecientosmil años como quien los hubiera medido cronómetro en mano, y nos hacen muchas afirmaciones que debieran ir acompañadas como mínimo de aquello de “presuntamente”.

¿Os acordáis por ejemplo de aquello del “eslabón perdido”, aquel vestigio que se afirmaba que debía conectar al ser humano con los simios? Es algo ya desechado, pero que se nos afirmó durante muchos años… y como esa muchas. Las correcciones de fechas y otros detalles están a la orden del día con cada nuevo descubrimiento, pero no se cortan a la hora de hacer nuevas afirmaciones… que más adelante serán desmentidas por nuevas aportaciones.

Digámoslo ya: a menudo no es la ciencia la que hace esas aseveraciones, sino el artículo de turno cuando nos pasa la información científica filtrada. La buena ciencia suele ser cauta, e incluso llamar humildemente “teoría” a algo probado.

Pero sí, la ciencia a veces también tropieza, así que debe andarse con cautela cuando camina hacia atrás.

Como cuando indaga en el origen el universo mismo: lo del Big Bang…

-Vale, ciencia ¿y de dónde salió ese Big Bang-

Ahí la ciencia tiene el mismo problema que la religión, que pretende explicarlo todo con Dios. -¿Y de dónde salió Dios?-

Está bien investigar de dónde venimos, pero los esfuerzos por saber el origen primero son inútiles, pues es algo insondable, como la idea del infinito.

Y hablando del Universo, llego a otra de las cosas que le quería decir a la ciencia: que resulta que casi todas las imágenes que vemos de planetas y todas esas chuladas están trucadas. Por ejemplo, la imagen de la Vía Láctea vista desde afuera sencillamente es imposible, pues no hemos salido de ella para hacerle la foto (apenas hemos salido del Sistema Solar con un par de sondas); se trata de una recreación.

Sí, es PhotoShop….

¡Qué desilusión! No la llamo mentirosa porque también es cosa de las simplificaciones que nos hacen al transmitirnos la ciencia; pero no he visto a la ciencia molesta por ello, y de hecho las imágenes que nos hacen llegar de por ahí es la ciencia misma la que las prepara todas bonitas, y son verdad solo parcialmente…

¿Veis una ecografía de un bebé? Pues poco más o menos es como se ve realmente casi todo lo de por ahí arriba, pero dicen (y será verdad, eh) que con las longitudes de onda saben los colores y con otros datos saben otros detalles, y nos preparan unas imágenes que ni Pixar… pero que no me sorprendería que algún día alguna nueva aportación las desmienta en parte. No digamos sobre mediciones de espacio y tiempo… que ahí como con lo de antes: cada poco se tienen que andar corrigiendo datos.

En fin… qué lástima, porque uno mira al cielo estrellado y realmente es un espectáculo que invita a darle a la mente.

Os aconsejo, además, acompañar la visión con música especial y espacial: la de Vangelis, que no en vano fue músico para la NASA y la ESA, y desde hace año y pico por el universo se andará.

Y llego a la última cosa que le diría a la ciencia, y ésta además tiene raíces incluso en la biología, que no es de las ramas precisamente especulativas de la ciencia.

Nos dicen que si la monogamia no es lo natural; y lo siguiente ya lo van diciendo con la boca más pequeña por aquello del machismo, pero el argumento era que los hombres estamos hechos para desperdigar semillas y ahí se queda la mujer con su retoño. Uno de los arreglos feministas es que también para la mujer es natural andar de flor en flor, por aquello de la variabilidad genética.

Soy padre de dos niñas pequeñas y las miro y digo que son hechos probatorios de que por esos caminos la ciencia va equivocada.

Para un niño pequeño sus padres son necesarios, y cuando pienso en la plaga de separaciones que hay no puedo sino sentir pena por los peques.

Para un niño, que estén ahí papá y mamá (o mamá y mamá y papá y papá, me da igual eso… me refiero en definitiva a quienes el niño tenga por progenitores) es más que una cuestión de que un niño no se vale por sí mismo en muchos aspectos.

Es una cuestión como la de que se da por sentado que saldrá el sol cada mañana. Que aunque haya guerra cerca, y aún en el caso de que llegara hasta aquí… o que se fuera a acabar el mundo… mientras que eso no ocurriese: saldría el sol cada mañana.

La vida tiene cosas buenas y malas, mejores y peores, pero en todas el sol sale y se pone.

El sol referente del niño son sus padres.

Creo que para un niño, que sus padres se partan en dos es como que el sol deje de salir. El sol está ahí haya nubes o no, aunque al niño le duela la cabeza o esté radiante, aunque esté triste o alegre… Pase lo que pase, se trata de sobrellevar o se celebra, pero con la seguridad de saber que el sol sigue ahí. 

Pase lo que pase, sea lo que sea, se tratará de arreglar o hasta se dará por estropeado algo, pero desde la seguridad de que papá y mamá están ahí…

Imagino que una ruptura debe ser devastadora para un niño. Es dejar de tener el punto de apoyo desde el que se mueve su mundo.

Amor a veces se le llama a ese hervor hormonal de los primeros meses, pero eso es química con fecha de caducidad. El amor no es aguantar religiosamente como se hacía antaño, pero tampoco una máquina que se cambia en cuanto algo va mal, como parece ser la moda. El amor auténtico es ese que se va construyendo, con sus imperfecciones pero con la determinación de seguir adelante.

La ciencia no puede sino estar equivocada cuando dice que no es natural una relación de pareja duradera, que no es natural la monogamia y que el sexo está solo para reproducirse. 

Eso que dicen no es un axioma que sirva para construir una teoría que dé lugar a una ley científica. 

No lo puede ser, porque miro a mis hijas y me parecen tan absolutamente maravillosas, que no podría ser natural partir su mundo en dos, con una separación de las mitades que las trajeron a la Tierra. No puede ser natural que de una pareja salgan dos criaturas tan bonitas, para que luego se las suma en el desconcierto tirando cada progenitor para un lado. 

Que pueda pasar, vale, pero natural no puede ser. 

No puede ser que estemos predispuestos biológicamente, ni de otro modo, a traer la tristeza a la vida de los seres más inocentes, destruir su confianza de un orden, su seguridad, la que deben tener, de que cada día saldrá el sol y cada día estarán ahí mamá y papá juntos. 

Y digo esto porque creo, al contrario que la ciencia, que la plaga de separaciones de estos tiempos no es solo una cuestión de que no hay porqué aguantar ciertas cosas, algo con lo que estoy de acuerdo y efectivamente habrá relaciones insalvables… pero creo también que la ciencia, que es quizás la “religión” más seguida actualmente, debe tener cuidado cuando parece pretender convencernos y hasta fomentar que es completamente natural lo de la poligamia y todas esas cosas, y mandarse al carajo a las primeras de cambio, como si una pareja debiera ser el edificio perfecto y que si le sale una grieta ya hay que demolerlo.

La familia es una de esas pocas cosas por las que vale la pena luchar, aunque sea con algún parche.

La ciencia parece haberse propuesto explicarlo todo, como si todo tuviera que tener explicación… y ¿No es eso algo pretencioso?

Por cierto, creo que se trata de un cuento antiguo, pero el tintineo del sentimiento no me lo explica del todo la ciencia: ¡Feliz Navidad!

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Tomás Vega Moralejo
Tomás Vega Moralejohttp://folgoso.com
Un tipo con gusto e interés por muchas cosas, pero casi sin tiempo para ellas porque el tipo es padre y autónomo

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