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Ha sido como una de esas películas en las que hay suspense, giros inesperados e incertidumbre hasta última hora. Pero también de las que todo el mundo adivina el final desde que aparece el título en la pantalla. Y el acuerdo al que han llegado a sólo unas horas de la sesión de investidura PP y Ciudadanos para que Martínez-Almeida sea el próximo alcalde de Madrid ha seguido ese tipo de guion al pie de la letra.

Porque en realidad nadie dudaba después del 26M que ambas formaciones estaban destinadas a llegar a un acuerdo. Villacís ha jugado hasta el último momento sus cartas para ser ella la inquilina del Palacio de Comunicaciones, pero finalmente tendrá que ‘conformarse’ con la vicealcaldía. No es ni mucho menos un mal acuerdo para los naranjas, ya que asumirán competencias en transparencia, participación ciudadana o reequilibrio territorial. Asimismo, les corresponderán con el acuerdo las áreas de Economía, Innovación y Empleo; Desarrollo Sostenible y Familias, Igualdad y Bienestar Social.

También contarán con cuatro áreas de gobierno, y se aseguran la presidencia en los distritos de Retiro, Latina, Ciudad Lineal, Hortaleza, Villaverde, Villa de Vallecas, Vicálvaro, San Blas-Canillejas y Barajas. Un gran botín, que permitirá a la esta formación ser decisiva a la hora de tomar decisiones en una gran ciudad, algo que no habían conseguido hasta ahora.

Hay por tanto satisfacción en Cs, donde eran conscientes de que exigir la alcaldía era una quimera, pero les ha servido para apostar fuerte de cara a exigir relevancia en el nuevo gobierno.

La propia Villacís fue la primera en celebrar el pacto en la red social Twitter, afirmando que los madrileños dejan atrás ‘el populismo’ y se encaminan a un gobierno ‘liberal y sensato’, basado en 80 medidas acordadas junto a PP.

Llega ahora el momento de la verdad, ese en el que Ciudadanos, que siempre había estado en la oposición, tiene la oportunidad de llevar a la práctica ese programa de regeneración y cambio que les ha valido la confianza de miles de votantes. Asumirán responsabilidades importantes y también tendrán que lidiar con patatas calientes como Madrid Central, medida estrella de Carmena y rechazada por todas las formaciones de derechas durante la campaña, pero que parece no tiene visos de ser revertida. Al menos de momento.

El Partido Popular volverá a ocupar por tanto el mando de la capital de España, pero en esta ocasión estarán acompañados de un partido que nació para dar un giro de ciento ochenta grados a la política desde, como afirma su líder nacional Albert Rivera, el cambio sensato. Durante los próximos cuatro años lo comprobaremos en la Villa del Manzanares… y muy probablemente en toda la Comunidad.


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