/ 26 febrero 2024

El Palau Ducal de Gandia: casa, esplendor y santidad de los Borja

El Palau Ducal de Gandia es, sin duda, una parada obligatoria para todo aquel que visite la ciudad

El Palau Ducal de Gandia: casa, esplendor y santidad de los Borja

El Palau Ducal de Gandia es, sin duda, una parada obligatoria para todo aquel que visite la ciudad

El Palau Ducal de Gandia es, sin duda, una parada obligatoria para todo aquel que visite la ciudad

Un lugar repleto de historia por el que han pasado grandes duques y duquesas. Una familia que revolucionó el mundo de la Iglesia y la burguesía, que atrajo hasta la ciudad a grandes artistas de su época para llenarla de obras de arte y arquitectura que a día de hoy se pueden contemplar.

El Palau Ducal de Gandia es, sin duda, una parada obligatoria para todo aquel que visite la ciudad. Un lugar donde conocer la historia de una ciudad y poder comprender, un poco más, la vida y las costumbres de los suyos.

Su historia comenzó hace 700 años, en el siglo XIV. El Palau Ducal era propiedad de duques reales, pertenecientes a la Corona de Aragón. El primer duque real de Gandia, Alfonso el Viejo, fue el encargado de convertir un antiguo caserón, perteneciente a la Corona, en el gran palacio que sería residencia de los siguientes duques. Su hijo, Alfonso el Joven, murió sin descendencia y años después, en el 1485 el cardenal Rodrigo de Borja (futuro papa Alejandro XVI) compró el ducado.

El principio de la historia de los Borja como duques de Gandia fue algo difícil. Su primer duque, Pedro Luís, murió de manera prematura sin descendencia, por lo que el ducado pasó a manos de su hermano Juan Borja, quien tampoco tuvo mucha suerte.

Juan murió asesinado en Roma pero, contra todo y todos, su mujer María Enríquez se enfrentó a su suegro, el Papa Alejandro VI (Rodrigo Borja), para regentar el ducado hasta que su hijo tuviese la edad adecuada para ser Duque de Gandia.

Sin duda, esta fue una elección difícil para una mujer en el siglo XVI, pero muy beneficiosa para el ducado y la ciudad. En sus años como regente, María Enríquez llevó al ducado a su época de esplendor y fue una gran mecenas. Gracias a ella, la ciudad cuenta con grandes obras arquitectónicas como la segunda fase constructiva de la Colegiata de Gandia, además de otras grandes obras artísticas.

Tras ella, la familia Borja tuvo once duques (barones) que fueron viviendo altibajos en el ducado. El último de ellos, Luís Ignacio Francisco de Borja (s. XVIII), falleció sin descendencia y el ducado se fue heredando a diferentes familias hasta que pasó a manos de los duques de Osuna. Esta familia, que se encontraba inmersa en una gran crisis económica y, además de no vivir en el Palacio, comenzó a vender sus pertenencias.

Por lo que en el año 1890 la Compañía de Jesús, a la que perteneció Francisco de Borja -III General de la Compañía de Jesús, IV Duque de Gandia y santo desde 1671-, adquirió el palacio en subasta para ser restaurado y habilitado para convertirlo en noviciado, residencia y colegio de jesuitas.

En su interior se encuentran auténticas joyas vinculadas a diferentes personajes de su historia. Estos son algunos de los salones que destacan del Palau Ducal:

El salón de Coronas: un repaso por la vida de San Francisco de Borja

El Palau Ducal de Gandia: casa, esplendor y santidad de los Borja 1

Sin duda el Salón de Coronas es la sala del Palau Ducal de referencia. Una de las más importantes y la más relacionada con el IV Duque, Santo y patrón de Gandia, Francisco de Borja.

Aunque el Palacio en general -y la historia de Gandia- está altamente relacionada con San Francisco por todo su recorrido e importancia, lo cierto es que esta sala es la que más habla de él.

Se trata de una sala que mandó decorar el propio Francisco de Borja al estilo mudéjar y fue utilizada como sala de audiencias y juicios. Destaca de ella la cerámica, pues es de tradición sevillana con azulejos de “arista”, con relieve, muy diferentes a la cerámica valenciana del resto de estancias.

Los visitantes podrán encontrar en esta sala ocho grandes pinturas de Martín Coronas de principios del s. XX. En ellas se representan diferentes escenas del a vida de Francisco de Borja: desde su bautizo, pasando porla muerte de la emperatriz Isabel de Portugal, esposa de Carlos I, hasta su marcha a Roma para ingresar en la Compañía de Jesús.

Capilla neogótica: un recuerdo a la Compañía de Jesús

El Palau Ducal de Gandia: casa, esplendor y santidad de los Borja 2

En las inmediaciones del Salón de Coronas se encuentra una de las salas más sorprendentes del Palacio por la decoración de su techo. En sus inicios, esta capilla era el despacho de los duques, donde se firmaban y redactaban los documentos pertinentes de aquello que se había decidido en la sala de audiencias y juicios.

Tras la adquisición del palacio por la Compañía de Jesús, sus integrantes decidieron convertir este despacho en una capilla neogótica en honor a San Francisco de Borja. De esta capilla, realizada por los hermanos Martín Coronas y Orriols destaca la gran bóveda estrellada que imita al cielo y su rosetón.

Oratorio: el lugar de María Enríquez

El Palau Ducal de Gandia: casa, esplendor y santidad de los Borja 3

Si se puede vincular directamente alguna de las salas del palacio con la mujer que llevó a lo alto el ducado de Gandia, sin duda es el Oratorio. Se trata de una pequeña sala que mandó a construir ella y que todavía conserva sus grisallas renacentistas del s.XVI atribuidas a Filippo de San Leocadio, hijo del pintor Paolo de San Leocadio.

De ella también destaca el suelo de marquetería y sus ángeles en el techo, trabajos realizados por la reforma que llevaron a cabo los Jesuitas a finales del siglo XIX.

Salón de águilas: un lugar de apariencias

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Una construcción del s. XVII realizada por los duques Borja. Se trata de las primeras intervenciones barrocas del palacio en la que destaca su cornisa de yeso dorado decorada con águilas.

Este salón se reformó con el fin de habilitarlo para que la familia ducal y sus invitados pudieran observar lo que acontecía tanto dentro del Palau (patio de Armas) como fuera (plaza del Duque), como si de un palco se tratase. Además, para demostrar a la ciudadanía el interior de este espacio, cambiaron las ventanas por balcones e incorporando un falso techo 1,5 metros más bajo que el original.

En ese momento, el ducado no pasaba por el mejor momento, pero era imprescindible en esa época aparentar una buena situación económica y riqueza. Por ello, abrieron balcones y bajaron el techo para que la ciudadanía pudiera ver desde el exterior la gran ostentación y riqueza del lugar. Lo que no sabían era que toda esa decoración dorada es yeso.

Galería dorada: la gran propaganda de los Borja

El Palau Ducal de Gandia: casa, esplendor y santidad de los Borja 5

Sin duda, la Galería dorada es la joya del palacio. Es uno de los elementos referente en la arquitectura barroca valenciana por su gran decoración arquitectónica y artística. Esta galería fue construida por el X Duque de Gandia, Pascual Francisco de Borja, para conmemorar la canonización de San Francisco de Borja, en el año 1671.

Se trata de una gran estancia formada por cinco salas contiguas separadas por pórticos de madera tallada que se podían abrir para acoger grandes bailes. Cada una de las salas cuenta con un lienzo pintado sobre óleo en los techos, todos ellos realizados por Gaspar de la Huerta.

En los techos que decoran los cinco salones de la Galería (Heráldico, decorativo, de la glorificación, de la Sagrada Familia, y del cielo y la tierra) se encuentran diferentes representaciones, desde el escudo genealógico de la familia, pasando por la glorificación de San Francisco de Borja, hasta una representación de los cuatro elementos que en la antigüedad formaron el universo: fuego, viento, agua y tierra, en contraposición con el cielo. Esta galería fue construida, además de por la glorificación de San Francisco de Borja, como un claro elemento propagandístico de la familia Borja.

Programación del Palau Ducal: 365 días al año

Tras conocer gran parte de la historia de este palacio, sólo queda visitarlo y sumergirse por todas esas -y más- estancias que transmiten historia. Para ello, el Palau Ducal de Gandia cuenta con una amplia programación, con diferentes actividades, durante todo el año.

A lo largo de todo el año, todo aquel que lo desee puede conocer más a fondo la historia del palacio a través de visitas guiadas, visitas con audioguía, actividad familiar con los más pequeños, visitas en grupo, y visitas didácticas para el alumnado de primaria y secundaria.

En el mes de marzo, el Palau Ducal se viste de morado para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. Para ello, a lo largo del tercer mes del año, se explica la historia del Palacio a través de las mujeres que han vivido en él.

De julio a septiembre comienza el buen tiempo y las visitas nocturnas. Un momento perfecto para disfrutar del verano y conocer el Palau Ducal desde otra perspectiva y contexto.

En julio y agosto destacan las actividades gastronómicas dentro de sus patios. El palacio organiza las conocidas ‘Catas de la Duquesa’ y ‘Cenas Borgianas’, dos actividades para adentrar al público en la época de los Borja mientras prueban diferentes vinos, cervezas y menús gastronómicos de primer nivel ambientados en la familia Borja.

Y para completar esta oferta, de octubre a junio, se realizan visitas teatralizadas ‘Visitando a los Borja’. Los grandes personajes del Palacio vuelven a su antiguo hogar para contarles su historia, en primera persona, a todos los visitantes que les quieran conocer.

Además de todo ello, el Palau Ducal acoge diferentes exposiciones y eventos a lo largo del año, siendo este un punto de referencia en la ciudad de Gandia.

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Un lugar repleto de historia por el que han pasado grandes duques y duquesas. Una familia que revolucionó el mundo de la Iglesia y la burguesía, que atrajo hasta la ciudad a grandes artistas de su época para llenarla de obras de arte y arquitectura que a día de hoy se pueden contemplar.

El Palau Ducal de Gandia es, sin duda, una parada obligatoria para todo aquel que visite la ciudad. Un lugar donde conocer la historia de una ciudad y poder comprender, un poco más, la vida y las costumbres de los suyos.

Su historia comenzó hace 700 años, en el siglo XIV. El Palau Ducal era propiedad de duques reales, pertenecientes a la Corona de Aragón. El primer duque real de Gandia, Alfonso el Viejo, fue el encargado de convertir un antiguo caserón, perteneciente a la Corona, en el gran palacio que sería residencia de los siguientes duques. Su hijo, Alfonso el Joven, murió sin descendencia y años después, en el 1485 el cardenal Rodrigo de Borja (futuro papa Alejandro XVI) compró el ducado.

El principio de la historia de los Borja como duques de Gandia fue algo difícil. Su primer duque, Pedro Luís, murió de manera prematura sin descendencia, por lo que el ducado pasó a manos de su hermano Juan Borja, quien tampoco tuvo mucha suerte.

Juan murió asesinado en Roma pero, contra todo y todos, su mujer María Enríquez se enfrentó a su suegro, el Papa Alejandro VI (Rodrigo Borja), para regentar el ducado hasta que su hijo tuviese la edad adecuada para ser Duque de Gandia.

Sin duda, esta fue una elección difícil para una mujer en el siglo XVI, pero muy beneficiosa para el ducado y la ciudad. En sus años como regente, María Enríquez llevó al ducado a su época de esplendor y fue una gran mecenas. Gracias a ella, la ciudad cuenta con grandes obras arquitectónicas como la segunda fase constructiva de la Colegiata de Gandia, además de otras grandes obras artísticas.

Tras ella, la familia Borja tuvo once duques (barones) que fueron viviendo altibajos en el ducado. El último de ellos, Luís Ignacio Francisco de Borja (s. XVIII), falleció sin descendencia y el ducado se fue heredando a diferentes familias hasta que pasó a manos de los duques de Osuna. Esta familia, que se encontraba inmersa en una gran crisis económica y, además de no vivir en el Palacio, comenzó a vender sus pertenencias.

Por lo que en el año 1890 la Compañía de Jesús, a la que perteneció Francisco de Borja -III General de la Compañía de Jesús, IV Duque de Gandia y santo desde 1671-, adquirió el palacio en subasta para ser restaurado y habilitado para convertirlo en noviciado, residencia y colegio de jesuitas.

En su interior se encuentran auténticas joyas vinculadas a diferentes personajes de su historia. Estos son algunos de los salones que destacan del Palau Ducal:

El salón de Coronas: un repaso por la vida de San Francisco de Borja

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Sin duda el Salón de Coronas es la sala del Palau Ducal de referencia. Una de las más importantes y la más relacionada con el IV Duque, Santo y patrón de Gandia, Francisco de Borja.

Aunque el Palacio en general -y la historia de Gandia- está altamente relacionada con San Francisco por todo su recorrido e importancia, lo cierto es que esta sala es la que más habla de él.

Se trata de una sala que mandó decorar el propio Francisco de Borja al estilo mudéjar y fue utilizada como sala de audiencias y juicios. Destaca de ella la cerámica, pues es de tradición sevillana con azulejos de “arista”, con relieve, muy diferentes a la cerámica valenciana del resto de estancias.

Los visitantes podrán encontrar en esta sala ocho grandes pinturas de Martín Coronas de principios del s. XX. En ellas se representan diferentes escenas del a vida de Francisco de Borja: desde su bautizo, pasando porla muerte de la emperatriz Isabel de Portugal, esposa de Carlos I, hasta su marcha a Roma para ingresar en la Compañía de Jesús.

Capilla neogótica: un recuerdo a la Compañía de Jesús

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En las inmediaciones del Salón de Coronas se encuentra una de las salas más sorprendentes del Palacio por la decoración de su techo. En sus inicios, esta capilla era el despacho de los duques, donde se firmaban y redactaban los documentos pertinentes de aquello que se había decidido en la sala de audiencias y juicios.

Tras la adquisición del palacio por la Compañía de Jesús, sus integrantes decidieron convertir este despacho en una capilla neogótica en honor a San Francisco de Borja. De esta capilla, realizada por los hermanos Martín Coronas y Orriols destaca la gran bóveda estrellada que imita al cielo y su rosetón.

Oratorio: el lugar de María Enríquez

El Palau Ducal de Gandia: casa, esplendor y santidad de los Borja 9

Si se puede vincular directamente alguna de las salas del palacio con la mujer que llevó a lo alto el ducado de Gandia, sin duda es el Oratorio. Se trata de una pequeña sala que mandó a construir ella y que todavía conserva sus grisallas renacentistas del s.XVI atribuidas a Filippo de San Leocadio, hijo del pintor Paolo de San Leocadio.

De ella también destaca el suelo de marquetería y sus ángeles en el techo, trabajos realizados por la reforma que llevaron a cabo los Jesuitas a finales del siglo XIX.

Salón de águilas: un lugar de apariencias

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Una construcción del s. XVII realizada por los duques Borja. Se trata de las primeras intervenciones barrocas del palacio en la que destaca su cornisa de yeso dorado decorada con águilas.

Este salón se reformó con el fin de habilitarlo para que la familia ducal y sus invitados pudieran observar lo que acontecía tanto dentro del Palau (patio de Armas) como fuera (plaza del Duque), como si de un palco se tratase. Además, para demostrar a la ciudadanía el interior de este espacio, cambiaron las ventanas por balcones e incorporando un falso techo 1,5 metros más bajo que el original.

En ese momento, el ducado no pasaba por el mejor momento, pero era imprescindible en esa época aparentar una buena situación económica y riqueza. Por ello, abrieron balcones y bajaron el techo para que la ciudadanía pudiera ver desde el exterior la gran ostentación y riqueza del lugar. Lo que no sabían era que toda esa decoración dorada es yeso.

Galería dorada: la gran propaganda de los Borja

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Sin duda, la Galería dorada es la joya del palacio. Es uno de los elementos referente en la arquitectura barroca valenciana por su gran decoración arquitectónica y artística. Esta galería fue construida por el X Duque de Gandia, Pascual Francisco de Borja, para conmemorar la canonización de San Francisco de Borja, en el año 1671.

Se trata de una gran estancia formada por cinco salas contiguas separadas por pórticos de madera tallada que se podían abrir para acoger grandes bailes. Cada una de las salas cuenta con un lienzo pintado sobre óleo en los techos, todos ellos realizados por Gaspar de la Huerta.

En los techos que decoran los cinco salones de la Galería (Heráldico, decorativo, de la glorificación, de la Sagrada Familia, y del cielo y la tierra) se encuentran diferentes representaciones, desde el escudo genealógico de la familia, pasando por la glorificación de San Francisco de Borja, hasta una representación de los cuatro elementos que en la antigüedad formaron el universo: fuego, viento, agua y tierra, en contraposición con el cielo. Esta galería fue construida, además de por la glorificación de San Francisco de Borja, como un claro elemento propagandístico de la familia Borja.

Programación del Palau Ducal: 365 días al año

Tras conocer gran parte de la historia de este palacio, sólo queda visitarlo y sumergirse por todas esas -y más- estancias que transmiten historia. Para ello, el Palau Ducal de Gandia cuenta con una amplia programación, con diferentes actividades, durante todo el año.

A lo largo de todo el año, todo aquel que lo desee puede conocer más a fondo la historia del palacio a través de visitas guiadas, visitas con audioguía, actividad familiar con los más pequeños, visitas en grupo, y visitas didácticas para el alumnado de primaria y secundaria.

En el mes de marzo, el Palau Ducal se viste de morado para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. Para ello, a lo largo del tercer mes del año, se explica la historia del Palacio a través de las mujeres que han vivido en él.

De julio a septiembre comienza el buen tiempo y las visitas nocturnas. Un momento perfecto para disfrutar del verano y conocer el Palau Ducal desde otra perspectiva y contexto.

En julio y agosto destacan las actividades gastronómicas dentro de sus patios. El palacio organiza las conocidas ‘Catas de la Duquesa’ y ‘Cenas Borgianas’, dos actividades para adentrar al público en la época de los Borja mientras prueban diferentes vinos, cervezas y menús gastronómicos de primer nivel ambientados en la familia Borja.

Y para completar esta oferta, de octubre a junio, se realizan visitas teatralizadas ‘Visitando a los Borja’. Los grandes personajes del Palacio vuelven a su antiguo hogar para contarles su historia, en primera persona, a todos los visitantes que les quieran conocer.

Además de todo ello, el Palau Ducal acoge diferentes exposiciones y eventos a lo largo del año, siendo este un punto de referencia en la ciudad de Gandia.

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