/ 22 septiembre 2023

El fenómeno Kings League: ¿furor deportivo o triunfo del marketing?

El fenómeno Kings League: ¿furor deportivo o triunfo del marketing?

Las audiencias confirman que hay fenómeno, que el streaming representa la revolución y que Gerard Piqué sabe lo que hace. La llegada de la ya célebre Kings League, esa liga de fútbol siete llena de particularidades e influencers que está pensada para ser emitida en redes sociales, ha supuesto un cambio de paradigma a la hora de entender el deporte rey. En la primera de sus temporadas, que tuvo lugar entre los meses de enero y marzo, las cifras rompieron todos los moldes: se produjo una media de seiscientos mil espectadores por jornada a través de Twitch, llegando incluso a picos de hasta dos millones en los duelos de mayor atractivo. El éxito mediático llega a plataformas de apuestas deportivas y casas de apuestas como Time2play.com, donde ya es posible encontrar un ranking con las mejores casas de apuestas que cubren el torneo.

Creada por la empresa Kosmos y presidida por el exjugador del Barça con el arropo de Ibai LLanos, la Kings League es en estos momentos la competición de moda, gracias en gran medida a que en ella intervienen streamers de primer nivel y un buen puñado de antiguos futbolistas de renombre. De hecho, personalidades como Iker Casillas, Kun Agüero, Juan Guarnizo, TheGrefg o Gerard Romero, entre otros, ocupan plaza de presidente en algunos de los equipos implicados. De igual modo, la presencia de celebridades llega hasta el césped, donde se han dejado ver, de manera ocasional, figuras como Ronaldinho, Chicharito, Raúl Tamudo, Saviola o Pirlo, por citar sólo algunos ejemplos.

Con tanta cara conocida de por medio no resulta extraño que el seguimiento del torneo esté siendo masivo. No en vano, cabe destacar que a la Final Four de la campaña pasada, que se celebró en el Camp Nou, asistieron noventa y dos mil personas, además de otros dos millones de aficionados que siguieron el espectáculo a través de internet. Estos últimos partidos fueron los únicos que se disputaron en un gran estadio, tal y como se hará en el desenlace de esta temporada, que se llevará a cabo en el Cívitas Metropolitano. El resto de las jornadas se vienen celebrando en un pabellón del puerto de Barcelona, el Cupra Arena, al que tan sólo asisten unas trescientas personas cada domingo, y siempre por invitación.

Más allá de que la afición por el deporte permanezca en la base de todo, el triunfo del marketing es una de las claves que explican los buenos números que se vienen cosechando. El modelo de negocio de la Kings League difiere notablemente del que nutre a otras ligas convencionales, y es que en este caso el capital inversor proviene sobre todo de los patrocinios. Teniendo en cuenta que la competición garantiza una gran visibilidad a sus anunciantes, empresas como InfoJobs, Cupra, Adidas, Spotify, Simyo, Grefusa o Mahou están funcionando como principales fuentes de ingresos. Se trata de una fórmula que no necesita de la venta de derechos televisivos para obtener rédito económico.

El otro gran atractivo que plantean Piqué y los suyos apunta al formato de la competición, que se ocupa de modelar el fútbol siete hasta convertirlo en un artefacto más divertido, más constante, más cercano al show. Para empezar, cada campaña está compuesta por doce equipos que se enfrentan entre sí a lo largo de una fase regular de once jornadas, por lo que en cuestión de tres meses -playoffs, semifinales y final mediante- es posible conocer el nombre del campeón. Esta rapidez se ve también reflejada en cada partido, que está formado por dos tiempos de veinte minutos cada uno, siempre en favor de aportar el dinamismo y la fluidez que los caracterizan.

En esta misma sintonía se mueven las palabras del propio CEO de la Kings League, Oriol Querol, que tiene claro que, aunque el fútbol sea una casilla de salida especialmente sólida, el acierto reside en el hecho de que estén sucediendo cosas constantemente: “No hay ni medio minuto de descanso en siete horas de stream». Es justo esta receta de entretenimiento la que se perpetúa gracias a la variación que experimenta aquí el reglamento tradicional. Ejemplos no faltan: si hay empate, el choque se resuelve con una tanda de penaltis se lanzan al estilo de la Mayor League Soccer en la década de los noventa; las sustituciones son ilimitadas; las tarjetas amarilla y roja suponen dos y cinco minutos de expulsión respectivamente; y además existen cartas de armas secretas que cada equipo elige antes de cada encuentro y que puede usar sólo una vez durante el tiempo reglamentario para aventajar a su rival.

El próximo veintinueve de julio se conocerá el ganador de este segundo split, que de momento encara los cuartos de final manteniendo sus cifras de audiencia. Con este buen estado de forma, Piqué ya ha anunciado que en 2024 la liga tiene previsto extenderse a lugares como América, Brasil, Francia e Italia.

Las audiencias confirman que hay fenómeno, que el streaming representa la revolución y que Gerard Piqué sabe lo que hace. La llegada de la ya célebre Kings League, esa liga de fútbol siete llena de particularidades e influencers que está pensada para ser emitida en redes sociales, ha supuesto un cambio de paradigma a la hora de entender el deporte rey. En la primera de sus temporadas, que tuvo lugar entre los meses de enero y marzo, las cifras rompieron todos los moldes: se produjo una media de seiscientos mil espectadores por jornada a través de Twitch, llegando incluso a picos de hasta dos millones en los duelos de mayor atractivo. El éxito mediático llega a plataformas de apuestas deportivas y casas de apuestas como Time2play.com, donde ya es posible encontrar un ranking con las mejores casas de apuestas que cubren el torneo.

Creada por la empresa Kosmos y presidida por el exjugador del Barça con el arropo de Ibai LLanos, la Kings League es en estos momentos la competición de moda, gracias en gran medida a que en ella intervienen streamers de primer nivel y un buen puñado de antiguos futbolistas de renombre. De hecho, personalidades como Iker Casillas, Kun Agüero, Juan Guarnizo, TheGrefg o Gerard Romero, entre otros, ocupan plaza de presidente en algunos de los equipos implicados. De igual modo, la presencia de celebridades llega hasta el césped, donde se han dejado ver, de manera ocasional, figuras como Ronaldinho, Chicharito, Raúl Tamudo, Saviola o Pirlo, por citar sólo algunos ejemplos.

Con tanta cara conocida de por medio no resulta extraño que el seguimiento del torneo esté siendo masivo. No en vano, cabe destacar que a la Final Four de la campaña pasada, que se celebró en el Camp Nou, asistieron noventa y dos mil personas, además de otros dos millones de aficionados que siguieron el espectáculo a través de internet. Estos últimos partidos fueron los únicos que se disputaron en un gran estadio, tal y como se hará en el desenlace de esta temporada, que se llevará a cabo en el Cívitas Metropolitano. El resto de las jornadas se vienen celebrando en un pabellón del puerto de Barcelona, el Cupra Arena, al que tan sólo asisten unas trescientas personas cada domingo, y siempre por invitación.

Más allá de que la afición por el deporte permanezca en la base de todo, el triunfo del marketing es una de las claves que explican los buenos números que se vienen cosechando. El modelo de negocio de la Kings League difiere notablemente del que nutre a otras ligas convencionales, y es que en este caso el capital inversor proviene sobre todo de los patrocinios. Teniendo en cuenta que la competición garantiza una gran visibilidad a sus anunciantes, empresas como InfoJobs, Cupra, Adidas, Spotify, Simyo, Grefusa o Mahou están funcionando como principales fuentes de ingresos. Se trata de una fórmula que no necesita de la venta de derechos televisivos para obtener rédito económico.

El otro gran atractivo que plantean Piqué y los suyos apunta al formato de la competición, que se ocupa de modelar el fútbol siete hasta convertirlo en un artefacto más divertido, más constante, más cercano al show. Para empezar, cada campaña está compuesta por doce equipos que se enfrentan entre sí a lo largo de una fase regular de once jornadas, por lo que en cuestión de tres meses -playoffs, semifinales y final mediante- es posible conocer el nombre del campeón. Esta rapidez se ve también reflejada en cada partido, que está formado por dos tiempos de veinte minutos cada uno, siempre en favor de aportar el dinamismo y la fluidez que los caracterizan.

En esta misma sintonía se mueven las palabras del propio CEO de la Kings League, Oriol Querol, que tiene claro que, aunque el fútbol sea una casilla de salida especialmente sólida, el acierto reside en el hecho de que estén sucediendo cosas constantemente: “No hay ni medio minuto de descanso en siete horas de stream». Es justo esta receta de entretenimiento la que se perpetúa gracias a la variación que experimenta aquí el reglamento tradicional. Ejemplos no faltan: si hay empate, el choque se resuelve con una tanda de penaltis se lanzan al estilo de la Mayor League Soccer en la década de los noventa; las sustituciones son ilimitadas; las tarjetas amarilla y roja suponen dos y cinco minutos de expulsión respectivamente; y además existen cartas de armas secretas que cada equipo elige antes de cada encuentro y que puede usar sólo una vez durante el tiempo reglamentario para aventajar a su rival.

El próximo veintinueve de julio se conocerá el ganador de este segundo split, que de momento encara los cuartos de final manteniendo sus cifras de audiencia. Con este buen estado de forma, Piqué ya ha anunciado que en 2024 la liga tiene previsto extenderse a lugares como América, Brasil, Francia e Italia.

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