Y pasó lo inesperado. Mientras que desde el madridismo lo que se esperaba era un pinchazo del Barcelona, este pasado sábado ocurrió todo lo contrario. Fue el Real Madrid el que dejó escapar la Liga. Son 4 puntos y dos partidos. Mucha casualidad sería que el conjunto culé dejase escapar la competición liguera.

Partido de los raros en el Bernabéu. Un Real Madrid volcado en la portería de Alves, y estrellando 3 balones en la madera, vería como en menos de media hora el Valencia, con dos tiros a puerta, anotaría dos goles. La Liga se esfumaba y parecía que volvería tocar apelar a la heroica. Además a esto había que sumarle que Kross se tuvo que marchar del terreno de juego. Mucho castigo en tan pocos minutos. Pitada más que sonora en el Bernabéu, sobre todo con un jugador en particular, el de siempre: Casillas.



No era el ambiente más idóneo para tratar de remontar dos goles. Casi al final de la primera parte, parecía que la suerte volvería a estar del lado de los blancos. Penalti. Cristiano, mejor lanzador de penaltis, frente a Diego Alves, el «parapenaltis». Un gol que hubiese cambiado el estado anímico de ambos conjuntos, sino hubiese porque  Alves fue el que ganó la batalla a Cristiano, que vería como de nuevo  el gol estaría esquivo durante los 90 minutos de partido.

Cambio de laterales en la segunda parte. Coentrao y Arbeloa fueron un auténtico coladero. Es verdad que el Real Madrid no dejó de pelear durante la segunda mitad, lo intentaba una vez tras otra hasta que Pepe inició la remontada, con un imponente cabezazo tras un córner. El Bernabéu despertó, no con Iker, al que seguían pitando cada vez que tocaba el balón. Los que hoy le pitan, hace poco coreaban su nombre y celebraban la Décima. Incongruencias del fútbol. Alguien que ha dado tanto y que cuando más necesita a su público, le dan la espalda. Es muy fácil estar en las buenas.

El partido siguió igual, aunque el Valencia no renunciaría a tener más ocasiones para sentenciar el encuentro. Poco apareció durante el partido, pero cuando más se le necesitó, ahí estaba. Hablo de Isco. Él se lo guisó, él se lo comió. Un potente disparo a la escuadra pondría las tablas al marcador. La remontada estaba a tiro de piedra. Pero nunca llegaría. Una última jugada que pudo haberlo cambiado todo, sería anulada por falta de Sergio Ramos. El Real Madrid, aunque no definitivamente, solo opta a levantar la orejona. Las sensaciones no son malas antes de la semifinal de Champions de este miércoles. Pero todo puede pasar. Solo pido una cosa: El Bernabéu tiene que ser una auténtica olla a presión para los italianos. Los jugadores, estoy seguro, que harán el resto.
 




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