Se hace raro en un tiempo que los niños sufren todo tipo de calamidades, que un director como Julio Medem dedique su última película ma ma, a la defensa de la vida. Para ello se ha tenido que envolver en un proceso de producción a dos, con Penélope Cruz alma mater de esta película y el director vasco decidido a romper con la imagen extravagante y singular de su carácter femenino. Casi todo el mundo, se fijará en la interpretación de Penélope, pues aparece dispuesta a hacer con todas las escenas, dejando a los hombres como meras comparsas, en una historia que da muestras de irrealidad. Aunque, no la magia provocativa acostumbrada en el cine de Medem.

Dramón. Si bien la feminidad es un tema predefinido en su cine, Medem se aleja de las ramificaciones personales y las imágenes oníricas toman un cariz demasiado evidente, que hace de ma ma un retrato elevado al cuadrado de los vaivenes emocionales por los que pasa una sufrida madre. Por lo tanto, todo parece evolucionar en la película hacia la irrealidad basada en hechos reales, como un telefilm que trata de buscarte el corazón en todo momento. Creo que sin conseguirlo, debido al ´buenismo` instalado en la mayoría de escenas, pero que otorga a la actuación de Penélope Cruz un vehículo deseado para el lucimiento.



Corazón. Aquí es dónde está la parte más crítica del filme ma ma, pues aunque resulta evidente que se trata de un homenaje a todas las madres, no vemos trazas de verosimilitud con la enfermedad. Sino un desafío constante de las emociones, intentando impregnar de positivismo a los efectos terribles que produce el cáncer. Sin embargo, parece subyacer una especie de crítica a la ciencia, cuando evidentemente es el motor al que deberíamos destinar todo el esfuerzo social para acabar con la lacra de esta condena. Estoy de acuerdo en que sobran determinadas secuencias resolutivas en el interior humano de este guión del propio director, demasiado volcado en vidas destrozadas por diferentes causas emotivas. Incluidas en todas la familias presentes.

Pezón. Es la segunda parte del título, la mama como personaje principal que evoluciona junto a los matices del personaje principal y su deterioro físico (increíblemente nunca moral), convirtiéndose en una especie de terror que amenaza la estabilidad de una familia, ya de por sí excesivamente castigada. También la obsesión del género masculino, desde la infancia, por mantener la imagen maternal completa en nuestro recuerdo y la interpretación de los sueños de Sigmund Freud. Pero, el argumento poco tiene que desarrollar complejos de Edipo, más bien la dramatización de la mujer sintiendo frustración ante la pérdida de su completa feminidad, frente a un hombre que se olvida con frecuencia de la responsabilidad en la paternidad.

Balón. ma ma no entiende de fútbol, pero si de la felicidad de un hijo que sueña con convertirse en ídolo del deporte, y por ello deberá luchar con su propio deseo, que la educación se basa en los aspectos artísticos y no el negocio del balón. Luego, sería una contradicción evadir la enseñanza dentro de los límites deportivos y económicos. Por otro lado, tenemos la imagen del proyecto en el trabajo de Luis Tosar, además ojeador de futuras estrellas balompédicas, pero enfrascado en su creencia religiosa. No sé, si es mala idea, desprender que un trabajador del Real Madrid se pase el día rezando, pues yo soy seguidor de este equipo y no tengo nada que ver con la religión, ni pienso que sea necesaria la diferencia de personalidades en esta atípica pareja.

Canción. Esto es otra pincelada del Medem, para identificar una cierta esperanza en la lucha, en cambio, en ma ma se vuelve un arma arrojadiza contra el espíritu emocional. Ya que desprende una absoluta falta de realismo, el hecho de buscar un personaje o espejo que refleje los sentimientos de la madre enferma. Digamos que es la estratagema para hacer sacar una sonrisa del mundo de sombras, como el gato de Cheshire que aparece o desaparece, cuando el argumento requiere de algún cambio drástico en los comportamientos. Además, canta apañado y como la imagen es de Asier Etxeandia queda mono.

Resolución. Es complicado calificar a la película, dependiendo de tus obsesiones enfermizas y las argumentaciones de interpretación. Se podría decir que todo se versa alrededor del rostro y el físico de Penelópe y sus esfuerzos para no defraudar a nadie, pero que la escasez de personajes hace que se encuentre más sola de lo que sería recomendable en la realidad. Y en el aspecto moral, cada uno, puede sentirse conmovido o sorprendido ante una decisión que sería elegida de manera individual, aunque resulte excesiva o ilusoria. Sin este episodio, no tendría sentido que el título de la película estuviera dedicado a las luchadoras madres y la pelea de la mujer contra el cáncer de mama. En definitiva, pasable maternidad con momentos de lagrimilla fácil.




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