El 40 por ciento de las quejas en las comunidades de propietarios se debe a los ruidos, según el Colegio Profesional de Administradores de Fincas de Madrid (CAFMadrid). En concreto, un 20 por ciento dice que el ruido es causado por otros vecinos, un 15 por ciento opina que es por el deficiente aislamiento acústico que tienen las viviendas, y un 5 por ciento dice que es debido a instalaciones defectuosas como ascensores o desagües en mala conservación.

Las obras en viviendas son uno de los principales focos de ruidos, aunque las ordenanzas municipales regulan los niveles y horarios permitidos. Otra fuente de conflicto entre vecinos son las mascotas.



Los inquilinos ruidosos, como es el caso de algunos pisos alquilados a estudiantes en zonas próximas a centros de estudio, también pueden llegar a ser una fuente de problemas de convivencia. En estos casos, el arrendador podría rescindir el contrato por actividades molestas, como lo contempla la Ley de Arrendamientos Urbanos, si se ha incluido una cláusula que haga referencia a este tipo de situaciones.

En cualquiera de estas situaciones, la primera vía para solucionar el conflicto es la del diálogo, pero si no se soluciona el propietario debe dirigirse al presidente de la comunidad para presentar una queja. Si prosiguen las molestias, la comunidad podrá entablar una acción de cesación, en base al artículo 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal relativo a actividades molestas.

CAFMadrid ha recordado que si una vez presentada la demanda, la sentencia fuese estimatoria, el propietario infractor podría verse privado de su derecho al uso de la vivienda por un tiempo no superior a tres años, así como tener que afrontar en su caso una indemnización por daños y prejuicios.




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