/ 5 marzo 2021

MADRID.-El Thyssen recupera los orígenes del arte óptico a través de la obra «radical» del padre del ‘Op Art’, Victor Vasarely

MADRID.-El Thyssen recupera los orígenes del arte óptico a través de la obra «radical» del padre del ‘Op Art’, Victor Vasarely

MADRID, 6 (EUROPA PRESS)

El Museo Thyssen-Bornemisza acoge, hasta el 7 de septiembre, la exposición ‘Victor Vasarely. El nacimiento del Op Art’, una retrospectiva del que fue «el padre del arte óptico», con el fin de recuperar la obra de este artista «radical» que «rompió con lo establecido» para poner el arte «al servicio de la sociedad».

Así lo ha hecho saber el director artístico del museo, Guillermo Solana, en rueda de prensa con motivo de la inauguración de la muestra, este miércoles 6 de junio en Madrid. Las obras pertenecen al Museo de Bellas Artes de Budapest, a la Fundación Vasarely, y a colecciones privadas.

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Vasarely (Pécs, 1906- París, 1997) es una de las figuras «más destacadas» del arte abstracto geométrico. Según ha señalado, sus experimentos con estructuras espacialmente ambiguas y sus efectos en la percepción visual irrumpieron en el panorama artístico de la década de 1960 con la etiqueta del ‘Op Art’ dando origen a una tendencia «efímera» pero de «extraordinaria popularidad».

«Detrás de todo eso había un impulso radical. Vasarely aspiraba a ir más allá de los medios convencionales y convertir la producción artística en una interacción con el espectador», ha explicado para añadir que, asimismo, «tenía el afán de llevar el arte a las masas mediante la explotación de sus imágenes en «todos los medios accesibles».

Por ello, según ha relatado, no es de extrañar que en los años 60 y 70 «las reproducciones baratas de sus obras» estuvieran presentes tanto en la consultas como en las camisetas o las «mini faldas», cumpliendo con el objetivo que tenía el artista de «disminuir la distancia entre el arte y la vida».

Por su parte, el comisario de la exposición, Márton Orosz, ha explicado que «fue el carácter óptico y cinético» de su obra lo que le convirtió en pionero de la cuestión de la «desmaterialización de la obra artística». Es decir, en sus cuadros el «espectáculo» no está en el lienzo, si no en lo que se deriva de la interacción del espectador con él, y lo que se produce «en la retina».

«Es considerado una figura clave en el movimiento cinético. Utiliza el movimiento, la duración y el tiempo como expresión artística. Desde una sola perspectiva puedes ver una doble obra. Pero el sentido del movimiento que genera en la retina es como si la obra se metiera en nuestros propios ojos», ha explicado para resaltar «el efecto vibrante» de sus representaciones».

La muestra está organizada en ocho secciones siguiendo un orden cronológico que serían: ‘Periodo gráfico’, ‘Estudios precinéticos y Naissances’, ‘Belle-isle / Cristal / Denfert’, ‘Periodo Blanco y negro (Arte cinético)’, ‘Sistemas universales a partir de un alfabeto plástico’, ‘Algoritmos y permutaciones’, ‘Folclore planetario’ y ‘Múltiples’, con el objetivo de «centrar la muestra en el proceso de gestación de su obra».

Además, estas secciones van precedidas de un primer espacio dedicado a las ‘Estructuras Vega’, una se sus series «más conocidas y emblemáticas», realizada, según ha explicado, en la cumbre de su carrera y cuyo nombre deriva «de la estrella que más brilla en las noches estivales del hemisferio norte».

«Es una obra muy representativa puesto que representa sus principales características. Con ella se crea un ilusionismo óptico y la humanidad de abre al mundo de la ciencia», ha señalado para indicar que «llegó a considerar la física, y la teoría cuántica» como una «fuente de inspiración».

Según recalca, «todas su sobras son procesos emocionales imaginarios» caracterizados por contar con distorsiones cóncavas y convexas, completadas con sutiles cambios de color, que van a estar presentes en casi todo el recorrido de su trabajo.

En este contexto, ha destacado que muchas de sus propuestas fueron producidas e instaladas en el entorno urbano como en el campus de la Universidad Central de Caracas y edificios de Bonn, Essen, París y Grenoble.

«Con esto fue capaz de traducir las Utopías en vida real. Era un visionario con convicciones fuertes cuyo idealismo no eran meras palabras, sino que lo ponía en práctica», ha concluido.

Esta monografía del artista húngaro llega en un momento en el que «parece que por inercia se está recuperando el arte de la vida». Y es que, «siendo pura casualidad», tanto el centro de Pompidou, como el museo de Frankfurt, van a acoger, entre finales de este año y principios del próximo, una «gran retrospectiva» de vasarely, según ha informado Solana.

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