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Crees, no sé por qué, que la escritura se inventó para las letras.

Para escribir bellos poemas, bonitos cuentos, verídicas historias…

Otro error que ves a los 30.

La escritura se inventó para los números. Para las cifras.

Allá en Sumer. O antes.

La contabilidad. El comercio. El dinerito. El beneficio.

Las letras vinieron después. Siempre después.

Y así sigue. Aunque no lo parezca.

En realidad a nadie le importan un pimiento las letras.

Lo que importa a todo el mundo son LOS NÚMEROS.


Manuel Del Pino
Manuel del Pino es licenciado en Filosofía y Letras (Univ. de Granada, 1994). Publicó diversos artículos y varios ensayos. XIV Premio de Ensayo Becerro de Bengoa con La sonrisa de la esfinge (Dip. de Álava, 2002). Olivas negras, novela policíaca, Ed. Cuadernos del Laberinto, Madrid, 2012. Ha publicado relatos en las revistas digitales “Gibralfaro”, “Ariadna”, “Narrativas”, “Ánima Barda”, “Relatos Pulp”, “Palabras diversas” y “Entropía” (2012-13). Colaboró con la sección Aventuras de Lince en la revista “Arena y Cal”, Cádiz, 2012-14 y en el periódico digital “El Pulso”, de Madrid, con los relatos policíacos de “Carla” (2014-16). En 2017 participó en “Diario Siglo XXI” y en “Mundiario” con artículos breves. Ha publicado otras novelas en Amazon: Siniestra, Las aventuras de Víctor Lince, Carla. La conspiración de La Rosa Negra, Carla mortal, Carla y Shavi.

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