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Lo que le está ocurriendo a Pablo Iglesias es poco para lo que le podría suceder.

Y es que no se puede pasar de acampar en la Puerta del Sol a vivir en un chalé con lago. No se puede.

Ni se puede apoyar a los filoetarras o a los golpistas catalanes y querer ser Presidente del Gobierno de España.

Ni se puede entrar en una falsa dinámica de feminismo extremo mientras se sueña con azotar hasta sangrar a una periodista y se enchufa de portavoz a su nueva novia despidiendo a su ex pareja.

Ni se puede usar el “piolet político soviético” para acabar con todos los compañeros importantes del partido y esperar que nadie le traicione…

Lo raro es que a Pablo Iglesias no le hubieran traicionado antes.

Cómo será el tema que hay quien asegura que Iñigo Errejón es moderado…

Un moderado, por cierto, capaz de decir que «las colas en Venezuela son porque la gente tiene dinero para comprar»; «nuestra tarea es repetir a Lenin» o «Chávez vive, la lucha sigue»…


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