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Cincuenta metros cuadrados. Tercero sin ascensor. Interior. Cocina americana. Salón con sofá cama. Cerca de la M-30. Zona bien comunicada. Precio del alquiler: 900 euros al mes.

No estás leyendo el Idealista, pero podría ser. El precio de la vivienda sigue subiendo como la espuma (los “expertos” aseguraban que habría un estancamiento en el verano de 2018). Pero el problema no es que suba el precio de la vivienda, sino la perversión de un tema tan serio como la vivienda. ¿Qué fue de la dignidad humana?

En muchos casos, el ser humano saca su lado más voraz y despiadado por un puñado de euros. Y, suele coincidir, que son precisamente quienes no necesitan ese puñado de más. Otro ejemplo: alquiler de loft a pie de calle con amplio portón. Es decir, un garage con muebles. 750 euros al mes. No es una oferta inventada, es una oferta real que ya ha sido retirada.

Podemos pensar que la culpa es de Airbnb, pero sería un resumen muy simplista. Estamos ante un problema mucho más complejo y la sociedad y las instituciones no pueden ni deben quedarse de brazos cruzados.

Es evidente que se están vulnerando derechos y provocando un gran drama social. Son muchos (muchísimos) los que han tenido que abandonar el piso en el que vivían por la subida del alquiler por parte del casero. Estamos en un mercado en el que la relación entre el arrendador y el arrendatario está totalmente desequilibrada, con una situación de clara desventaja de una de las partes.

Dejemos de jugar a la ley de la oferta y la demanda, estamos hablando de un derecho fundamental. Obliguemos a las instituciones a que regulen el precio de la vivienda, con un control de alquileres.

Es el momento, vienen elecciones. Necesitamos politicos valientes. Vivir en Madrid debe ser una posibilidad real.


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