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Dicen que ‘la primavera, la sangre altera’, un refrán que para los alérgicos va mucho más allá, hasta incluso ‘hacerles la vida imposible’. Según apunta el último informe del comparador de seguros Acierto.com, casi 7 de cada 10 alérgicos afirman que su afección les impide llevar una vida normal.

Con la llegada de la primavera y el buen tiempo vienen también las alergias. Se trata de una desagradable realidad a la que muchos españoles ya han empezado a enfrentarse un año más. Un problema que afecta a más de 14 millones de personas en nuestro país y ante el que no existen grandes remedios. De hecho, en algunas ocasiones, la alergia es capaz de condicionar la calidad de vida de quien la padece, e incluso de ponerle en peligro.

De esos 7 de cada 10, un 60% afirma que le impide cumplir con sus obligaciones laborales como lo haría habitualmente, y 2 de cada 5 que conducir se vuelve más complicado. En los casos más graves, apunta este estudio, los alérgicos incluso se ven obligados a dejar de hacer vida social.

MÁS ALERGIA, MENOS PRODUCTIVIDAD

Si nos centramos en el aspecto laboral, observamos que más de la mitad de los trabajadores reducen su productividad como consecuencia de la alergia. Lo hacen hasta en un 13%. ¿Lo peor? Que la mayoría de ellos lo ignoran. Algunos de los síntomas que afectan directamente al trabajo son la somnolencia, el dolor de cabeza, el lagrimeo y la visión borrosa y los estornudos, sobre todo si estos últimos se producen en cadena y nuestro desempeño es manual, trabajamos frente al ordenador o ejercemos una profesión que requiere de focalizar la atención. Las alergias también disparan el absentismo y los accidentes laborales.

En cuanto a aquellos puestos que implican desplazarse en coche durante la jornada. La alergia puede mermar nuestro tiempo de reacción, sentidos y atención al volante en general. Unos síntomas que interfieren negativamente en la conducción y que incrementan el riesgo de sufrir un accidente. De hecho, una secuencia de estornudos equivale a recorrer más de 100 metros a ciegas, según los datos del también comparador de seguros de coche. Aunque depende de la velocidad a la que te desplaces.

Además, la conjuntivitis alérgica produce picor en los ojos, que nos lleva a frotarlos persistentemente para paliar la sensación de lagrimeo. Eso no hace más que irritarlos en mayor medida, menoscabando nuestra visión, un sentido clave en la carretera. También nos hace más sensibles a las luces y al sol, y puede aumentar la sensación de fatiga -no respirar ni descansar bien nos merman-. En definitiva una serie de dificultades de las que los propios alérgicos son conscientes. 

ESTE AÑO, PRIMAVERA SUAVE PARA LOS ALÉRGICOS

Los alérgicos a las gramíneas tendrán una primavera mucho más tranquila como consecuencia de las escasas lluvias de estos meses. Así lo ha confirmado la Sociedad Española de Alergología e Inmonulogía Clínica (SEAIC) en sus previsiones de las concentraciones de pólenes para la primavera.

Los niveles de polen se prevé que sean leves para los 7 millones de españoles que tienen alergia a las gramíneas, sobre todo los que viven en el centro y norte de España. Sin embargo, apuntan a que este ha sido un invierno duro para los alérgicos a las arizónicas, ya que en Madrid y Toledo se han alcanzado cifras por encima de los niveles de los últimos 25 años.

LA IMPORTANCIA DE ACUDIR AL MÉDICO

A pesar de las consecuencias, solo 2 de cada 10 afectados está siendo o ha sido tratado por un médico. ¿Qué hace el resto? O no se trata, se automedica, o recurre a las recomendaciones de sus allegados.

De hecho, la mayoría confía en las recomendaciones de su farmacéutico y prefiere acudir a él antes que al médico. Su objetivo es evitar las esperas propias de la Seguridad Social. En este punto un seguro médico puede resultar de gran ayuda -no solo te permitirá acudir a un profesional alergólogo, sino también a otros expertos en el sistema respiratorio y demás-.

Asimismo, debes saber que la mayoría de alergias son tratadas con antihistamínicos, cuyos efectos más habituales son la somnolencia y la disminución del estado de alerta y el retraso del tiempo de reacción. Todos ellos son muy relevantes en el trabajo y en la carretera.

RECOMENDACIONES PARA EVITAR LOS SÍNTOMAS GRAVES

También es importante considerar que el alérgeno puede encontrarse en el trabajo. Ante estos casos podemos poner en marcha varias medidas:

  • Inspeccionar el sitio de trabajo y procurar que se encuentre bien ventilada y tenga la humedad adecuada.
  • Asegurarse de que está limpia.
  • Solicitar un cambio de puesto -a otro en el que no se esté expuesto a la sustancia en cuestión-.
  • Otro punto básico será cumplir las medidas de seguridad de la empresa, leer las etiquetas de los productos antes de manipularlos, etcétera.

Sentarnos al volante con mayor seguridad también es posible:

  • Lávate la cara y los ojos antes de salir, y hazte con unas buenas gafas de sol con cristales antirreflejantes.
  • Prescinde de los ambientadores.
  • No fumes en el interior del habitáculo. Los conductores que lo hacen favorecen la evolución y el agravamiento del cuadro clínico rinosinusal. Por no hablar de las distracciones que hacerlo conlleva.
  • Consulta los niveles de polen: puedes hacerlo en la web de la Red Española de Alergología, e incluso existen apps específicas.
  • Circula con las ventanillas subidas
  • Aspira el coche regularmente y mantenlo limpio.
  • Comprueba los filtros y cámbialos si es necesario. El filtro antipolen, además, es uno de los que más suelen descuidarse. Sin embargo, estamos hablando de una pieza muy sencilla de sustituir. Hasta puedes hacerlo tú mismo.



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