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La vida está compuesta de fases y etapas, todas ellas marcadas por las decisiones que tomamos. A nivel financiero, la vida también se plantea como un ciclo en el que pasamos por distintos períodos que tienen sus consecuencias en el futuro. El Ciclo Financiero de la Vida se compone de tres grandes fases: la juventud, la etapa adulta y la madurez. Cada una de ella está marcada por las condiciones personales y sociales de cada persona. Sin embargo, lo que ocurre en cada una de estas etapas es determinante para el futuro y en el ámbito financiero las decisiones que tomamos son clave.

No se trata de hacerse ideas imposibles de futuro o tratar de controlar el futuro de la economía, sino de abordar una planificación y una estrategia financiera que te permita afrontar tus proyectos de presente y de futuro. Lo más importante es aprovechar la primera fase, la juventud, para ahorrar y planificar el futuro, sobre todo de cara a los posibles obstáculos e imprevistos que puedan surgir.

EL CICLO FINANCIERO DE LA VIDA Y SUS FASES

El Ciclo Financiero de la Vida se compone de tres fases: la juventud que está marcada por un entusiasmo mayor y por la inexperiencia. Es la etapa clave para dejar claro qué es lo que se espera del futuro. Es una etapa en la que aparecen algunos objetivos y proyectos, un máster en el extranjero, un viaje solidario, los primeros proyectos a nivel profesional y también personal… Todo son proyectos que pueden llevarse a cabo, pero sin perder de vista el futuro y la siguiente etapa. Para ello es interesante contar con alguien capaz de asesorarte para lograr la mejor gestión de tus finanzas y poder enfrentarte a los gastos presentes y futuros. Existen algunos asesores financieros, como los Family Bankers de Banco Mediolanum, que tratan te asesoran en la planificación de tus metas con anticipación y te apoyan para encontrar las mejores soluciones para cumplir con tus prioridades.

El fin no es otro que llegar a la segunda fase, la etapa adulta, con la posibilidad de seguir cumpliendo sueños y llevando a cabo proyectos en muchas ocasiones más grandes. Aunque también coincide con el momento en el que hay más posibilidades de dar con algunos obstáculos en el camino que solo podrán afrontarse si la etapa anterior se ha gestionado correctamente. Aunque durante este tiempo tampoco se debe dejar de pensar en el futuro y conviene planificar algunas cuestiones como la jubilación.

Finalmente, se llega a la fase de madurez, una fase en la que si las finanzas se han gestionado correctamente se recogerán los frutos del esfuerzo anterior y corresponde vivir con tranquilidad. Todo ello es posible siempre que se cuente con un buen asesoramiento. ¿En qué fase te encuentras? ¿Ya has planificado tu futuro?


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