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Por: Ana Márquez (EFE) /

Templo emblemático de la música en la capital desde hace 40 años, la Sala El Sol pretende seguir siendo un punto de encuentro para los melómanos al menos otros 40 años más.

Es raro que alguien que viva en Madrid no haya pisado al menos una vez la sala situada en el número 3 de la calle Jardines, en pleno centro de Madrid, a unos pasos de la Puerta del Sol.

La sala abrió sus puertas en 1979 y desde entonces han pasado por ella varias generaciones, ya sea para presenciar un concierto o para pasar una noche bailando al son de la música con el parpadeo rojizo de los neones y sus cortinas de satén, en un escenario de estilo cabaré diseñado por el creador de la sala Antonio Gascón, un arquitecto enamorado de la música.

La Sala El Sol fue testigo y referente de la denominada movida madrileña dado que vio nacer a algunos de los grupos más representativos de esa época como Radio Futura, Alaska o Nacha Pop.

Entre sus paredes se han celebrado conciertos de formaciones consagradas y de artistas emergentes que luego se posicionaron en el estrellato de las listas musicales como Pereza, y su escenario con estética de cabaret es la ubicación de videoclips de bandas como Extremoduro en su canción ‘So Payaso’.

«Si has llenado la Sala Sol ya estás en el camino musical», señala a Efe David Novaes, uno de los actuales dueños de la Sol junto a Miguel Calvete desde 2017, quienes también son dueños de Siroco, otra de las salas musicales referentes de la ciudad.

Novaes defienden que la Sala El Sol no quiere ser un resquicio de la historia musical de Madrid a través de su historia, sino que quiere ser el nexo entre los años ochenta y el panorama actual: «Queremos seguir en la vanguardia siendo respetuosos con nuestro legado pero sin dejar de mirar a los nuevos públicos».

«Algunos dicen que se han dejado allí el hígado o otros no recuerdan las noches pero todos siente la sala Sol», asegura Novaes, quien señala que la escenografía de unas escaleras de caracol bañadas por el color rojo hacia un recóndito sótano está en la mente de miles de personas, al igual que Fernando, el portero de la sala que se ha convertido en un «anfitrión» después de guardar la puerta durante más de treinta años.

Por su cuadragésimo cumpleaños, los responsables de la sala no solo han preparado las velas, también una serie de eventos y conciertos para celebrar la historia de la música y su futuro que se extenderá durante cuatro meses.

Música en directo -con grupos como Los Secretos, quienes dieron su primer concierto en la sala- , sesiones de clubbing o una exposición fotográfica que forrará su mítica escalera de caracol con instantáneas de más de una veintena de fotógrafos como Miguel Trillo o Paco Manzano pero esto es solo un aperitivo de lo que se avecina en la Sala Sol.

El día 11 de septiembre será el pistolazo de salida del cumpleaños con la actuación del grupo Tulsa y el 18 de septiembre, la sala hará una jornada de puertas abiertas gratuita con un repertorio de rock clásico de ‘Wyoming y Los Insolventes’ y ‘DJ set’, a cargo de Joaquín Reyes.

Un total de 31 conciertos de rock and roll, soul y blues, estilos que han sido su principal seña de identidad, ha programado la sala, que acogerá además nuevos movimientos desde la experimentación, con una sesión de música electrónica en su vertiente más orgánica y analógica que se celebrará el 20 de septiembre.

La Sala El Sol se ha ido consolidando en estos 40 años como uno de los locales de música en directo con más solera de Madrid, y, para el gozo de melómanos, así debería seguir siendo al menos otros cuarenta años.


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