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España es, indudablemente, una tierra elegida para la producción vinícola. Desde la Ribera del Duero a La Rioja, pasando por el Priorat o El Bierzo, son decenas las regiones que, sea cual sea su variedad de uva, producen excelentes caldos que son deleite de millones de amantes de esta exquisita bebida tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Ahora bien, ya que nos acercamos a la época de la vendimia, conviene recordar que la Comunidad de Madrid es también una zona privilegiada para la elaboración de vino. Prueba de ello es que, sólo en 2018, se produjeron en la región más de 115 mil hectolitros de vino, comercializándose un número superior a los cuatro millones de botellas.

Los vinos de Madrid están amparados con el reconocimiento de la denominación de origen “Vinos de Madrid” desde el año 1990, pero hace siglos que los campos de la región se engalanan con los preciosos colores de las vides. Se estima de hecho que las primeras plantaciones podrían remontarse a la época de la ocupación romana, si bien no hay documentos que dan fe de la existencia de estos cultivos hasta el siglo XII. Como decimos, no fue hasta bien entrada la pasada centuria cuando se empezó a tomar conciencia del tesoro en forma de fruta que teníamos, y desde ese mencionado año 1990 la «industria» enológica en la Comunidad de Madrid no ha dejado de crecer.

En la actualidad se cultivan en Madrid 16.000 hectáreas de viñedo repartidas en 70 municipios, siendo más de tres mil los viticultores que trabajan esas tierras. Entre todos crean este magnífico producto del cual se exporta entre un 20 – 25 % al extranjero, principalmente a Estados Unidos (el 63 % del total), Alemania y China. 2018 fue un año de récords con 2,3 millones de euros facturados en exportaciones y, como se señalaba al principio, 4 millones de botellas comercializadas fruto de los 16,1 millones de kilogramos de uva cosechada, hasta un 62 % más que en la campaña de 2017.

Obviamente, no todos los terrenos son aptos para el cultivo y son sólo 4 las subzonas de producción, muy delimitadas, teniendo cada uno de ellas diversas particularidades debido a su suelo y a su climatología: Arganda, Navalcarnero, San Martín de Valdeiglesias y, desde marzo de 2019, El Molar, la única al norte de la región. Arganda es la mayor de ellas, representando casi un 50 % de las viñas registradas, con predominancia de las uvas malvar (blanca) y tempranillo (tinta). La segunda en cuanto a superficie es San Martín de Valdeiglesias, donde las principales variedades de uva son albillo real (blanca) y garnacha tinta. Ésta última es asimismo el tipo de uva predominante en Navalcarnero, donde apenas hay producción de blancos. En El Molar, las dos variedades predominantes son garnacha para el tinto y malvar para el blanco.

Muchos son ya los restaurantes y vinotecas que incluyen referencias de vinos madrileños en sus cartas, conscientes de la pujante demanda y su indiscutible calidad. No en vano, cinco vinos de la DO Vinos de Madrid fueron galardonados en el prestigioso Concurso Internacional Bacchus 2019, seleccionados a ciegas de entre los 1.650 vinos participantes de 15 países.Del mismo modo, también está floreciendo el enoturismo en la región, con la posibilidad de acudir a algunas bodegas donde es posible realizar catas de los diferentes vinos, visitar los viñedos o ser testigos directos de los procesos de elaboración y crianza.

Madrid es la única capital de un país que da nombre a una denominación de origen de vino, así que por algo será. En vuestra próxima cena, vino de Madrid.


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