Foto: © EFE/ Juan Carlos Hidalgo
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El Ayuntamiento de Madrid quiere «erradicar» las pintadas vandálicas de la capital y para ello incrementará los recursos para su limpieza y endurecerá además las sanciones por una infracción de la ordenanza tipificada como leve y que actualmente conlleva multas de hasta 750 euros.

El delegado de Medio Ambiente y Movilidad de la capital, Borja Carabante, ha adelantado esta medida, con la que quiere acabar con las pintadas, que «deterioran sin ninguna duda el mobiliario y los edificio» y por ello las combatirá desde «todos los frentes», mejorando su limpieza «y por supuesto endureciendo las sanciones».

El concejal del PP, de quien dependen la limpieza y la gestión de residuos, se marca como objetivo que Madrid esté «tan limpia como merece» y recupere la imagen que tenía en años anteriores, incrementando el presupuesto de contratos que sustituirán en 2021 a los que suscribió la exregidora Ana Botella en 2013 recortando el gasto.

El responsable de Medio Ambiente en el equipo del alcalde José Luis Martínez-Almeida aboga por poner en contexto la decisión de «reducir el presupuesto para cuadrar las cuentas», porque entonces no existía un superávit de 1.000 millones de euros como ocurre ahora, sino «un déficit de cientos de millones de euros».

Por eso, el Consistorio madrileño gastará más y ahora analiza si cambia el modelo de contratos integrales, que por ejempló unió la limpieza con las zonas verdes y separó la gestión de los residuos.

«Estamos haciendo las piezas del puzzle para ver cuál es la mejor solución», señala el delegado.

TRABAJOS COMUNITARIOS

Carabante tiene previsto mantener y a ampliar el proyecto de la exalcaldesa Manuela Carmena que permitía que los madrileños multados por orinar en la calle pudiesen hacer trabajos comunitarios en lugar de pagar una sanción económica.

«Muchas veces conciencia más el dedicar horas de trabajo a esto que el pagar una pequeña o moderada sanción», señala Carabante, que admite la complicación de perseguir este tipo de conductas es «complicada» porque «es muy difícil identificar y pillar a alguien» y aboga por concienciar para que los ciudadanos mantengan Madrid «más limpio y más habitable».

Algo que a su juicio se está logrando por ejemplo en la recogida de excrementos de las mascotas, para la que el Ayuntamiento reparte 82 millones de bolsas de basura al año para una población de 280.000 perros.

VALDEMINGÓMEZ

Entre los retos del delegado figura también la gestión de los residuos y de la planta de Valdemingómez, donde revisará la estrategia de residuos de Ahora Madrid, que está recurrida por el Gobierno autonómico, con el que Carabante quiere ir de la mano porque «no se entiende que el Ayuntamiento y la Comunidad tengan estrategias de residuos absolutamente contradictorias».

El delegado negocio con la Comunidad de Madrid y la Mancomunidad del Este la «mejor solución» ante el cierre del vertedero de Alcalá, que gestiona 200.000 toneladas de basura al año, mientras los vecinos de la capital se niegan a que Valdemingómez reciba más residuos.