/ 17 enero 2022
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«La Sierra Pobre» es la más rica

«La Sierra Pobre» es la más rica

La Sierra Norte de Madrid es uno de los lugares más espectaculares y especiales de toda la Comunidad. Cuarenta y dos municipios, entre ellos los más despoblados de la región, que luchan por seguir vivos sumergidos en un paisaje que sorprende a todo el que se arranca los prejuicios que durante décadas han rodeado a la mal llamada «Sierra Pobre» y se atreve a escaparse cerca para descubrir la paz, la belleza y la magia de sus paisajes.

Porque la Sierra Norte tiene poco que ver con la Sierra Oeste, la más conocida, la sierra por excelencia. Los municipios de la Sierra Norte son mucho más pequeños y, sí, por qué no decirlo, mucho más especiales. Peñalara, la montaña más alta de la Comunidad, el río Lozoya y todos sus embalses, incluso un hayedo, el más meridional de Europa. Imagínate tener un paisaje que parece sacado de los mismísimos Alpes como La Isla en Rascafría, poder escuchar la naturaleza en estado puro, respirar aire limpio a más de 2.200 metros de altitud en El Nevero, pasear solo por un camino, sin ruidos, sin cientos de personas a tu alrededor y llegar a una cascada única, como la Chorrera de los Litueros.

Pero no basta con llegar, ver y marchar, para entender que no es la «Sierra Pobre», sino que es uno de los lugares más ricos de Madrid, tienes que integrarte, tienes que quedarte e impregnarte de su vida. Para comprobar que no son pueblos pobres, abandonados y envejidos. Son pueblos en los que la historia se respira en sus calles y en rincones como El Monasterio de Santa María de El Paular o la muralla medieval de Buitrago del Lozoya o las enormes rocas graníticas que llevan echadas bajo La Cabrera millones de años.

Pueblos en los que hay que pararse a escuchar, observar y comprobar que, si quienes tienen que hacerlo se preocuparan por garantizar que se pudiera vivir allí como en cualquier otra zona de la Comunidad, nunca más sería la sierra vacía, abandonada y envejecida.

Porque cuando hablas de la Sierra Norte siempre te preguntan si es «la otra Sierra» o la «Sierra Pobre». Pero para pobres los que no han tenido el privilegio de conocerla y de vivirla.

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La Sierra Norte de Madrid es uno de los lugares más espectaculares y especiales de toda la Comunidad. Cuarenta y dos municipios, entre ellos los más despoblados de la región, que luchan por seguir vivos sumergidos en un paisaje que sorprende a todo el que se arranca los prejuicios que durante décadas han rodeado a la mal llamada «Sierra Pobre» y se atreve a escaparse cerca para descubrir la paz, la belleza y la magia de sus paisajes.

Porque la Sierra Norte tiene poco que ver con la Sierra Oeste, la más conocida, la sierra por excelencia. Los municipios de la Sierra Norte son mucho más pequeños y, sí, por qué no decirlo, mucho más especiales. Peñalara, la montaña más alta de la Comunidad, el río Lozoya y todos sus embalses, incluso un hayedo, el más meridional de Europa. Imagínate tener un paisaje que parece sacado de los mismísimos Alpes como La Isla en Rascafría, poder escuchar la naturaleza en estado puro, respirar aire limpio a más de 2.200 metros de altitud en El Nevero, pasear solo por un camino, sin ruidos, sin cientos de personas a tu alrededor y llegar a una cascada única, como la Chorrera de los Litueros.

Pero no basta con llegar, ver y marchar, para entender que no es la «Sierra Pobre», sino que es uno de los lugares más ricos de Madrid, tienes que integrarte, tienes que quedarte e impregnarte de su vida. Para comprobar que no son pueblos pobres, abandonados y envejidos. Son pueblos en los que la historia se respira en sus calles y en rincones como El Monasterio de Santa María de El Paular o la muralla medieval de Buitrago del Lozoya o las enormes rocas graníticas que llevan echadas bajo La Cabrera millones de años.

Pueblos en los que hay que pararse a escuchar, observar y comprobar que, si quienes tienen que hacerlo se preocuparan por garantizar que se pudiera vivir allí como en cualquier otra zona de la Comunidad, nunca más sería la sierra vacía, abandonada y envejecida.

Porque cuando hablas de la Sierra Norte siempre te preguntan si es «la otra Sierra» o la «Sierra Pobre». Pero para pobres los que no han tenido el privilegio de conocerla y de vivirla.

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Porque la Sierra Norte tiene poco que ver con la Sierra Oeste, la más conocida, la sierra por excelencia. Los municipios de la Sierra Norte son mucho más pequeños y, sí, por qué no decirlo, mucho más especiales. Peñalara, la montaña más alta de la Comunidad, el río Lozoya y todos sus embalses, incluso un hayedo, el más meridional de Europa. Imagínate tener un paisaje que parece sacado de los mismísimos Alpes como La Isla en Rascafría, poder escuchar la naturaleza en estado puro, respirar aire limpio a más de 2.200 metros de altitud en El Nevero, pasear solo por un camino, sin ruidos, sin cientos de personas a tu alrededor y llegar a una cascada única, como la Chorrera de los Litueros.

Pero no basta con llegar, ver y marchar, para entender que no es la «Sierra Pobre», sino que es uno de los lugares más ricos de Madrid, tienes que integrarte, tienes que quedarte e impregnarte de su vida. Para comprobar que no son pueblos pobres, abandonados y envejidos. Son pueblos en los que la historia se respira en sus calles y en rincones como El Monasterio de Santa María de El Paular o la muralla medieval de Buitrago del Lozoya o las enormes rocas graníticas que llevan echadas bajo La Cabrera millones de años.

Pueblos en los que hay que pararse a escuchar, observar y comprobar que, si quienes tienen que hacerlo se preocuparan por garantizar que se pudiera vivir allí como en cualquier otra zona de la Comunidad, nunca más sería la sierra vacía, abandonada y envejecida.

Porque cuando hablas de la Sierra Norte siempre te preguntan si es «la otra Sierra» o la «Sierra Pobre». Pero para pobres los que no han tenido el privilegio de conocerla y de vivirla.

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