/ 17 enero 2022
10.8 C
Madrid
/ 17 enero 2022

Club Stella, el ocaso de un club náutico de lujo en Madrid

Club Stella, el ocaso de un club náutico de lujo en Madrid

Una de las (escasísimas) cosas que podríamos echar en falta en Madrid es la playa. No nos engañemos, siempre hemos envidiado un poquito a los habitantes de las ciudades costeras por tener la posibilidad de darse un chapuzón al salir del trabajo en cuanto empieza a apretar el calor. También es cierto que tenemos la fortuna de contar con excelentes piscinas, públicas y privadas, capaces de, por lo menos, quitarnos el gusanillo de agua fría tomar el sol.

Éstas suelen abarrotarse al asomar el verano, aunque hay algunas, que hace no mucho eran de las más concurridas, donde ya no se puede lucir bañador porque han cerrado sus puertas. Posiblemente para siempre. Es el caso de La Piscina Club Stella, ese barco blanco que se puede ver a un lado de la M-30 a la altura del nudo de Costa Rica y que durante años fue símbolo de la modernidad de Madrid y lugar de obligada visita para artistas, empresarios de postín y todo aquel que quisiera ser alguien en el «ver y ser vistos» madrileño.

Club Stella, el ocaso de un club náutico de lujo en Madrid 1

Pese a que el origen del proyecto data de la II República, el complejo no fue levantado hasta 1947, llevándolo a cabo el arquitecto Fermín Moscoso del Prado. Se bautizó entonces como “Club Náutico de Arturo Soria”, abriéndose al público el estanque y una parte de la terraza. Sólo cinco años después, el autor del Teatro Barceló y muchos inmuebles de la zona de Salamanca, Luis Gutiérrez Soto, asume su ampliación. Incorpora entonces el ala circular y el icónico trampolín, desde el que se lanzaron estrellas de la época como Ava Gardner o Machín.

Fueron décadas de esplendor. La Piscina Club Stella es uno de los primeros ejemplos de centros de diversificación de ocio en nuestra ciudad, ya que no sólo podías bañarte: también había pista de baile, servicios de bar e incluso una bolera. Un lugar único, que era también uno de los sitios predilectos de los soldados americanos de Torrejón de Ardoz. Los primeros bikinis de la dictadura se vieron aquí, y por supuesto fue también una de las pocas zonas de baño urbanas en toda España en la que las mujeres se atrevían a hacer topless. En los meses de más calor se superaban de manera holgada las mil personas por día, teniendo que llegar a cerrar algún domingo por exceso de afluencia.

Desgraciadamente, a medida que fueron incorporándose al tiempo libre capitalino otras ofertas, el Club Stella no fue capaz de hacerles frente y en 2006 echó el cierre. Sólo han pasado trece años desde su cese de funciones, pero parece, por su actual estado, que hayan pasado 130. Los graffittis se acumulan en sus muros exteriores y el edificio principal y el trampolín empiezan a dar muestras de agotamiento arquitectónico, a pesar de su reciente lavado de cara para ponerlo a la venta.

Club Stella, el ocaso de un club náutico de lujo en Madrid 2
Foto: Twitter (thefromthetree)

Se consiga vender o no, lo más importante es que no corra la misma suerte que otros iconos del racionalismo del siglo pasado en Madrid como La Pagoda. En este sentido, el Ayuntamiento de Madrid lo integró dentro de un plan de protección que impide modificar su fachadas o jardines, pero quizá habría que ir más allá y pensar en una reforma completa para no llegar a un punto irreversible de deterioro.

Una finca enorme en un lugar privilegiado, que seguro puede tener un futuro que no deba estar ligado por obligación al aspecto lúdico o deportivo. La Piscina Club Stella quiere y merece una segunda oportunidad, de modo que peleemos por nuestro patrimonio dándosela.

LO MÁS LEÍDO

Una de las (escasísimas) cosas que podríamos echar en falta en Madrid es la playa. No nos engañemos, siempre hemos envidiado un poquito a los habitantes de las ciudades costeras por tener la posibilidad de darse un chapuzón al salir del trabajo en cuanto empieza a apretar el calor. También es cierto que tenemos la fortuna de contar con excelentes piscinas, públicas y privadas, capaces de, por lo menos, quitarnos el gusanillo de agua fría tomar el sol.

Éstas suelen abarrotarse al asomar el verano, aunque hay algunas, que hace no mucho eran de las más concurridas, donde ya no se puede lucir bañador porque han cerrado sus puertas. Posiblemente para siempre. Es el caso de La Piscina Club Stella, ese barco blanco que se puede ver a un lado de la M-30 a la altura del nudo de Costa Rica y que durante años fue símbolo de la modernidad de Madrid y lugar de obligada visita para artistas, empresarios de postín y todo aquel que quisiera ser alguien en el «ver y ser vistos» madrileño.

Club Stella, el ocaso de un club náutico de lujo en Madrid 3

Pese a que el origen del proyecto data de la II República, el complejo no fue levantado hasta 1947, llevándolo a cabo el arquitecto Fermín Moscoso del Prado. Se bautizó entonces como “Club Náutico de Arturo Soria”, abriéndose al público el estanque y una parte de la terraza. Sólo cinco años después, el autor del Teatro Barceló y muchos inmuebles de la zona de Salamanca, Luis Gutiérrez Soto, asume su ampliación. Incorpora entonces el ala circular y el icónico trampolín, desde el que se lanzaron estrellas de la época como Ava Gardner o Machín.

Fueron décadas de esplendor. La Piscina Club Stella es uno de los primeros ejemplos de centros de diversificación de ocio en nuestra ciudad, ya que no sólo podías bañarte: también había pista de baile, servicios de bar e incluso una bolera. Un lugar único, que era también uno de los sitios predilectos de los soldados americanos de Torrejón de Ardoz. Los primeros bikinis de la dictadura se vieron aquí, y por supuesto fue también una de las pocas zonas de baño urbanas en toda España en la que las mujeres se atrevían a hacer topless. En los meses de más calor se superaban de manera holgada las mil personas por día, teniendo que llegar a cerrar algún domingo por exceso de afluencia.

Desgraciadamente, a medida que fueron incorporándose al tiempo libre capitalino otras ofertas, el Club Stella no fue capaz de hacerles frente y en 2006 echó el cierre. Sólo han pasado trece años desde su cese de funciones, pero parece, por su actual estado, que hayan pasado 130. Los graffittis se acumulan en sus muros exteriores y el edificio principal y el trampolín empiezan a dar muestras de agotamiento arquitectónico, a pesar de su reciente lavado de cara para ponerlo a la venta.

Club Stella, el ocaso de un club náutico de lujo en Madrid 4
Foto: Twitter (thefromthetree)

Se consiga vender o no, lo más importante es que no corra la misma suerte que otros iconos del racionalismo del siglo pasado en Madrid como La Pagoda. En este sentido, el Ayuntamiento de Madrid lo integró dentro de un plan de protección que impide modificar su fachadas o jardines, pero quizá habría que ir más allá y pensar en una reforma completa para no llegar a un punto irreversible de deterioro.

Una finca enorme en un lugar privilegiado, que seguro puede tener un futuro que no deba estar ligado por obligación al aspecto lúdico o deportivo. La Piscina Club Stella quiere y merece una segunda oportunidad, de modo que peleemos por nuestro patrimonio dándosela.

LO MÁS LEÍDO

COMENTARIOS

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Una de las (escasísimas) cosas que podríamos echar en falta en Madrid es la playa. No nos engañemos, siempre hemos envidiado un poquito a los habitantes de las ciudades costeras por tener la posibilidad de darse un chapuzón al salir del trabajo en cuanto empieza a apretar el calor. También es cierto que tenemos la fortuna de contar con excelentes piscinas, públicas y privadas, capaces de, por lo menos, quitarnos el gusanillo de agua fría tomar el sol.

Éstas suelen abarrotarse al asomar el verano, aunque hay algunas, que hace no mucho eran de las más concurridas, donde ya no se puede lucir bañador porque han cerrado sus puertas. Posiblemente para siempre. Es el caso de La Piscina Club Stella, ese barco blanco que se puede ver a un lado de la M-30 a la altura del nudo de Costa Rica y que durante años fue símbolo de la modernidad de Madrid y lugar de obligada visita para artistas, empresarios de postín y todo aquel que quisiera ser alguien en el «ver y ser vistos» madrileño.

Club Stella, el ocaso de un club náutico de lujo en Madrid 5

Pese a que el origen del proyecto data de la II República, el complejo no fue levantado hasta 1947, llevándolo a cabo el arquitecto Fermín Moscoso del Prado. Se bautizó entonces como “Club Náutico de Arturo Soria”, abriéndose al público el estanque y una parte de la terraza. Sólo cinco años después, el autor del Teatro Barceló y muchos inmuebles de la zona de Salamanca, Luis Gutiérrez Soto, asume su ampliación. Incorpora entonces el ala circular y el icónico trampolín, desde el que se lanzaron estrellas de la época como Ava Gardner o Machín.

Fueron décadas de esplendor. La Piscina Club Stella es uno de los primeros ejemplos de centros de diversificación de ocio en nuestra ciudad, ya que no sólo podías bañarte: también había pista de baile, servicios de bar e incluso una bolera. Un lugar único, que era también uno de los sitios predilectos de los soldados americanos de Torrejón de Ardoz. Los primeros bikinis de la dictadura se vieron aquí, y por supuesto fue también una de las pocas zonas de baño urbanas en toda España en la que las mujeres se atrevían a hacer topless. En los meses de más calor se superaban de manera holgada las mil personas por día, teniendo que llegar a cerrar algún domingo por exceso de afluencia.

Desgraciadamente, a medida que fueron incorporándose al tiempo libre capitalino otras ofertas, el Club Stella no fue capaz de hacerles frente y en 2006 echó el cierre. Sólo han pasado trece años desde su cese de funciones, pero parece, por su actual estado, que hayan pasado 130. Los graffittis se acumulan en sus muros exteriores y el edificio principal y el trampolín empiezan a dar muestras de agotamiento arquitectónico, a pesar de su reciente lavado de cara para ponerlo a la venta.

Club Stella, el ocaso de un club náutico de lujo en Madrid 6
Foto: Twitter (thefromthetree)

Se consiga vender o no, lo más importante es que no corra la misma suerte que otros iconos del racionalismo del siglo pasado en Madrid como La Pagoda. En este sentido, el Ayuntamiento de Madrid lo integró dentro de un plan de protección que impide modificar su fachadas o jardines, pero quizá habría que ir más allá y pensar en una reforma completa para no llegar a un punto irreversible de deterioro.

Una finca enorme en un lugar privilegiado, que seguro puede tener un futuro que no deba estar ligado por obligación al aspecto lúdico o deportivo. La Piscina Club Stella quiere y merece una segunda oportunidad, de modo que peleemos por nuestro patrimonio dándosela.

LO MÁS LEÍDO

AHORA EN PORTADA

LO MÁS COMENTADO