/ 13 abril 2021

Ciudad Real, o cuando Madrid tuvo dos aeropuertos

Ciudad Real, o cuando Madrid tuvo dos aeropuertos

Madrid-Barajas Adolfo Suárez es actualmente el primer aeropuerto español por tráfico de pasajeros, carga aérea y operaciones. Es asimismo el quinto de Europa y vigésimo cuarto del mundo por número de pasajeros, lo que da una indicación del tránsito que cada día tiene esta pieza clave del engranaje económico madrileño y nacional.

El número de vuelos ha crecido año tras año desde que comenzaron a aterrizar los primeros reactores comerciales en los sesenta. Pero lo que hoy es un buen síntoma, se convirtió en un auténtico quebradero de cabeza a mediados de los ochenta, cuando las incesantes llegadas y salidas de aeronaves preveían un colapso completo con ocasión de las Olimpiadas de Barcelona en 1992.

Fue entonces cuando se decidió tomar cartas en el asunto y buscar una solución que acabara con ese problema durante décadas. Se plantearon dos alternativas, o bien una ampliación drástica de las instalaciones, con una nueva terminal y nuevas pistas o, en su lugar, la construcción de un aeropuerto satélite que pudiera asumir parte del trafico aéreo dirigido a la capital. Todos sabemos cómo acabó la cosa, pero ello no impidió que un aeródromo viera la luz en Castilla la Mancha.

Se trata del Aeropuerto Central Ciudad Real, denominado en sus orígenes «Aeropuerto Don Quijote» y «Aeropuerto Madrid Sur-Ciudad Real«. Fue el primer aeropuerto internacional privado construido en nuestro país y la inversión llegó a los 1.100 millones de euros. Sólo llegó a funcionar cuatro años, entre 2008 y 2012. Tras su cierre, la actividad hasta su reapertura en septiembre de 2019 (sin actividad comercial) se limitó únicamente a la de escenario de rodaje de algunas producciones cinematográficas y televisivas.

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Hoy sólo un puñado de vuelos privados y deportivos aterrizan en la única pista del Aeropuerto de Ciudad Real. Un aeródromo que, al servir idealmente como lanzadera del de Barajas, contaría con su propia estación de AVE, dando soporte a los más de 2 millones de pasajeros para los que tenía capacidad la terminal. Por supuesto, nunca se construyó.

Lo cierto es que su historia no empezó con buen pie. A pesar de la plena implicación de la cámara de comercio de Ciudad Real, que siempre apostó por esta infraestructura como un gran impulsor de la región, los permisos oficiales se fueron demorando hasta la exasperación. Tampoco ayudó la oposición de las autoridades en materia medioambiental, reticentes a que parte del aeropuerto se ubicara en una Zona de especial protección de aves. Todo ello condujo a que la Terminal 4 de Barajas se inaugurara antes que el “Aeropuerto Don Quijote”.

Poco le duró ese nombre, ya que en junio de 2007 cambió su denominación por la de “Aeropuerto Madrid Sur – Ciudad Real”. Y menos aún mantuvo ésta. Solo dos meses después de su modificación, la Comunidad de Madrid anunció su oposición a dicha nomenclatura, adoptada para hacer más atractivo para las aerolíneas el destino. En octubre de ese año, y con amenazas de acudir a los tribunales de por medio, los responsables del aeropuerto lo renombraron «Aeropuerto Central Ciudad Real».

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El 18 de diciembre de 2008 despegó el primer vuelo de la única pista. Tras años de pelea, por fin veía la luz el proyecto. Incluso sus números durante los primeros meses fueron aceptables, aunque nunca sin llegar a la previsión inicial. Pero la devastadora crisis económica de la época, unida a factores decisivos como la distancia con núcleos urbanos importantes o la falta de transporte público llevaron a que poco a poco las compañías aéreas y los pasajeros optaran por otras alternativas.

En 2010, el Aeropuerto de Ciudad Real era prácticamente un aeródromo fantasma. Apenas dos vuelos diarios y un número de pasajeros por trayecto que casi podía contarse con los dedos de una mano. El 1 de agosto de 2011, Vueling, la última compañía que operaba en el complejo, anunciaba su cese de operaciones a partir del 29 de octubre por la baja rentabilidad. A partir de esa fecha siguió en servicio para vuelos privados, hasta que el 13 de abril de 2012 cerró sus puertas por completo.

Tras siete años cerrado, el pasado 12 de septiembre un Boeing 737 ocupado únicamente por la tripulación volvió a aterrizar en Ciudad Real, “reinaugurando” la apenas transitada pista. Hoy vuelve a albergar, como decíamos, algunos vuelos privados. Un presente muy distinto al floreciente porvenir que le auguraban los responsables. Y cada avión que no aterriza es un ejemplo más de esa infausta España del despilfarro.

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