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El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha llamado a construir el mañana “con humildad, empatía y el aliento de quienes nos han dejado”, en el acto solemne en el que el Ayuntamiento ha entregado su máxima distinción, la Medalla de Honor, al pueblo de Madrid por su «responsabilidad y solidaridad” durante la pandemia. Mónica López, médico internista en el hospital Ramón y Cajal de Madrid que se han recuperado de la COVID-19 ha representado al conjunto de todos los madrileños.

“En su patrón Madrid viste de luto. Pocos San Isidros más tristes podemos imaginar que el que hoy estamos viviendo”, ha dicho el alcalde, recordando a los muertos por el coronavirus y dedicando un especial homenaje a los diez trabajadores de la capital que han muerto a causa de la COVID-19.

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Almeida ha mostrado su orgullo, como vecino y como regidor, por un pueblo que ha mantenido “la grandeza ante la adversidad”, y ha destacado la “valentía, abnegación y solidaridad en servicio de sus convecinos” de Mónica López en representación de la de todos los madrileños.

“Ser madrileño no tiene que ver con filiaciones políticas ni con el lugar de nacimiento, es un estado del espíritu (…) Madrid es patria, refugio y amparo de gentes generosas, que aman la libertad y no temen el futuro”, ha destacado Almeida, agradeciendo la laudatio pronunciada por el escritor de origen peruano Mario Vargas Llosa, “un madrileño de Arequipa”.

Para el regidor, “esta medalla no hace distinción entre los héroes, porque héroes son todos los madrileños” y ha citado a empleados de supermercado, farmacias, funeraria, agentes de movilidad, EMT, personal de limpieza, donantes, policías o bomberos que “se han enfrentado a la pandemia desde la primera línea”, también al resto de los madrileños que se han enfrentado desde su primera línea “la casa de cada uno”, haciendo un ejercicio de “responsabilidad individual y solidaria”.

El alcalde de la capital ha llamado a la prudencia “para no malograr los sacrificios que todos estamos haciendo”.  “Tendremos que abstenernos de salir a compartir con nuestros vecinos las tradicionales rosquillas, no podremos vestirnos de chulapos y si queremos marcarnos un chotis tendremos que hacerlo en nuestras casas”.

El acto de entrega de la medalla se ha celebrado en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, donde han acudido la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, y el vicepresidente, Igancio Aguado, además del líder de la oposición y presidente del PP, Pablo Casado, el diputado de Ciudadanos Edmundo Bal o el delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco.

También han estado presentes los portavoces de la oposición y los exalcaldes de la capital Juan Barranco (PSOE), José María Álvarez del Manzano (PP) y Alberto Ruiz-Gallardón (PP), aunque no han acudido ni Ana Botella ni Manuela Carmena, que agradeció el jueves por Twitter la invitación que acabó declinando por «las reglas dictadas para el confinamiento». A todos ellos ha agredido Almeida su «legado» que permite hacer frente a la pandemia. 

La intervención de la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, ha dado comienzo a este acto. La concejal de Ciudadanos ha expresado su orgullo por ser madrileña y representante de los madrileños y ha recalcado el consenso que ha despertado esta Medalla de Honor a los madrileños, que distingue ·un comportamiento ejemplar, responsable, solidario·.

Villacís ha asegurado que siempre recordará a los pacientes de Ifema bailando al son del Dúo Dinámico y celebrando su recuperación o el Palacio de Hielo, donde los fallecidos por coronavirus estuvieron siempre acompañados por militares de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

Un madrileño de Arequipa

El escritor de origen peruano Mario Vargas Llosa ha honrado este viernes al «cosmopolita» pueblo de Madrid por su actitud «heroica» ante la pandemia del coronavirus, una plaga «medieval» que marcará el futuro de los madrileños como «uno de los hechos más singulares y admirables» de la historia de la capital.

El Premio Nobel de Literatura ha sido el encargado este viernes de pronunciar la laudatio en la entrega de la Medalla de Honor de San Isidro al pueblo de Madrid, una «justísima» distinción que se une al «monumento que todos hemos construido en nuestro fuero interno en homenaje a Madrid» en estas semanas «tan terribles».

«No me cabe duda que esta medalla será el primer homenaje que recibirá el pueblo de Madrid (…). Todos rendimos homenaje a este pueblo admirable y heroico que se ha enfrentado a la pandemia, a esa plaga medieval, a manos descubiertas, sin protección y a base exclusivamente de convicción y heroísmo», ha reconocido el escritor.

Sin embargo, ha continuado, «a pesar de estar tan mal equipado para ello, el pueblo de Madrid está derrotando a la pandemia y derrotará también las secuelas económicas y sociales, que serán sin duda terribles, que nos va a dejar esta plaga medieval».

Una pandemia que espera «sea un ejemplo para las futuras generaciones y para todos quienes hemos vivido esta experiencia»: «Nos estimulará siempre a enfrentarnos a la adversidad con el coraje admirable con que lo han hecho los madrileños».

Vargas Llosa, ilustre vecino de Madrid, ha augurado que la ciudad «recuperará su estatus dentro de las grandes ciudades europeas», al ser «acaso» la más cosmopolita «de todas» ellas.

«Madrid es una ciudad sin prejuicio, sin racismo, algo que tiene un mérito extraordinario en esta épica donde vemos resucitar los viejos demonios que creíamos derrotados para siempre», ha incidido Vargas Llosa, quien ha resaltado que Madrid es «una sociedad que ama la libertad, que abre sus puertas y sus ventanas a los otros» y que ha hecho «una gesta heroica».

Al igual que los sanitarios, de quienes «todos estamos profundamente conmovidos» por su lucha durante estas semanas en las que «todos los demonios» que se creían ya superados «se han precipitado para perjudicarnos, malherirnos y matarnos».

«No somos héroes»

 “No somos héroes, yo no tengo vocación de esto, no nos enseñan esto en la facultad”, con estas palabras ha agradecido la médico internista Mónica García la Medalla de Honor del Ayuntamiento de Madrid, que ha recogido en representación de todo el pueblo madrileño, distinguido en San Isidro por su «responsabilidad y solidaridad” durante la pandemia. 

Esta médico, trabajadora del Ramón y Cajal, ha superado el coronavirus y ha dicho sentirse identificada con el resto de madrileños que han sufrido la Covid-19: “No sé si represento a los hombres de Madrid siendo mujer, si represento a los ingenieros policías, abogados de Madrid siendo médico, no sé si represento a nuestros mayores o nuestros jóvenes a mis 44 años, ni siquiera sé si represento a los madridistas siendo de corazón rojiblanco,  seguro que represento a los miles de madrileños que como yo se han infectado del coronavirus en estas semanas”.

Y ha agregado que comparte con todos el “amor” a Madrid y “la tristeza por los que nos han dejado”, además de tener palabras para los mayores y para los compañeros “médicos, enfermeros, policías, tan expuestos en la primera línea”.

Esta médica ha destacado “la solidaridad con mayúsculas” de estos días: “en el hospital con los compañeros, remando todos juntos, sin saber de especialidades, de egos, la solidaridad de nuestros familiares, nuestros vecinos, de los pacientes no Covid, que han sabido quedarse en casa desde una empatía ejemplar”.

Y ha llamado a vencer al virus, buscando la “intervención divina” del patrón San Isidro “o más bien recurriendo a la  ciencia y la investigación”. “Las ideas no son muchas, no duran mucho, hay que hacer algo con ellas y en eso estamos”, ha agregado citando a Santiago Ramón y Cajal:

“Con distancia con prudencia, con responsabilidad, ganamos esta batalla y este partido al Covid”, ha apostillado López que ha recibido la Medalla de Honor de manos del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida y tras un discurso del escritor de origen peruano Mario Vargas Llosa.

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